“Vi la puerta abierta y me escapé porque estoy harto de estar preso por algo que no hice”

“El Gordo”, el acusado de tres homicidios y de ser integrante del Clan Reyna, desmintió que haya usado un arma para fugarse

28 Jul 2018 Por Gustavo Rodríguez

“El Gordo”, acusado de haber cometido tres crímenes y ser integrante del Clan Reyna banda sospechada de dedicarse al narcomenudeo, después de haber atrapado se sentó frente a un instructor y dijo sin pestañar: “Vi la puerta abierta y me escapé porque estoy harto de estar preso por algo que no hice”.

Después de haberse escapado del Instituto Roca, personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Jorge Dip y Diego Bernachi, recapturó al adolescente en un operativo del que también participaron hombres del Grupo Cero.

Pese a que no lo podían capturar, los pesquisas estaban perfectamente al tanto de sus movimientos. O al menos, ya tenían marcadas las casas donde habría estado ocultando. A una de ellas la vigilaron y le pidieron a la fiscala María del Carmen Reuter que pidiera una orden de allanamiento. El planteo fue aceptado.

Los investigadores aguardaron hasta la madrugada para ingresar al domicilio de Francisco Aguirre al 2.700. Entraron y ubicaron a “El Gordo” cuando estaba durmiendo. No le dieron tiempo para nada. Se la abalanzaron sobre él para evitar que reaccionara. De todas maneras, después de reducirlo, se dieron cuenta que no tenía armas, pero sí proyectiles de escopetas y cargadores de pistolas nueve milímetros.

SORPRESA. Por este caso salió a la luz que en la puerta del Roca no hay cámaras que registren lo que suceda cuando los familares ingresan al lugar. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO.

En Tribunales

Reuter no quiso tener más problemas y ordenó que llevaran al adolescente lo más rápido posible a que prestara declaración. La versión oficial indicaba que N., la hermana de 15 años del menor, había robado la credencial de su tía Karina Soraire (tiene más de 40) con la que ingresó al Roca. Luego, siempre según los datos que aparecen en el expediente, la adolescente, escondida entre la ropa, ingresó un arma y, después de amenazar a los guardias y golpear al comisario José Décima, se la entregó a “El Gordo”. Luego, huyeron ambos en una moto.

El evadido, en la Justicia, desmintió esa versión. Según fuentes judiciales, habría declarado que sí había sido visitado por su hermana, pero que ella no lo había ayudado a escapar, mucho menos, con un arma. “Le voy a decir la verdad: yo vi la posibilidad de irme y lo hice porque no quiero seguir más preso. Soy inocente (está acusado del crimen de Fabio Farías ocurrido el mes pasado). No salí escapando en moto, sí corriendo hasta que me subí a la moto”, explicó el joven que también está procesado por una causa por drogas.

“Solicitamos que se pidan las imágenes de las cámaras de seguridad para que se confirmara su versión, pero allí nos dimos cuenta de que no hay. Por lo que está la palabra de él contra la de los policías”, indicó José María Molina, defensor del menor.

En la causa declararon tres policías que estaban en ese momento en la guardia del Roca y dos de ellos se contradijeron. El sargento Juan Carlos Valdez, que quedó detenido por esta causa, dijo que “El Gordo” no había golpeado a su jefe. Décima, en cambio, aseguró que el menor lo golpeó en la zona de las costillas. Los celadores que declararon fueron coincidentes: al estar en otra zona del establecimiento, no pudieron observar nada.

“Otro de los temas que se cuestionan es que no se lleva correctamente el libro de visitas. Es decir, el guardia anota el nombre de la persona que se presenta a visitar a cualquiera de los alojados. Pero es un mero informe, porque el visitante no firma nada. O sea, que cualquiera puede poner cualquier nombre. Entonces es imposible determinar con exactitud que la menor haya ingresado con una identidad falsa”, explicó Molina.

“El Gordo”, según confiaron fuentes judiciales, fue trasladado al Roca nuevamente, pero el juez de Menores del que depende, lo convocó para el lunes.

Por otra parte, Molina pidió algunas medidas de protección para su defendido. Según confió, solicitó que el menor no tenga contactos con los policías involucrados en el caso y que se le realice una pericia psiquiátrica.

El caso de “pico” Peralta fue igual de polémico

En setiembre de 2016, José “Pico” Peralta, sospechado de dirigir una organización dedicada al narcomenudeo conocida como Los 30, se escapó de la comisaría de Delfín Gallo. En un primer momento, se informó que el detenido se había fugado porque un grupo había copado la dependencia policial. Al día siguiente, desde la Justicia Federal se informó que jamás se había ordenado que el sospechoso fuera trasladado hasta esa seccional. El evadido permaneció varios días prófugo hasta que se presentó ante las autoridades federales, ya que temía por su seguridad. Al declarar, Peralta señaló que se había retirado caminando de la comisaría con un permiso especial y que no habría existido ningún golpe comando. Su versión habría quedado confirmada con el correr de las semanas. Los investigadores descubrieron que el personal que debía custodiarlo nunca fue encerrado en una celda y que el supuesto grupo comando huyó sin haberles quitado sus armas reglamentarias. No se comprobó cómo uno de ellos sufrió la fractura de una de sus piernas.

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