Lejos de Macri

25 Jul 2018

Los números mandan, ya sean los de las encuestas o los de la economía. Cifras y más cifras son las que observan con atención minuciosa desde “la política” para definir estrategias y fidelidades. Por eso las consultoras están siendo nuevamente las vedettes de esta Argentina que se embelesa con los datos. Una encuesta de Federico González & Asociados ayuda a entender las gambetas de oficialistas y opositores. La muestra, realizada entre el domingo y el lunes, en todo el país, entre 1.200 casos, da indicios claros sobre la incidencia de la economía en las decisiones de los votantes y, por ende, de los políticos.

Cuando la consultora preguntó a quién votarían si las PASO fueran hoy, con la especificación que los consultados intentaran abstraerse de la posible evolución económica del país hasta 2019, los resultados mostraron que Mauricio Macri tendría un 33,9% de adhesión, mientras que Cristina Fernández de Kirchner obtendría un 28,9%. En tercer lugar se ubicaría Sergio Massa, con el 16,2%. Los números cambian cuando en la pregunta se añade a quién se votaría si la situación económica del país empeora hasta el año próximo. En ese caso, se impondría CFK en esos comicios, con un 30,2% de los votos, seguida por Macri, con 29,2%, y Massa con un 19,5%. Las preferencias se dan vuelta nuevamente ante un escenario alentador, de mejora de la economía. En ese caso, Macri se impondría con mucha más ventaja, con un 37,6% de los votos, seguido por Cristina, con un 28%, y más lejos por Massa, con un 15,2%.

En conclusión, el bolsillo parecería ser el que definiría los comicios, reviviendo el tan popularizado axioma de campaña de Bill Clinton en 1992: “es la economía, estúpido”. En los últimos años, en el oficialismo duranbarbiano se pregonaba que aquella idea que había llevado al demócrata al poder ya había quedado en el olvido. Lo que importa ahora, afirmaba una mitad de la enciclopedia, es la política. Los cultores de este nuevo dogma lo avalaban en los movimientos europeos, como los italianos y los españoles, que pese a la recuperación económica y a los datos alentadores de PBI y de empleo, florecieron grupos políticos que terminaron complicando a los líderes de ambas naciones, con la salida de Mariano Rajoy del poder incluida.

Sin embargo, con la billetera de la población flaca, la inflación cada vez más obesa y los índices de pobreza en franco ascenso, la economía vuelve a imponerse.

Rápidos y cautelosos

Así lo están vislumbrado algunos dirigentes tucumanos. El gobernador, Juan Manzur, se acomoda más cerca del peronismo e intenta ayudarlo a cerrar filas, mientras ya no coquetea con tanto entusiasmo con el Cambiemos -poderoso- de antaño. En esto también habrían incidido los números, ya que la encuesta (como otras) muestra que el peronismo unido, con todos sus candidatos, podría disputarle el poder a Macri en un eventual balotaje. El detalle es que debería ser con un candidato como Massa (le ganaría por 0,4% a Macri, según el relevamiento) y no como Cristina (la ex jefa de Estado perdería por un punto contra Macri en segunda vuelta). En la búsqueda de ese líder que los unifique a todos se halla el mandatario tucumano.

Mientras tanto, en la vereda de enfrente, algunos optan por el silencio y otros por el misterio. Silvia Elías de Pérez y José Cano ya no aparecen defendiendo a viva voz al Gobierno nacional y sus políticas. Hablan apenas lo justo y lo necesario de la hoy desgraciada administración nacional. Cuestión de oportunidades.

Germán Alfaro fue más allá. Primero hizo público su supuesto enojo con el Presidente por lo breve de su visita a Tucumán y luego dejó correr rumores sobre su presunta intención de volver a las huestes del oficialismo provincial. Lo mismo sucede con Domingo Amaya, que también permite -no salió a despotricar contra quienes dicen que se va- que se ponga en duda su fidelidad al Gobierno nacional que integra.

La apuesta de unos y otros es arriesgada. Si la economía empeora, habrá que ver si sus fichas resultan ganadoras. Si efectivamente la economía mejora, a ninguno les saldrán baratos los desaires.

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