De qué se trataba el proyecto del Centro Histórico Monumental que nunca se concretó

El plan se diseñó para darle un marco más monumental a la Casa Histórica; sólo se concretó una cuadra.

16 Jul 2018

Manuel Riva | LA GACETA

La famosa Gran Avenida Central que se diseñó para darle un marco más monumental a la Casa Histórica de la Independencia quedó en proyecto y solamente se construyó una cuadra, que es el actual pasaje 2 de Abril. La propuesta fue desarrollada por el intendente Roque Raúl Aragón, quien comenzó con los trabajos en junio de 1937, con el derribo de las primeras casas.

La idea de la avenida Central ya era un tema impulsado por LA GACETA desde su nacimiento. En aquel primer número del 4 de agosto de 1912 ya se decía que la “avenida del Congreso” se introduciría en el marco de una serie de obras para revalorizar el centro histórico de la capital tucumana. Se lo especificada en un artículo vinculado con el Centenario de la Independencia. Con respecto a la avenida, se consideraba que el nombre “constituiría un homenaje a los próceres del año 16” y agregaba: “no se realizaría, ingenuo es decirlo, sin un desembolso superior a la capacidad financiera de la provincia. No hay que esperar su realización de nuestro gobierno. A lo sumo, podrá prestarle un concurso limitado, aunque valioso, sin duda”.

Para esta idea también se consideraba que los propietarios beneficiados debían contribuir “no sólo porque un interés general está de por medio, sino también porque su propio interés les aconseja no cruzarse de brazos”. Se hacía hincapié en el beneficio para las propiedades que estaban orientadas de este a oeste sin dejar de reconocer que las que estaban de norte a sur serían perjudicadas. Todo esto con la mira puesta en las celebraciones del centenario que también debían contar con el apoyo de la Nación, cosa que ocurrió a cuentagotas y en valor muy exiguo.


Poco más de un año después del inicio de la demolición del primero y único tramo que se concretó, nuestro diario seguía alentado la idea del paseo ya que “Tucumán necesita hacer un monumento alrededor de la reliquia. Un monumento digno de las glorias que palpitan allí, del profundo significado histórico que tiene y, sobre todo, de los destinos luminosos de esta Patria excelsa que tenemos”. Además se manifestaba que “esa casucha gloriosa que albergó con su apacible cordialidad a los próceres de Julio resulta excesivamente grande, dentro de su pobreza humilde, para que sea contenida por la edificación actual”. Este párrafo hace referencia a la edificación construida entre 1903 y 1904 para albergar a la única parte que había quedado de la construcción original: el Salón de la Jura. La avenida quedó sólo en los planos, al igual que el entorno monumental previsto, ya que en 1943 se realizó la reconstrucción que le dio el aspecto que actualmente conocemos.

Reconocimiento

En aquella nota del 15 de julio de 1938 se destacaba el accionar de la intendencia para llevar adelante la idea: “digna de reconocimiento público es la fe y empeño con que las autoridades han dado comienzo a la obra: la primera cuadra de la Gran Avenida Central está ya en plena marcha. Meses más o meses menos, será pavimentada y librada al servicio público. Ella se impondrá entonces hasta en los espíritus más escépticos y habrá llegado también el instante de echar abajo las otras dos manzanas que quedan, ya que la comprendida en la Casa Histórica no exigiría tantos esfuerzos”. Sobre el proyecto, el autor, el ingeniero y urbanista Angel Guido, señaló que “el costo total de la obra es, relativamente minúsculo comparado no solamente con la razón trascendental de dignificar un monumento tan grato para los argentinos, sino con relación a otras erogaciones consumadas en el país en casos similares”.

De acuerdo a lo informado por el profesional, el valor de la expropiación total de la manzana “comprendida entre calles 9 de Julio, Crisóstomo Alvarez, Congreso y San Lorenzo” ascendía a 1.212.990, 94 pesos de los cuales 300.000 correspondían a la zona de expropiación indispensable para el trazado de la avenida y se decía que restaban 912.990.94. Para tener una idea de esos valores, se puede decir que las alianzas para los novios se podían comprar en las joyerías locales desde 40 a 270 pesos, dependiendo del peso. Un traje para hombre valía 60 pesos y había otros más caros con valores que superaban los 100. Otro dato es el valor de una casa ubicada en la calle Córdoba al 900: 65.000 pesos. Y un auto de menor valor alcanzaba los 3.500 pesos.

