De cómo la pantalla y el celular son los ladrones de nuestro sueño

Diego Golombek, investigador del Conicet, destaca que la exposición a la luz atenta contra el buen dormir. Encuesta nacional.

18 Jul 2018
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HERRAMIENTA. Golombek dirige una encuesta nacional que busca comprender cómo descansamos.

“El insomnio es una de las patologías más preocupantes en el mundo actual. ¿El mayor responsable? Una posible respuesta es la luz eléctrica. Cuando Thomas Edison creó la primera lámpara incandescente, no era consciente del impacto que este invento tendría en el sueño del mundo”, ha planteado Nicolás Bruno, en una entrevista con el doctor en Ciencias Biológicas Diego Golombek a propósito del sueño -esa necesidad atávica y reparadora que tenemos los humanos- y sus nuevos “enemigos”.

“Estamos inundados de pantallas, lo cual no es grave si uno las usa adecuadamente. Lo serio es que emiten una luz azulada que estimula al reloj biológico de nuestro cerebro; este ‘dispositivo’ está encargado de avisarle al cuerpo que es de día. Si te vas a la cama de noche y tenés prendida la tele o el celular, estás engañándolo, y no te podés dormir”, cuenta Golombek, en la charla que mantuvo con Bruno para la Agencia de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Matanza.

La deuda con el sueño -acota Bruno- sigue creciendo y, cuando se pone el sol, los humanos modernos prenden la luz para redoblar la apuesta a favor del insomnio. “Estamos preparados para un mundo que ya no existe. Un mundo en el cual hay claramente días y noches y, cuando se va el sol, te volvés a la cueva”, afirma Golombek, cuyo interés se centró en la cronobiología, una disciplina que estudia la regulación de los ritmos biológicos en torno al sueño luego de haber finalizado sus estudios en Ciencias Biológicas y cuando ya revistaba en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet”).

Para el investigador del Conicet y la Universidad Nacional de Quilmes, los tiempos de descanso son sumamente importantes, pero suele ser algo “que se pasa por alto”. “Pensamos que es una comodidad a la que accedemos cuando tenemos tiempo o tenemos la suerte de hacerlo, pero en realidad no es un lujo, es una necesidad”, aclara.

Fue a partir de considerar el sueño como una herramienta de bienestar imprescindible para el ser humano, que comenzó a indagar sobre las investigaciones y encuestas que había en Latinoamérica. “Era un objetivo muy ambicioso, porque si bien había estudios previos, como en Brasil, donde se han realizado encuestas masivas, a nivel nacional no tenemos datos concluyentes sobre la población total”, plantea Golombek.

Cómo dormimos

Fue así como nació este proyecto de investigación que busca comprender cómo duermen los argentinos. A través de una breve encuesta, de carácter anónimo, personas mayores de 13 años, que residan en el país, pueden brindar su experiencia, y a la vez conocer sus hábitos en relación al sueño.

“El encuestado recibe una devolución por lo que creo que estamos haciendo una especie de servicio para que la gente se haga sus propias preguntas. Se podría enmarcar dentro de la ciencia ciudadana, o sea cómo los científicos son ayudados por el resto de la sociedad para responder preguntas específicas y, a su vez, nosotros les brindamos resultados”, explica el investigador.

Una información del Conicet indica que la idea de esta encuesta es que la información recabada sirva como una herramienta pública para discutir el huso horario en el que debiera estar Argentina, entre otras cuestiones. Según Golombek, cambios como ese podrían producir una mejora en el sueño, la productividad, la propensión a enfermedades y hasta el estado de ánimo de los argentinos.

Golombek diseñó la Encuesta del sueño - que pretende ser una estadística para mapear la calidad del descanso en el país - junto con las doctoras María Juliana Leone y Marina Giménez. Según se consignó en el Conicet, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) ya había medido alrededor de 6.000 casos relacionando variables del sueño con aspectos socioeconómicos. Pero esta pretende convertirse en una muestra federal y representativa de todo el país.

En el mundo, recuerda un informe del Conicet, hay antecedentes, como el “Sleep Project”, en Munich, o la encuesta realizada en Brasil. También se reseñan estudios previos del propio Golombek como antecedentes: uno realizado hace unos años en una comunidad mapuche de Neuquén, en el que analizaron la correlación de la estacionalidad y las mudanzas de la comunidad tomando como referencia la luz solar. La otra investigación fue en 2015, junto con colegas internacionales, en dos comunidades tobas de Formosa. Allí compararon el sueño en una comunidad expuesta a la luz eléctrica y otra sin energía eléctrica. Según Golombek, allí concluyeron que se duerme más si no se tiene luz.

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