Preocupación por los asaltos a colectivos: hubo tres casos el fin de semana

Un chofer fue baleado en una mano y un pasajero recibió un disparo en una pierna. El gremio de los colectiveros señaló seis zonas rojas. Temor por los ataques en el interior.

24 Jul 2018
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SEGUIDILLA. El primero de los tres ataques a colectivos, ocurridos en los últimos días, se registró en la céntrica esquina de San Lorenzo y Jujuy. la gaceta / foto de diego aráoz

La inseguridad a la que están expuestos en la provincia los choferes de colectivos y los pasajeros que utilizan ese servicio volvió a quedar expuesta el fin de semana pasado. El sábado por la tarde, un chofer de la empresa La Florida recibió un disparo en una mano cuando delincuentes lo abordaron en Cruz Alta. Fue trasladado a un sanatorio de la capital y los médicos evalúan operarlo.

Otro caso se registró el domingo al mediodía. Alrededor de las 13.30, Gabriel Palacios, de 19 años, estudiante y operador de Radio 10, viajaba en un interno de la línea 19; a la altura de Sarmiento primera cuadra, subió una pareja con un bebé. A los pocos metros, uno de los dos extrajo un arma de fuego, redujo al colectivero y comenzó a exigirles a los pasajeros que entreguen sus pertenencias.

El chofer habría realizado una brusca maniobra para intentar disuadir a los ladrones. En ese momento se produjo el disparo que impactó en la pierna del pasajero, quien fue llevado por el conductor hasta el hospital Avellaneda.

El viernes se registró otro caso: tres jóvenes atacaron un interno de la línea 100. Empuñando armas, desvalijaron a los pasajeros.

Las autoridades del área Seguridad de la Provincia y representantes de UTA, el gremio que representa a los choferes de colectivos, mantuvieron en los últimos meses varias reuniones para coordinar acciones que permitan contener esta ola delictiva.

“En el Gran San Miguel los delincuentes le arrebatan las pertenencias al chofer y asaltan a los pasajeros. Es una situación que se hace muy difícil de controlar. Solucionamos los robos en un lugar y surgen en otro”, explicó César González, secretario General de UTA.

El representante gremial comentó que los botones antipánico están funcionando, pero que a los choferes se les complica accionarlos. “Lo primero que los delincuentes le dicen al chofer es que no toque nada o le van a disparar. No tienen tiempo para accionar la alarma; son robos que duran pocos minutos. En los últimos casos, los asaltantes fueron muy violentos”, argumentó.

Luis Roberto Ibáñez, secretario de Seguridad, confirmó que los botones antipánico están activos. “Están funcionando. La alarma repercute en la Policía y entonces se acude al lugar. Hubo inconvenientes porque eran accionados accidentalmente, pero eso fue subsanado”, dijo.

Zonas rojas

En las reuniones que sostuvieron los referentes de los choferes y las autoridades de Seguridad -mantendrán otro encuentro esta semana- se acordó colocar puestos policiales -fijos y móviles- en seis sectores específicos. La propuesta surgió desde UTA, después de hacer un relevamiento entre sus afiliados, y fue implementada por la Policía. Algunos de esos puestos están ubicados en Estanislao del Campo y Martín Berho y en Wilde y Juan B. Justo (en Villa 9 de Julio); en Balcarce al 2.400; en el barrio 447 Viviendas, en Las Talitas; en Villa Mariano Moreno -zona norte-; en el barrio ATE (en el sur de la capital) y en el sector denominado “La Algodonera”, entre Banda del Río Salí y Alderetes, en la zona este de la provincia.

“Las modalidades delictivas van mutando. En distintos sectores tenemos el problema de que arrojan piedras. Primero fue en la zona del Mercofrut. Eso fue sofocado. Lo mismo ocurría en la rotonda de Famaillá. También hubo casos en avenida Roca y Adolfo de la Vega y en La Costanera”, comentó Ibáñez.

González expresó su preocupación por el panorama en el interior de la provincia, donde los pasajeros pagan con dinero. No descartan tomar medidas de fuerza, señaló. “Tenemos el drama de las empresas rurales, que no tienen tarjeta magnética y reciben plata. Los ladrones aprovechan. Vamos a tener que dejar de cortar boletos porque esa es la causa de que sucedan estos hechos”, advirtió.

Pasajeros con miedo

Estela Albornoz, de 43 años, reside en Villa Luján y es usuaria de la línea 5. No ocultó su temor a la hora de subir a un colectivo. “Por supuesto que trato de tomar todos los recaudos para que no me roben. Me cuido desde que salgo de mi casa, también mientras estoy esperando en la parada. No saco el celular y escondo la cartera. Me preocupa sufrir un robo cuando viajo porque los ladrones actúan con mucha violencia”.

María del Carmen Tapia, de 28 años, vecina de barrio Norte, contó que habitualmente se moviliza en la línea 12. “Trato de esperar el colectivo en la puerta de mi casa, la parada está a pocos metros. He visto a chicas que son víctimas de robos muy violentos en los que terminaron golpeadas. Me da mucho temor que puedan robarme mientras viajo”, señaló.

Ariel Costilla, de 32 años, vive en el barrio 11 de Marzo y es usuario de la línea 17. “Hace unos meses me sacaron el celular de las manos y escaparon cuando iba en el colectivo. Yo estaba sentado en uno de los asientos de atrás. Eran dos adolescentes. Me dio mucha impotencia. No hice la denuncia porque creo que no iba a servir para nada”, se lamentó.

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