Tres planes de entrenamiento para corredores

Entrenadores cuentan cómo evitar lesiones, remarcan la importancia del descanso y ofrecen tres planes para corredores principiantes, intermedios y avanzados. ¿La meta? Atarse los cordones y salir a correr feliz.

Tres planes de entrenamiento para corredores
Soledad Nucci
Por Soledad Nucci 13 Octubre 2018

Nadie te lo enseñó. Ni sabés por dónde te vino el gusto. Tal vez lo traías impreso. O lo aprendiste mirando a los demás. Los has visto muchas veces.

Algunos salen cuando amanece. Otros se calcinan con el sol de la siesta. Y hay quienes doblegan su cansancio por la noche. En verano se deshidratan; buscan una canilla; lamen la sal de su transpiración; se les afloja el cuerpo. En invierno se abrigan; se desabrigan; se enferman. Miran hacia adelante, cuando pueden. Miran sus pies, cuando no dan más. A veces, van en grupos. Otras, salen solos. Igual, siempre están ganándose -únicamente- a sí mismos. Trotan en una avenida; trepan una montaña; dan vueltas alrededor de un parque... corren... corren y corren. Han aprendido que han nacido para correr. Porque cada vez que corren, se sienten vivos. Porque a cada kilómetro que queda atrás, a cada instante que la mente le dice al cuerpo que no se detenga, renacen. A continuación, una serie de planes para atarse los cordones y salir a ser feliz.

Principiantes

Lunes: Correr cinco kilómetros. Esa distancia debe efectuarse de la siguiente manera: trotar suavemente durante dos minutos y luego caminar por tres minutos. Y así, sucesivamente, hasta completar el tramo.

Martes: Corresponde descansar. El descanso es un factor de suma importancia para mejorar el rendimiento del corredor. Le permite al cuerpo recomponerse.

Miércoles: Toca recorrer seis kilómetros (uno más que el lunes pasado). Caminar dos minutos y trotar otros dos minutos. Ese procedimiento debe reiterarse hasta el final.

Jueves: Nuevamente, se debe descansar. El descanso es parte del entrenamiento. Existe una relación directa entre el tiempo de descanso y el rendimiento posterior.

Viernes: Se repite la marca de seis kilómetros. Pero esta vez, se tiene que trotar más que en las oportunidades anteriores: alternar tres minutos de trote suave con dos minutos de caminata.

Sábado: Descanso. Se puede agarrar la bicicleta y salir a pedalear a ritmo de paseo.

Domingo: En total, recorrer seis kilómetros con la siguiente modalidad: trote suave de cuatro minutos y caminata de dos minutos.

Intermedios

Lunes: Se supone que este plan está destinado a aquellas personas que pueden correr una hora sin parar. Así que, para comenzar, hay que trotar siete kilómetros a un ritmo sub aeróbico; es decir, a un nivel bajo, donde nuestro organismo no requiera de grandes esfuerzos. Las pulsaciones del corredor no deben pasar las 120 o 130 por minuto.

Martes: Descanso.

Miércoles: Correr ocho kilómetros a un ritmo sub aeróbico (entre un 60 % y un 70 % de la frecuencia cardíaca máxima).

Jueves: Descanso.

Viernes: Nuevamente, hay que correr ocho kilómetros. Aunque en esta ocasión, toca moverse a un ritmo súper aeróbico. Este esfuerzo pueden realizarlo aquellos que realizan actividad física con frecuencia y que no tienen sobrepeso o alguna enfermedad crónica.

Sábado: Descanso.

Domingo: Correr 10 kilómetros a un ritmo sub aeróbico.

SERGIO ACUÑA | Corredor, profesor de Educación Física y director de una academia deportiva 

Avanzados

Lunes: Correr entre 12 y 15 kilómetros. Procurar que las pulsaciones no superen, en ningún momento, las 120 o 130.

Martes: Realizar un trabajo de velocidad: recorrer 11 kilómetros a un ritmo de 4,30 minutos el kilómetro.

Miércoles: Correr 12 o 15 kilómetros.

Jueves: Correr 15 kilómetros. Hacer tres kilómetros a un ritmo de 4,30. Recuperar tres minutos en el lugar y volver a arrancar.

Viernes: Descanso

Sábado: Hacer un trote suave de 18 kilómetros.

Domingo: Trote regenerativo.

LUCAS SANTILLÁN | Entrenador


> Un corredor se construye a base de kilómetros. Pero para alcanzar esos kilómetros sin sufrir lesiones, conviene complementar el running con otras actividades deportivas, como la natación, el ciclismo o el entrenamiento funcional. Eso se conoce como entrenamiento cruzado. Y de ese modo, trabajan partes del cuerpo que normalmente no se utilizan al correr. A los corredores principiantes -sobre todo- les sirve para mejorar su resistencia aeróbica. A los avanzados les da fuerza, potencia, resistencia y flexibilidad.

MARCELA ACEVEDO | Maratonista y entrenadora


> Quien decide correr, tiene que preparar su cuerpo para ello. Eso significa que debe formarse como corredor. Se tienen que fortalecer los músculos, los ligamentos y las articulaciones a fin de no acabar con líquido en las rodillas o con tendinitis, entre otras lesiones características. El entrenamiento funcional orientado a los corredores minimiza el riesgo de esas lesiones, porque ayuda a desarrollar cadenas completas de músculos. Además, fortalece la zona abdominal, mejora la postura y aumenta el ritmo en el andar.

LORENA OLIVERA | Profesora de Educación Física y entrenadora

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