En “Ozark”, el mal acecha a una familia

Netflix anunció el inicio de la segunda temporada. Su protagonista y productor está nominado al Emmy. Video.

21 Jul 2018
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ACORRALADOS. Jason Bateman y Laura Linney protagonizan la historia.

“El dinero no es sinónimo de tranquilidad. No es sinónimo de felicidad. El dinero es, en esencia, el resultado de nuestras elecciones”. La frase en off que abre el primer episodio es de Marty Byrde, el asesor financiero que interpreta Jason Bateman en la serie “Ozark”, por el que fue nominado al Emmy 2018 y al Golden Globe. También es candidato a mejor director.

Es la historia de una familia estadounidense enredada en una trama siniestra de narcotráfico y violencia, que para salvarse cuenta con el ingenio de Marty para los números y su habilidad para persuadir hasta en situaciones límites.

Un escenario diferente

Fue filmada en una región de la América profunda que no es muy conocida pero atrae turismo interno con sus bosques y lagos. Allí se trasladan los Byrne para escapar de un cártel mexicano al que le deben una montaña de dinero. En el lugar se enfrentarán también con una pandilla de marginales locales, y en situaciones que oscilan entre el humor negro, el suspenso y la sangre, como en los mejores policiales.

La segunda temporada, anunciada por Netflix para el 31 de agosto, se inicia cuando el sindicato del crimen envía a una despiadada abogada para alterar la paz de los Byrde, que se están estableciendo después de atravesar siniestras peripecias.

Ozark se diferencia de otras ficciones parecidas (por ejemplo, “Breaking bad”) en el hecho de que no hay secretos. Desde un primer momento, el “monstruo maligno” del crimen organizado muestra su rostro, de la manera más brutal. Y el protagonista hace partícipe -y casi responsable- a su esposa Wendy de sus actividades ilegales. Ella, a su vez, decide romper la típica burbuja en la que se suele meter a los hijos y contarles a qué se deben todos los cambios que enfrenta la familia.

Poco convencional

Otro punto a favor de la serie es la ruptura con lo convencional, al retratar el contexto de una región alejada de las grandes urbes. La otra cara del sueño americano asoma en un grupo de personajes que representa a un sector de la sociedad que vive en la pobreza, desengañado con el sistema y receloso con los turistas. También en la facilidad para adquirir armas en un supermercado. A todo ello se suma la presencia de un agente del FBI que seguirá de cerca los pasos de Marty y Wendy. Un justiciero nada convencional, despegado incluso del marco de la legalidad, que sorprende por su homosexualidad y el uso que hace de sus relaciones con los hombres.

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