El dulce dinero electoral

26 Jul 2018 Por Marcelo Aguaysol

Una lista; cientos de especulaciones. Así es la política. Más cuando hay dinero de por medio. En el oficialista PJ-Frente para la Victoria siempre hubo certezas de que el sector privado apoyaba, monetariamente, a la oposición. El discurso puertas adentro de la sede peronista y más de la Casa de Gobierno giró en torno de un sesgo antiperonista en muchos hombres de negocios que “apostaron a perdedor”, según varias voces del poder actual y más del anterior que ejerció José Alperovich. Curiosa relación de un gobernador que se consolidó como empresario del rubro automotor, pero que no gozó de la simpatía de aquellos que solía frecuentar. Desde la otra vereda, también hay una explicación: sostienen que Alperovich, como gobernador, les dio la espalda e hizo oídos sordos a los planteos formulados por las distintas cámaras empresariales. En el medio de esta sorda disputa hubo un común denominador: Alperovich respondía a una gestión -la kirchnerista- que no tenía sintonía con los industriales ni con los empresarios.

Juan Manzur supo leer que pelearse con el empresariado constantemente no contribuiría a consolidar su administración de gobierno. Desde un primer momento, se diferenció de su antecesor: los llamó a reuniones, almuerzos y cenas. Los convocó para las celebraciones del Bicentenario y hasta los sentó al lado de encumbrados hombres de negocios nacionales, con roces internacionales. También los subió a cuanta misión al exterior armó para ofrecer los productos tucumanos. El actual mandatario sabe que el poder de seducción al empresariado es difícil, pero siente que el contexto económico nacional lo favoreció. Muchos de ellos le confiesan su desencanto hacia la gestión del presidente Mauricio Macri por el plan económico que encaró. “El problema no es sólo la caída de la economía, sino la pérdida de valor que las medidas adoptadas han causado en el valor de las empresas”, razonó no hace mucho un empresario nacional durante un encuentro en Buenos Aires con algunos gobernadores y con parlamentarios. Cambiemos ha sido la alianza que ha llegado a la Casa Rosada de la mano del electorado que se cansó del kirchnerismo. Y también de los empresarios que, en cuanto foro de debate y reuniones anuales había, reclamaban aquel cambio.

Manzur se apoya en las encuestas y trata de llevar agua para su molino. Una de las que encargó concluye, respecto de la responsabilidad por la actual situación económica del país, que a Macri le cabe el 35% de la culpa del contexto nacional; un 23% a Cristina Fernández de Kirchner y su herencia y un 39% de los consultados señalaron que ambos son responsables de este momento de la Argentina. Aunque el gobernador lo niegue públicamente, ya está en campaña. Los sondeos de opinión son una muestra de ello, que se exterioriza con las populares pintadas preelectorales. 2019 está más cerca que lo que marca el calendario y el propio Alperovich se encargó de adelantar los tiempos, cuando trató de marcar la cancha y salió a desnudar sus aspiraciones de retornar al poder.

La lista de los aportes de campaña seguirá dando que hablar. Incluso puertas adentro de la Casa de Gobierno tucumana. A muchos les llamó la atención la contribución que hicieron, por ejemplo, los ministros del gabinete manzuristas, muy apegados a la austeridad que declama el macrismo, dicen algunos con tono demasiado irónico. “En ese aspecto, parece que sí les llegó el ajuste”, completa la chanza uno de los estrategas del peronismo. Por las dudas, el PJ ya hizo los deberes respecto de los aportes de las elecciones de medio turno del año anterior. En ese partido señalan que la cifra recaudada y ya registrada no ha sido mayor a los $ 6,5 millones. Pero ese dinero sólo alcanzará para confeccionar los votos y algo más.

El verdadero movimiento dinerario está en la estructura que se monta para sostener el poder. En las elecciones de 2015, varios dirigentes estimaron que, para mover el aparato electoral, se han necesitado no menos de $ 400 millones. Con la devaluación y la inflación reinante, creen que esa cifra puede llegar a duplicarse en 2019. La gran incógnita es ¿cómo harán los candidatos para reunir tantos millones para las elecciones? La austeridad no será el signo de los tiempos electorales que se avecinan. Ni del oficialismo, ni de la oposición.

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