A Atlético le gusta la historia: ganó 2-1 y dio clase

El "Decano" cortó el maleficio con Newell’s en Rosario, tras tres caídas.

04 Sep 2018

Si los equipos fueran ministerios, este Atlético debería quedar a salvo. Sabe de economía, fomenta el turismo por Sudamérica, goza de buena salud y le sobra lo que le falta al país: productividad. El 2-1 contra Newell’s, seis días después de la clasificación en Colombia, fue otra demostración para que el mercado del fútbol se quede tranquilo: el plan del “Decano” funciona a la perfección, al punto que quedó tercero, a dos unidades del líder Racing.

Hay datos concretos y cuestiones intangibles para celebrar el triunfazo de ayer: fue la primera vez que Atlético sumó en el Parque de la Independencia (y nada de empates, sino con un triunfo) y el equipo volvió a demostrar, como en la Copa Libertadores, una personalidad a pruebas de balas, pero no sustentada en la mera guapeza, sino en saber lo que quiere. Atlético raspa y juega en dosis perfectas.

En el primer tiempo no había pasado nada hasta que Newell’s se dio cuenta de que el negocio -si es que hay negocio en estos tiempos del país- era atacar por los costados. El preámbulo del gol fue un desborde de Víctor Figueroa a las espaldas del debutante Pier Barrios, por la derecha de la defensa de Atlético, que pegó en la parte externa de la red. Dos minutos más tarde, un ataque de Iván Piris por la izquierda terminó en una chilena de Luis Leal que Bruno Bianchi atajó como arquero de handball.

En todo caso, es tan difícil hacerle un gol a los tucumanos que hasta de penal le costó a Newell’s: Cristian Lucchetti le atajó el remate a Mauro Formica, que de rebote pudo convertir, y con suspenso: Barrios casi llega al cruce.

En desventaja llegó lo mejor de Atlético, un equipo al que, si no le impresionó jugar en Uruguay, Paraguay, Colombia o Bolivia, menos le iba a costar salir a buscar el empate en Rosario. Atlético es un equipo parejo, con figuras alternadas. El primer tiempo de ayer de Guillermo Acosta fue para mostrar en las escuelas de fútbol.

Estuvieron cerca Luis Rodríguez y el mismo “Bebé”, hasta que Mauro Matos, con un cabezazo inapelable, marcó el 1-1. La definición del ex Newell’s fue magnífica pero incluso fue mejor el centro-habilitación de Acosta, con tres dedos, directo a los resúmenes del año.

El factor demolición

El segundo tiempo Atlético se sintió cómodo, como si estuviera en los juegos para niños que hay afuera del estudio, en pleno Parque de la Independencia. Con un Newell’s desesperado, y sin ideas -por algo está allá abajo de la tabla-, el “Decano” se sostuvo en la solidez de la defensa y de Lucchetti, y multiplicó sus chances de contragolpe, pero le faltaba precisión.

El pase preciso, cuando no, fue de “Pulga” Rodríguez, esta vez como asistidor, siempre presente en las noches históricas de Atlético, que habilitó a Leandro Díaz para que el 9 derrotara a Nelson Ibáñez y confirmara su gran momento.

Un hijo de Newell’s, Jorge Valdano, dijo que el mejor jugador es el que nunca hace lo que no sabe. Atlético es eso, pero multiplicado por 11: un equipo que hace lo que sabe, sea pura historia, como en Colombia, o un gran triunfo, como anoche.

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