La actriz Belén Pasqualini rinde tributo a su abuela en su premiada obra “Christiane"

Un bio-musical científico, la obra que se presentará hoy en Centro CulturalVirla. Por otra parte, entre hoy y el domingo se realizarán las VI Jornadas Nacionales de Teatro Musical Argentino.

31 Ago 2018
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UNA HISTORIA CERCANA. La abuela de Belén Pasqualini, Christiane Dosne Pasqualini, es la protagonista. prensa

ÚNICA FUNCIÓN

• A las 22 en el Centro Cultural Virla, 25 de Mayo 265.

Belén Pasqualini no se alejó demasiado de su entorno para saber qué quería narrar sobre el escenario. La actriz y cantante compuso “Christiane. Un bio-musical científico”, la obra que presentará esta noche en el Centro Cultural Virla, a partir de la vida de su abuela, Christiane Dosne Pasqualini.

La historia que protagonizó nutría todo lo necesario para que sea fabulosa: la profesional nació en Francia, vivió en Canadá, llegó sola a los 22 años a Buenos Aires para trabajar junto al premio Nobel argentino, Bernardo Houssay, y fue la primera mujer en ocupar un sillón en la Academia Nacional de Medicina, en reconocimiento a sus aportes a la lucha contra la leucemia.

La propuesta no se quedó en una simple narración escénica, sino que la artista se consagró el año pasado al ganar con ella tres Premios Hugo: mejor libro de musical; mejores letras de musical argentino y mejor espectáculo musical para un solo intérprete. Antes, Belén ya había transitado el teatro musical, dirigida por Pepe Cibrián, Daniel Casablanca, Marcos Carnevale y Ricky Pashkus (fue la mendiga en “Sweeney Todd”, personaje con el cual ganó el premio ACE a revelación femenina en 2011).

“Es un regalo para mi abuela, una forma de mimarla a sus más de 90 años. Inconscientemente, también debe ser una manera de llamar su atención como nieta, porque ella tuvo cinco hijos, 17 nietos y 19 bisnietos (ríe). Quería celebrar lo increíblemente genial que es esta mujer, que además es pariente mía. No me malcrió como otras abuelas llevándome al cine ni comprándome caramelos, sino que me permitía visitar el bioterio donde estaban los ratones de laboratorio. Hoy se lo devuelvo de esta forma particular”, confiesa la actriz en diálogo con LA GACETA.

- ¿Fuiste la primera sorprendida con la repercusión de “Christiane” y con los premios?

- Estoy muy agradecida, más aún que sorprendida, aunque algo de ello hay. Es una obra muy personal, sobre mis raíces, con gran repercusión en el público y en la crítica. Es una linda sensación porque la hice con mucha ilusión. Los tres Hugo son muy valiosos, pero hay que trabajar en pos de lo que se quiere decir. Me mueve el deseo y la necesidad de contar algo, sin especular con cuánta gente va a ir a verme, aunque obviamente hay que prestarle atención al interlocutor.

- ¿Trabajaste en alguna clase de distanciamiento para poder contar una vida tan cercana a la tuya?

- No, el otro siempre es el otro, algo lejano. Incluso uno mismo es lejano a veces, porque somos un espacio a descubrir todo el tiempo. Trabajé metiéndome en los pies de mi abuela. Más que distanciamiento, traté de hacer un acercamiento profundo.

- ¿Qué significa dar a conocer la historia de tu abuela, más allá de lo personal?

- Es un homenaje a ella y no dejará de serlo nunca. Le rindo tributo a su espíritu de vida, a su profundo amor por la investigación en las causas de la leucemia. Más allá del cariño que le tengo, es una forma de honrar sus malabares para tener una vida profesional y una vida privada como mujer y madre de cinco hijos. Abro algo de la intimidad de la familia, que tiene siempre una dosis de pudor tierno.

- ¿La lucha de la mujer por el lugar que se merece en la sociedad se refleja en tu obra?

- Sí, definitivamente, aunque no haya sido conscientemente buscado desde el principio. En la obra no te adentrás en el nombre propio de mi abuela, sino en la historia de un montón de mujeres anónimas que se la jugaron por continuar ejerciendo sus profesiones en un ambiente machista en el siglo XX. Este siglo lo sigue siendo. Es un símbolo que representa a todas ellas.

- ¿Por qué no es famosa Christiane?

- Porque no le interesa la fama, y porque la ciencia y los investigadores apasionados tiene un carácter cerrado, con sus excepciones. Tienen un profundo amor por los objetos de trabajo, por los utensilios, los microscopios y lo meticuloso de su labor. Toda la vida se les va en eso y no tienen más tiempo. Si hayan una solución, resuelven problemas enormes y universales. Están en las sombras.

- ¿Es especialmente complejo hacer un musical en formato unipersonal, cuando uno lo imagina para grandes elencos y despliegues?

- Nunca lo pensé para grandes elencos, sentí que debía hacerlo desde mi lugar de nieta. Si tuviese parientes músicos o actores, los hubiese incorporado, pero no tengo. No me queda otra que hacerlo sola. Es algo hacia la familia y por la familia, aunque reconozco que es complejo hacerlo como unipersonal. Es una obra íntima y despojada.

- Definís a tu obra como un “bio-musical científico”. ¿Qué significa?

- Es un término absolutamente inventado y caprichoso. Apuesto a fusionar la ciencia con la música, a que lo que cuento sea real y desde un lugar visceral y expuesto. Meto un montón de términos científicos para hablar de cosas cotidianas, del amor y de la vida. Creo que es una propuesta novedosa con la que siento que rompo algunos moldes, sin habérmelo propuesto.

- ¿En qué estadio se encuentra el teatro musical argentino?

- En un momento complicado, porque es muy caro llevar adelante propuestas musicales comerciales. Eso hace que estén aflorando proyectos de autogestión, con gente que se pone al hombro el ensayar y hacer funciones en cooperativa. Renueva el hambre y la voracidad de tener que contar algo porque, si no lo hacés, te morís. Todavía nos falta confiar más en las historias propias, con libros más genuinos y de nuestra cultura, no de las que vienen de afuera y consumimos por inercia. Es milagroso que se sigan haciendo cosas y una señal de que vamos por buen camino.

> Jornadas nacionales | Tres días de cursos y talleres
Entre hoy y el domingo se realizarán las VI Jornadas Nacionales de Teatro Musical Argentino, organizadas por la Fundación para el Desarrollo de las Artes Escénicas, y en cuyo marco se presentará “Christiane. Un bio-musical científico”. Su creadora, Belén Pasqualini, también dictará “El actor y su terruño”, uno de los cuatro cursos que se dictarán en la sala Paul Groussac (Alberdi 71). También habrá talleres con Cecilia Estevez (“Theater jazz”, para adolescentes y adultos), Hugo Moreno (“El actor como donante”), Silvina Parano y Nazareno Marozzi (ambos serán los docentes en “Atenti juegos”, para niños). El cierre será con una función de “... Y un día, Nico se fue”, el domingo a las 21 en el teatro municipal Rosita Ávila.


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