Con sólidas costumbres alimenticias, Atlético juega pasado el mediodía

Los jugadores saben cómo entrar de la mejor manera a la cancha a pesar del horario.

08 Sep 2018
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¿DESAYUNO O ALMUERZO? Los futbolistas “decano” tendrán la posibilidad de elegir la alimentación antes de trasladarse al estadio para enfrentar hoy a Newell’s. la gaceta / foto de Antonio Ferroni (archivo)

Las imágenes no dejaban de sorprender: primero Eden Hazard, en el Mundial; luego Antoine Griezmann, hace unas semanas. Los dos festejaban sus logros respectivos (el primero la medalla de bronce, el segundo la Supercopa de Europa) comiendo una enorme hamburguesa. Parecía un oxímoron siendo deportistas de elite pero nada más alejado de la realidad. Es más, todavía no hay fotos similares en los vestuarios ocupados por Atlético pero si las hubiera, darían cuenta de lo mismo: hamburguesas y hasta pizzas en manos de jugadores, tras un partido como el que hoy jugarán ante Newell’s, en la hora del almuerzo.

Así lo explica Nicolás Ramos, licenciado en nutrición especializada en el deporte y encargado del área nutricional de todo Atlético.

Pero no es que hoy habrá hamburguesas porque jueguen a las 13. 15 (un horario al que deberán acostumbrarse los “decanos” ya que será el mismo de cuatro de los próximos cinco partidos), no.

“Nutrición deportiva y alimentación saludable no es lo mismo”, dice Ramos que llegó al club en 2015 y con un proceso sostenido enseñó estos y otros conceptos esenciales para cualquier equipo en la alta competencia. “Nos manejamos con antropometría (el análisis de las proporciones y las medidas del cuerpo). No se trata de que el jugador pierda peso, sino de la calidad de su peso. Cuánto de grasa y cuánto de masa muscular tiene. Todo para que rinda”, agrega. Ramos pone como ejemplo el combustible de un auto: lo necesita para salir a la ruta (la cancha) y luego reponerlo.

“Lo llamamos ‘el entrenamiento invisible’. Con la seguidilla de partidos que tiene Atlético necesita alimentarse bien después de cada estímulo, ya sea un partido o entrenamiento”, amplía Ramos. Además de la alimentación, el entrenamiento invisible incluye la hidratación y el descanso.

En un día como hoy, por ejemplo, el desayuno tendrá yogures descremados, quesos, jamón cocido, panes, cereales, frutas, infusiones y budines. Ya que se trata de un horario casi de almuerzo, también habrá pastas. Allí el jugador decide si quiere hacer algo cercano al desayuno o al almuerzo.

“En el entretiempo les damos geles de glucosa, barras de cereal, una banana o gomitas azucaradas. Cosas de fácil digestión”, explica.

Y después es cuando viene la mal llamada -en este caso- comida “chatarra”. “De local les hacemos pizzas con masa gruesa (tiene hidratos), queso descremado y tomate para que tenga verdura. De visitante, armamos la vianda con una hamburguesa magra”, revela. Todo sea para reponer lo que perdieron durante los 90 minutos.

En la semana, los jugadores tienen un plan de comidas pero algo clave es que desde hace un año, todos desayunan en el complejo, antes de entrenar. “Se hace más fácil controlarlos y saber como perfeccionar esa comida”, detalla.

¿Y los tradicionales asados? “Los hacemos pero lejos de los partidos y con modificaciones para que sean un poco más sanos. Este tipo de comidas son importantes para el grupo”, precisó.

Ramos se apoya en Alfonso Meoni, preparador físico, todo el cuerpo técnico y la dirigencia. Entro todos, le han dado lugar a la alimentación el lugar que le corresponde.

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