Saltos en el tiempo, con canciones pegadizas y un paisaje de ensueño

Meryl Streep y Amanda Seyfried vuelven a ser unas especiales madre e hija en una isla griega.

19 Jul 2018
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UNA RELACIÓN ESPECIAL. Sophie y su madre Donna se vinculan a través de los temas clásicos de ABBA.

ABBA es la marca de exportación sueca de más repercusión mundial y una de las que más ingresos le genera a ese país. Las canciones pop pegadizas que estallaron en los 70 volvieron a primer plano en el mundo de la mano de “Mamma mía”, una de sus composiciones emblema que mutó en título de la película romántica musical estrenada hace una década, luego del éxito alcanzado en el teatro.

Las andanzas de una mujer madura en una isla griega con una joven hija enamoradiza y a punto de casarse que no sabe quién es su padre vuelven ahora en un filme que mantiene la columna vertebral de la historia y del elenco: Meryl Streep y Amanda Seyfried repiten la relación parental, y retornan Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård, quienes se disputaron la paternidad en la primera entrega. Y sobre esos vínculos se estructura esa película, que juega con los tiempos y que puede ser entendida tanto como una secuela como una precuela.

Antes de escribir y dirigir “Mamma mía 2: vamos otra vez”, el británico Oliver Parker ya era un conocido en la industria. Fue el máximo responsable del drama adolescente “Ahora y siempre” (con una enferma Dakota Fanning) y guionó las dos producciones de “El exótico Hotel Marigold”. Su idea para innovar en la historia fue jugar con una Sophie (Seyfried) ya treintañera, que entra en crisis cuando tiene problemas con su pareja y una tormenta arrasa con su negocio a punto de abrir. Para encontrar salidas, evoca las aventuras de su madre Donna décadas atrás (Streep es reemplazada por Lily James en las escenas de juventud), y entiende la fuerza de la pasión y la forma de superar los desafíos.

Obviamente, todo está atravesado por los ritmos ligeros y alegres de ABBA (la banda de sonido es la mayor protagonista de la película, incluyendo temas poco conocidos del cuarteto entremezclados con clásicos sin edad), en el marco del paraíso de ensueño de los paisajes griegos. Dos datos que presagian que, pese a todos los problemas que se deberán enfrentar, nada saldrá catastróficamente mal.

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