Entre la vitalidad argentina, el respeto a la tradición y la fusión para sobrevivir

El brasileño Marcelo Coehlo reivindica distintos aportes y la libertad creativa

09 Nov 2018
1

EXPERIENCIA INTERNACIONAL. Marcelo Coehlo vivió en Estados Unidos, donde conoció a Wayne Shorter. prensa

ACTÚAN HOY

• A las 20 en la Escuela Técnica de Monteros (Italia 351).

Marcelo Coehlo es la figura central del Festival Internacional de Jazz Independiente, que desafía la crisis en su cuarta edición con una propuesta que no pasará por la capital tucumana. El músico de San Pablo, Brasil, estará al frente de su grupo tanto esta noche en Monteros (secundado con bandas locales -ver “De acá y de afuera”) como el domingo, en Tafí Viejo, al tiempo que también dictará talleres (ver “Espacio de enseñanza”) con otros docentes. Mañana, los recitales tendrán lugar en Yerba Buena, siempre con entrada libre y gratuita. Nuevamente, la organización recayó principalmente en el anfitrión local, Leo Vera, quien actuará en la jornada de cierre.

Su línea está identificada con las propuestas más libres del género, según le confiesa Coehlo a LA GACETA: “me siento muy integrado con músicos que se vuelcan a lo abierto e improvisado, porque en Brasil cada uno mezcla con los aportes sonoros de mi país, con el samba y otros ritmos, lo que no pasa tanto en la Argentina; así se logran cosas más originales”.

“El jazz argentino tiene mucha vitalidad y mucho vigor, está muy vivo. Hace una década tuve la oportunidad de conocer y tocar con músicos muy importantes de este país, como Rodrigo Domínguez, Oscar Giunta y Ale Demogli, y quedé muy impactado e interesado. Sobre todo, con el compositor Diego Schissi, de quien me hice amigo”, señala el artista brasileño.

- En tu formación aparece fuerte la figura de Wayne Shorter como referencia estilística.

- Shorter es para mí una gran influencia. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, fui algunas veces a su casa pero no hablamos sobre música, porque es un artista muy reflexivo, que no dialoga mucho. Su sonido me impactó desde mucho antes de conocerlo. Todo me fue más claro desde el contacto con Ron Miller, que fue un especialista del proceso composicional de Wayne; me abrió la cabeza para poder comprender su forma de crear modal, que se hace de una manera muy distinta del proceso tonal. Fue muy importante en mi desarrollo como compositor, y por eso todos los años le rindo un homenaje. Él siempre está al tanto de los movimientos que hay y de los tributos que se le brindan.

- ¿Cómo se enlaza tu propuesta en ese esquema creativo?

- Mi propuesta es tocar de una manera un poco más libre las obras de Shorter, no hacer una réplica de sus grabaciones sino mostrar que hay otras posibilidades de interpretar y muchos recursos de lectura.

- ¿Existe actualmente el jazz puro o está atravesado por la fusión?

- No creo que haya un jazz puro, porque la propia historia del género está mezclada con aportes de músicos bohemios y con la influencia rítmica de África y la armónica de Europa. Nació y se desarrolló en Estados Unidos, pero no es genuinamente de allí. El contexto social, histórico y político de ese país cuando comenzó también tiene que ver, pero luego fue evolucionando con el tiempo. Cuando escuchamos Wynton Marsalis, suenan el blues y el jazz de las décadas del 20 y del 30 y la importancia de la tradición, que es relevante conocerla para respetarla. Es algo que en América Latina tendríamos que aprender, podríamos pensar de esa manera sobre nuestra propia música, como el choro. Todavía hay mucho por descubrir y difundir, aunque la fusión enriquece y permite avanzar, sumando a las nuevas generaciones.

- ¿Cómo se enseña el género?

- En Estados Unidos, si se quiere aprender música, se tiene la posibilidad de elegir si se empieza por lo clásico o por el jazz, porque ya se generó un sistema de educación. Eso no significa que un músico será exclusivamente de un género, sino que su contenido estará dado desde esa base y luego se lo podrá aprovechar en el resto, como en el rock o el pop, por ejemplo. Nosotros estamos escuchando a muchos artistas que se desarrollan en otros estilos a partir de esa formación. Cada vez hay artistas más competentes y habilitados en distintos ritmos que parten del jazz, que no es comercial. Será una forma de darle longetividad a este estilo, de preservarlo a futuro, que se puede aplicar en otras vertientes de la música popular de cada país.

De acá y de afuera
- El recital de hoy será abierto por el ensamble de improvisación por señas de la Escuela de Arte Popular de Monteros.
- Tucumán estará representada por las bandas Pata I Chancho y El Mejunje Ensamble.
- El percusionista Juanjo Bravo y su grupo aportará el sonido aprendido en su estadía en Buenos Aires.
- Desde la Capital Federal llegará Embichadero, con su propuesta de free jazz.
- El saxofonista Marcelo Coelho y su grupo llegarán desde Brasil, para asegurar el perfil internacional del festival.

> Espacios de enseñanza | Clínicas y seminarios gratuitos
La propuesta del Cuarto Festival Internacional de Jazz Independiente de Tucumán incluye espacios de enseñanza, aparte de una serie de recitales que comenzaron el jueves y concluirán el domingo. Todas las actividades serán con participación libre y gratuita. El músico brasileño Marcelo Coehlo abrirá esa experiencia con la clínica que dictará desde las 18 en la Escuela Técnica de Monteros, y el sábado estará desde las 10.30 en el seminario que tendrá lugar en el foyer del teatro San Martín (avenida Sarmiento 601), junto a Paul Dourge y a Ale Demogli.

Comentarios