“La ira de Atahualpa” un proyecto artístico que recorre el folclore nacional

Juan Martín Medina, Yuca Córdoba y Jorge Luis Carabajal presentan temas propios en un show conjunto como trío.

26 Jul 2018
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UN TRÍO ESPECIAL. Medina, Carabajal y Córdoba harán temas propios.

ACTÚAN HOY

• A las 21.30 en La 9 (9 de Julio 345).

Están tranquilos, se ríen de los comentarios del otro, conviven pacíficamente sobre el escenario y disfrutan de la conjunción musical que logran, cada uno desde su origen y elección sonora. Sólo el nombre genera cierta inquietud, pero se disipa de inmediato cuando los acordes invaden el espacio, como ocurrirá esta noche en la peña La 9.

“La ira de Atahualpa” es el proyecto artístico que une al cordobés Juan Martín Medina, al santiagueño Jorge Luis Carabajal y al tucumano Yuca Córdoba, en la propuesta común de recorrer los distintos ritmos argentinos con composiciones propias.

“Hace 15 o 20 años que estamos impulsando esta idea con Yuca -señala Medina-, pero además hicimos otras cosas juntos. Y con Jorge nos conocimos en el 90 en Tucumán, cuando tocábamos con Cuti y Roberto Carabajal. Desde esa época, siempre estuvimos actuando y cada vez que podemos nos juntamos como ocurrirá esta noche”. Además, ya tienen fechas para presentarse en Córdoba y en la Capital Federal.

El flautista alterna su presencia en la Argentina con su actividad en México, donde está radicado hace una década e integra la banda de Julieta Venegas, con medio año en cada país para desarrollar distintas iniciativas. La distancia le permite mirar lo que pasa musicalmente en el país de una forma especial y ser protagonista de distintas actividades, como un Festival de la Chacarera en territorio azteca en mayo, al que fue invitado Jorge Carabajal.

El guitarrista santiagueño afirma que el recorrido que se hará permitirá que cada artista vaya mostrando sus raíces. “El espectáculo apunta a recuperar lo de la región. Todo el año recorro el país tocando, y lamentablemente se están perdiendo muchos ritmos”, alerta, y ejemplifica con el máximo exponente musical de su tierra: “amamos la chacarera, pero debemos ser conscientes de que no somos sus dueños; ni siquiera puedo afirmar que haya nacido en mi provincia, porque suena hasta el sur de Bolivia, con una muy fuerte presencia con Tarija como epicentro”. “Siempre que visito un lugar, pido que se toque algo de allí, no una chacarera -agrega-; ya casi nadie hace chayas”.

Córdoba destaca el crecimiento musical que se respira. “A 34 años del regreso de la democracia, hay muchísima gente estudiando distintos instrumentos o canto. Es buenísimo, porque habla de una buena salud moral de la sociedad. En todos lados se está tocando toda la rítmica, y eso me hace muy feliz. Con ‘La ira...’ puedo mostrar partes del Tucumán actual, sin olvidarme de los maestros de antes como el Chivo Valladares o los hermanos Núñez, entre tantos otros padres que tuvimos”, sostiene.

Sin embargo, el anfitrión se queja de la falta de apoyo estatal a la cultura: “Tucumán no tiene presencia en los grandes escenarios nacionales desde la época de Los Tucu Tucu y de Mercedes Sosa; hace más de una década que estamos ausentes, cuando los músicos somos los mensajeros del sentir del pueblo, los que llevamos la idiosincracia de cada lugar a otro sitio”. “Nuestro trabajo no se puede trancar, es inatajable, más allá de que nunca podremos abarcar todos los sonidos. La provincia no es sólo zamba, sino que también está el canto vallisto, que es muy fuerte y que también está presente en nuestro espectáculo”, subraya.

Medina hace un repaso a la estética que emplean los folcloristas que surgen, con un tono autocrítico. “No sé si están buscando nuevos sonidos, más bien siguen usando cosas que se incorporaron en las décadas del 80 y del 90. Ya es hora de que las reemplacen, que se alejen un poco de la batería, del saxo, de la guitarra eléctrica... En lo internacional hay mucha mezcla y todo circula muy rápido, pero aparece un intento de volver a lo orgánico de cada región y mixturarlo con algo de electrónica. Se está mirando hacia otros lugares”, concluye.


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