La guerrera tucumana se recupera para buscar una nueva chance en UFC

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GOLPE POR GOLPE. En Polonia, Silvana sorprendió a la campeona de KSW, Ariane Lipski, que auguraba una victoria sencilla.

Silvana Gómez Juárez se rompió los ligamentos pocos días antes de viajar a Texas.

26 Jul 2018

Si en algo se especializa el diablo es en meter la cola en el momento más inoportuno posible. Y a Silvana Gómez Juárez se le cruzó la desgracia justo cuando se encaminaba a concretar el sueño que la motorizaba desde hacía mucho tiempo: combatir en la Ultimate Fighting Championship, más conocida como UFC, la mayor franquicia de artes marciales mixtas del mundo, esa por la que pasaron leyendas como Conor McGregor y Ronda Rousey. La gran impresión que causó la tucumana en Polonia durante su pelea con Ariane Lipski (campeona de KSW, la mayor compañía europea de MMA) posibilitó que su nombre llegara a oídos del mismísimo Dana White, presidente de UFC. Así, Silvana se convirtió en la primera argentina en tener la oportunidad de subir a la jaula más codiciada del mundo de la especialidad. Por si fuera poco, enfrentando a la temible Antonina Shevchenko, campeona mundial de muay thai.

Sin embargo, pocos días antes de viajar a Texas, “La Malvada” vio su sueño derrumbarse en un segundo fatal: en un movimiento de rotación, su rodilla giró, pero su pie no. Y entonces escuchó el crack espeluznante.

“Ya tenía una ruptura parcial del ligamento, pero la venía aguantando. Y esta vez no sólo se me cortó del todo, sino que también se cortó el interno. O sea, ya no tenía sostén la rodilla. Y de tantas veces que se me salió se me había lesionado el menisco interno también”, describe Silvana. En pocas palabras, se rompió todo.


“La Malvada” ya ha tenido que superar otros tragos muy amargos en su vida personal y como deportista, pero este fue especialmente difícil de asimilar por haberse producido tan cerca de alcanzar su sueño. “Fue un golpe muy duro. Ahora que ya pasó un poco de tiempo, puedo decir que son cosas del deporte. Siempre se está expuesta a esta clase de cosas, pueden pasar en cualquier momento. Ahora sólo pienso en recuperarme para ir en busca de una nueva oportunidad”, asegura.

A Silvana jamás se le cruzó por la cabeza tirar la toalla. Está decidida a subirse a la jaula de UFC aunque sea lo último que haga. Tras operarse con el doctor Federico Fanjul, ya empezó con las sesiones de fisioterapia con Darío Caram, que le promete que estará en condiciones de volver a entrenarse antes de que el calendario llegue a 2019.

“Desde UFC me dijeron que nadie está exento a que le pase esto. Hasta los grandes campeones se lesionan todo el tiempo, así que quedaron las puertas abiertas para cuando esté en condiciones”, cuenta Silvana, que lamenta no haber podido medirse a Antonina. “Vi su pelea y su rival no le hizo mucha oposición. En caso de que yo pueda volver, no sé si nos volveremos a cruzar, pero sería bueno. Hubiese sido una gran oportunidad enfrentarla”, sostiene Gómez Juárez, aunque primero lo primero: “ya habrá tiempo de ver eso. Por ahora, mi única preocupación es la de recuperarme tranquila.

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