Diferencias políticas impiden la concreción de un paseo

21 Jul 2018 Por LA GACETA

Si hay un lugar, donde las buenas ideas a veces comienzan a materializarse y luego quedan truncas, ese es Tucumán. Tras años de promesas, marchas y contramarchas políticas, finalmente se concretó la construcción de los túneles de las calles Córdoba y Mendoza que tenía por objetivo sortear el cinturón ferroviario que dividía una zona de la ciudad, en Marco Avellaneda, entre 24 de Septiembre y San Juan. Se proyectó el Paseo del Bicentenario que engalanaría ese sector poblado de vías que afean el paisaje.

Poco o nada ha cambiado el panorama desde el 19 de junio de 2017 cuando se inauguró el segundo túnel, en la calle Mendoza; el entorno sigue mostrando un aspecto lamentable. El parque de diversiones dejó de existir y yacen aún resabios de obra, hierros, escombros y tierra acumulados.

En la última edición de “Panorama Tucumano”, programa de LA GACETA Play, se abordó esta asignatura pendiente. El ex secretario provincial de Obras Públicas durante las tres gobernaciones de Alperovich dijo que los trabajos están inconclusos en la parte que le compete a la Municipalidad capitalina por diferencias políticas. Mientras que el subsecretario municipal de Planificación Urbana responsabilizó a la Provincia por la demora. Contó que en 2008 estaba el proyecto desarrollado, pero las incompatibilidades políticas entre provincia y municipio dejaron paralizada la iniciativa. Indicó la Provincia terminó con los túneles que debía construir y que la intendencia está trabajando para llevar a cabo las tareas de parquizado en el sector.

Una parte del ex centro cultural Juan B. Terán fue demolida durante la construcción de los túneles y yace abandonado, rodeado de escombros, sin puertas ni ventanas, se ha convertido en un refugio de indigentes. El funcionario agregó que el lugar podría servir para descentralizar oficinas o reparticiones municipales, pero no hay una decisión tomada. .

Se había acordado que una vez concluidos los túneles, iniciados por la Provincia con fondos nacionales, la Municipalidad se encargaría del mantenimiento y de la parquización. Sin embargo, la firma de un convenio entre las partes para que el municipio se hiciera cargo de su trabajo, al parecer, no llegó a concretarse todavía. “Eso es imprescindible para que podamos destinar recursos... la verdad es que la imagen es penosa”, sostuvo el secretario municipal de Gobierno en 2017.

Parece increíble que en todo este tiempo, las partes no hayan podido ponerse de acuerdo. La falta de un papel firmado pareciera ser la causa principal de que una obra que contribuirá a embellecer la ciudad, no se concrete. En la misma encrucijada se halla el anhelado Parque del Bicentenario en Campo Norte, que desde hace más de una década sigue en promesa, porque la Provincia no le ha cedido aún el predio al municipio.

Ambas partes parecen dos hermanas que han dejado de hablarse y lo hacen, cuando no hay más remedio, a través de parientes o vecinos. Ello refleja una alarmante incapacidad de nuestra clase dirigente para dialogar, para trabajar en beneficio del bien de todos los tucumanos, dejando de lado sus intereses políticos y personales. Han sido elegidos por la ciudadanía para que solucionen sus problemas, para que mejoren la calidad de vida de la sociedad. Mientras en otras ciudades se trabaja constantemente en embellecerlas no solo para los visitantes, sino también para sus moradores, en nuestra capital un papel traba la concreción de un Paseo del Bicentenario, que corre el riesgo de concretarse en el Tricentenario. Con un diálogo de sordos entre los gobernantes, difícilmente se pueda progresar.

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