Biblioteca Alberdi

En la información se indicaba que la expropiación de la Biblioteca Alberdi alcanzaría los 100.000 pesos, pero no iba a desaparecer ya que iba a ser “reedificada para tener un nuevo gran local moderno y monumental en el Centro Histórico. Por otra parte, la Nación debe instalar en Tucumán su palacio de administración nacional. El gobierno de la Provincia ha votado 100.000 pesos para dedicarlos a la compra del terreno indispensable. Nada más indicado, pues, para la ubicación de este palacio de la Nación, que lo restante del ala Este, del Centro Histórico, ya que dicho edificio de índole oficial no podrá malograr el carácter nacional del recinto patrio”. Como se ve, una parte del área monumental ya contaba los fondos necesarios y “solamente quedaría para financiar el ala oeste, bajo el punto constructivo”. Además, se explicaba que faltaban unos dos millones más para la construcción del edificio que contendría la Casa Histórica con una superficie cubierta de 13.500 metros cuadrados. Guido aclaró que “el costo total, incluido terreno, edificio, urbanización y restados los aportes citados, ascendería a 2.712.990, 94 pesos. Tal es el costo total del gran Centro Histórico Monumental de Tucumán”.


En otra parte de sus declaraciones, Guido expresaba que “esta avenida viene en buena hora, a iniciar el proceso de transformación urbanoedilicia. Cabalmente, excepción hecha del bello Parque 9 de Julio y de su cerro Aconquija”. Por otro lado, se quejaba de la “invasión seudo-modernista que ha desvirtuado el carácter que antes constituía su acervo de belleza”. El profesional destacaba “la riqueza emocional que flotaba en la segunda mitad del siglo pasado en el Tucumán de casas blancas, tejas rojas, de patios con parrales y malvones, de naranjos y de flores tropicales, fue desplazada demasiado brutalmente, por la invasión edilicio-cosmopolita que el riel traía de la metrópoli desde 1876”.

En referencia al estilo colonial que ha sido rehabilitado por el urbanismo del Norte Argentino expresaba: “ha logrado detener la gran invasión de las casas sin alero y de ventanas inmensas, que ponen en trance de insolación a sus inocentes moradores”. En el lugar donde iba a estar la Casa Histórica se había planeado una “nave que albergará 4.000 personas, con el objeto de ser utilizable para los actos patrióticos” y en las grandes ceremonias se utilizaría la plaza de 90 metros de lado con arcos del triunfo hacia el norte y el sur.

La avenida, de la que solo existe una cuadra, parece haber tenido ideas precedentes, como la del intendente Zenón Santillán hacia fines del siglo XIX. “Imaginó una avenida de una cuadra y media para unir la Casa Histórica con la plaza Independencia”, según el relato de Carlos Páez de la Torre (h).

Nuestra crónica de junio de 1937 expresaba, bajo el título “Comenzó la demolición de las casas expropiadas para abrir la Avenida Central”, lo siguiente: “conforme lo había resuelto el Departamento Ejecutivo de la Municipalidad, se procedió con el auxilio de la fuerza pública, a dar principio a los trabajos de demolición de las propiedades de la calle General Paz al 400 que fueron expropiadas por la Comuna para abrir la Avenida Central”. Estando presente el intendente Aragón llegó la noticia sobre la muerte de su madre, Manuela Gancedo, y tuvo que irse con urgencia. La ceremonia siguió sin él, pero días después regresó para dar uno de los golpes con la piqueta para comenzar a derribar una de las casas.

El inicio de la apertura de esta arteria obligó a cambiar la orientación del Palacio de los Tribunales, que ocupó el sitio donde estaba el Mercado del Sud, y que estaba por empezar a ser construido. “El cambio de orientación del edificio no exigirá modificaciones de importancia al proyecto aprobado y adjudicado, pues consultado el arquitecto autor ha manifestado su opinión en la forma referida”, resaltaba la crónica de nuestro diario. Para concretar la medida tuvieron que cambiar parte de los terrenos previstos en las ordenanzas previas entre la intendencia y el gobierno de la provincia. Además se dejaba en claro que los cambios eran sin costo para las partes debido a la necesidad pública.

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