Fernando Ríos, sobre el cierre de "El Árbol de Galeano": "hasta aquí llegamos; fue eterno mientras duró"

"No podemos seguir trabajando a pérdida ni un día más", se lamentó el dueño del emblemático bar.

31 Jul 2018
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TRISTEZA. Fernando Ríos, empresario gastronómico, actor de teatro, gestor cultural, impulsor de "Acción poética Tucumán" y de la "heladera social".

"Esto no es por una factura de luz. El problema es más profundo, multicausal. Debimos haber cerrado en enero de 2016". Así comienza el comunicado que escribió este mediodía Fernando Ríos Kissner, dueño de "El Árbol de Galeano", el emblemático bar y espacio cultural que logró instalarse y convertirse en uno de los protagonistas de la noche y de las movidas artísticas en Tucumán, y que hoy cerrará sus puertas.

"Cerrar 'El Árbol' no es cerrar un bar, aunque sea la pata económica de este proyecto. Es desarmar toda una trama social compleja que solo en un momento así uno se da cuenta la dimensión que alcanza y no es fácil. Porque esta decisión no tan solo nos jode directamente a nosotros, que volveremos a la calle, sino a nuestra gente, artistas, talleristas, voluntarios, proyectos sociales trascendentes, biblioteca; todas las organizaciones que siempre se apoyaban sabiendo que ahí existía un espacio que los contenía donde el "no" jamás era opción".

"En estos más de 10 años hicimos cosas maravillosas, con muchísimos errores y unos pocos aciertos, pero esos aciertos fueron gloriosos. Los que me conocen saben que no soy nostálgico, que siempre desaliento mirar para atrás. Lo mejor está por venir siempre, esa es mi naturaleza. Pero sí quiero decir esto: debimos cerrar el Árbol en enero de 2016. Llegamos hasta aquí por todos, pero no podemos seguir trabajando a pérdida ni un día más, invertimos proporcionalmente más que el propio Estado en cultura, nunca escatimamos recursos porque creemos que la acción cultural es la verdadera promoción social, un violín, una obra de teatro, un mural son más poderosos que un ejército de punteros políticos".

El aumento de los costos de funcionamiento, sumado a la retracción general de los bolsillos de los clientes fueron los ingredientes de una bomba que explotó detrás del mostrador. El tiro de gracia para el ya tambaleante bar temático fue la última factura de luz, que ascendió a los $60.000, según Ríos Kissner.

El cierre arrastra también a la sala de teatro, donde siempre se ofreció una nutrida agenda de espectáculos locales y de afuera, de toda envergadura. Aunque, según dijeron los dueños, la agenda continuará durante el mes de agosto.

"Esta noche será la última de esas noches interminables. Nos juntaremos para abrazarnos fuerte, para decirnos que no podrán con nosotros sea donde sea el puesto de lucha. Estoy triste, pero feliz de que sucedió. Fue eterno mientras duró", escribió Ríos.

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