Denzel Washington sabe lo que hace

25 Ago 2018
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EL JUSTICIERO 2 | THRILLER/ACCIÓN - PM16 - 121’

BUENA

ORIGEN: EEUU, 2018. DIRECCIÓN: Antoine Fuqua. CON: Denzel Washington, Pedro Pascal, Ashton Sanders, Melissa Leo, Orson Bean, Bill Pullman, Sakina Jaffrey. guión: Richard Wenk. FOTOGRAFÍA: Oliver Wood. MÚSICA: Harry Gregson-Williams.

Hay una escena poderosa en “El justiciero 2”. Robert McCall (Denzel Washington) le tomó aprecio a Miles (interpretado por Ashton Sanders, el joven Chiron de “Moonlight”). McCall cree que Miles puede rescatarse a pesar de los peligros del barrio de Boston en el que son vecinos, así que decide seguirlo cuando lo ve con malas compañías. Una pandilla pretende hacer de Miles un asesino y McCall lo interpela, pistola en mano. Ese tenso cruce saca a Denzel Washington del ascetismo con el que compone su personaje y nos recuerda que es un gran actor. Gracias a él funciona esta secuela de “El justiciero” (que es, a la vez, remake de una ochentosa serie de TV).

McCall es un perfecto asesino que se reinventa como chofer -no de taxi, sino para una aplicación simil Uber- y elige cuándo, dónde y cómo hacer justicia por mano propia. Si lo entrenaron para matar a sangre fría, en el otoño de la vida prefiere expiar las culpas ayudando al prójimo. Es una semijubilación en la que alterna su trabajo al volante y la lectura de Marcel Proust. La muerte de su única gran amiga (Melissa Leo) lo sumergirá en una conspiración de la que participan, cómo no, agencias gubernamentales.

Es la cuarta colaboración entre Washington y el director Antoine Fuqua. Lo mejor que hicieron juntos fue “Día de entrenamiento” y Washington puede estarle agradecido, porque le valió su segundo Oscar, el primero como actor protagónico. Fuqua sabe sacar lo mejor de él, ya sea desde la verborragia y el exceso, como el Alonzo de “Día de entrenamiento”, o en esta versión que le demanda a Washington una absoluta economía de gestos y de movimientos. McCall deja fuera de combate a sus enemigos con precisión quirúrgica y a toda velocidad (mantiene la costumbre de cronometrar sus movimientos). Es lo aconsejable: Denzel ya cumplió 63 años, tres menos que Liam Neeson, otro héroe de acción veterano.

Un par de subtramas alargan excesivamente la película sin sumarle demasiado. Tampoco hay intención de desarrollar los personajes, por caso el marido de Melissa Leo, encarnado por Bill Pullman en piloto automático. Cuando “El justiciero 2” intenta explicar las cosas y se mete en justificaciones políticas o morales pierde espesura. Mejor es ir a los bifes y Fuqua lo demuestra, por ejemplo, con una vibrante pelea a bordo de un auto en movimiento. Ese es el juego de McCall.

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