Un espacio municipal para maestros de la pintura

25 Jul 2018 Por LA GACETA

Siempre son bienvenidas las buenas noticias, en especial, las relacionadas con la cultura. Hace pocas semanas, se recuperó activamente para la comunidad la Casa Sucar, Salta 532, que corría el riesgo de ser demolida pese a integrar la lista de obras patrimoniales protegidas por su valor arquitectónico, merced a la lucha de tenaces vecinos. La Municipalidad capitalina la adquirió y la convirtió en la Casa Museo de la Ciudad.

En una de sus salas se exhibe parte de la pinacoteca que pertenece a la Dirección de Cultura del municipio. Se trata de obras de maestros tucumanos de las artes plásticas y de otros que se radicaron en nuestra provincia. Según consignamos en la edición de ayer, el público puede acceder a trabajos de Timoteo Navarro, Luis Lobo de la Vega, Fued Amin, Aurelio Salas, Juan Bautista Gatti, Ezequiel Linares y Gerardo Ramos Gucemas. Hace unos meses se inició un trabajo de restauración de las obras de la pinacoteca. Sobre los trabajos que se están exhibiendo, la restauradora señaló que “algunas tenían algún daño y una limpieza de barniz superficial, pero en general no estaban mal conservadas. Lo que hicimos fue una intervención mínima, acondicionamiento de marcos, limpieza general, y algún retoque”. La directora municipal de Cultura explicó que la intención es hacer visible parte de la colección de la pinacoteca que reúne 73 pinturas y algunas piezas escultóricas y grabados. “En la Casa de la Cultura hemos adecuado un espacio para tenerlas resguardadas apropiadamente”, dijo.

A este acierto se suma otro: un lugar dedicado a la obra de Lola Mora en un panteón del Cementerio del Oeste que se inauguró en junio pasado. En el Espacio Homenaje, se muestran imágenes las obras más sobresalientes de Lola Mora y parte de su vida y se exhiben certificaciones que demuestran que Lola Mora nació en Tucumán, según dijo el director municipal de Cementerios. En la necrópolis descansan los restos de 38 gobernadores, 25 intendentes, artistas como Lola Mora y Rolando “Chivo” Valladares, el aviador Benjamín Matienzo y el prócer Bernardo de Monteagudo.

Sería importante que la Municipalidad reeditara su salón de artes plásticas, que tuvo hace ya tiempo un muy buen nivel y alcanzó una merecida trascendencia en el NOA. Era un concurso muy esperado todos los años y movilizaba a una buena cantidad de artistas.

Son pocos los certámenes de ese tipo que aún quedan en nuestra ciudad. Desapareció hace ya tiempo el Salón Primavera que nació por iniciativa del extinto Gustavo Bravo Figueroa, y era una de las joyas de la peña El Cardón. La muestra constituía un gran estímulo para los jóvenes que hacían sus primeras armas en pintura, dibujo y escultura.

Siguiendo esta línea de aciertos culturales, sería positivo si se reglamentara la ordenanza N° 4.300, promulgada en 2010, por la que se creaba la “Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística” con carácter de premio vitalicio. En septiembre pasado, durante un acto en el que la Municipalidad capitalina distinguió a hacedores de cultura, el intendente se comprometió públicamente a reglamentar la iniciativa, pero hasta la fecha no se ha conocido novedad alguna.

Todas las manifestaciones del arte son una expresión del espíritu de una sociedad. En buena hora que se abran espacios para difundir la obra de nuestros maestros de la pintura.

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