Por un robo, falló el sistema de alerta y el túnel se inundó

El inconveniente desató el mal humor de los conductores que circulan por ese paso. Pasaron horas hasta que empezó a arreglarse la bomba.

31 Jul 2018
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CERRADO. El túnel sobre calle Córdoba fue vallado mientras personal de Tránsito municipal impedía el ingreso de vehículos. El semáforo no funciona. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA.

De todo menos piropos se escuchaba ayer a media tarde en Marco Avellaneda y Córdoba. Es que, una vez más, una falla técnica provocó que el agua comenzara a subir en el túnel que pasa por debajo de las vías, por lo cual el paso quedó inhabilitado. Hacia las 19, a las puertas del horario pico por el regreso a los hogares, los conductores comenzaron a perder la paciencia y gritaban barbaridades a los agentes municipales que se apostaron en el acceso para impedir el tránsito.

Es que, además de la falla en las bombas, falló también el sistema de emergencia que pone los semáforos en rojo cuando el agua aumenta de nivel. Por eso, agentes municipales, que pasaban por la zona, cortaron el paso de manera manual: apostándose con vallas y vehículos en la boca del túnel de calle Córdoba. El corte comenzó a las 15.45 y recién cerca de las 19 llegó personal del Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento (Sepapys) a poner en marcha nuevamente las bombas. Se esperaba que el tránsito se restableciera pasadas las 20.

Los túneles de las calles Córdoba y Mendoza, inaugurados en 2016 y 2017, respectivamente, necesitan un sistema de bombeo constante para evitar que el agua de las napas freáticas inunde la calzada. Desde su apertura fueron varias las ocasiones en las que debió interrumpirse el tránsito, pero esta vez se sumó el peligro de que no se activaron los sistemas automáticos de aviso.

“A causa de las bajas de tensión, saltaron las llaves (térmicas) y dejaron de funcionar las bombas. Debido a un vandalismo sufrido a mediados del año pasado, no funciona el sistema automático. Estamos en proceso de licitación para restituirlo”, explicó ayer Daniel Rivero, subsecretario de Obras Públicas de la Provincia.

Precisamente ayer, la edición de LA GACETA había reflejado el estado de aparente abandono en el que está sumida esa obra que fue tan esperada, demorada y cuestionada. El pavimento ya presenta baches y material suelto, las paredes muestran humedad, buena parte de los tubos fluorescentes está quemada y las telas de araña dan cuenta del escaso mantenimiento.

Rivero explicó que Obras Públicas coordina un equipo de tres dependencias para llevar adelante el mantenimiento de los túneles y puentes: el Sepapys se encarga de la limpieza de los canales, desagües y bombas; Vialidad, del grupo electrógeno, y la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU), de la limpieza interior y exterior, que se realiza cada dos o tres meses.

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