Hay más comedores y más pedidos de alimentos

Tres organizaciones sociales abrieron una veintena de merenderos y cocinas populares en el último mes por la situación de la economía.

15 Jul 2018
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COMPROMISO. Un grupo de vecinos de Los Vázquez, que se recuperan de las adicciones, mantiene un merendero. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO (archivo)

El primer semestre del año empezó con perspectivas de mejora para la economía y terminó con un sombrío panorama socioeconómico. La devaluación y la inflación, que golpearon los planes del Gobierno y de empresarios, dañaron con intensidad a los sectores sociales más vulnerados.

Las organizaciones sociales reaccionaron ante el impacto de esas turbulencias en las barriadas: sólo en el último mes abrieron una veintena de comedores y merenderos para atender la demanda de comida. Miembros de las organizaciones sociales Frente Popular Darío Santillán, Barrios de Pie y Polo Obrero coincidieron en que el hambre se incrementó, sobre todo, en el último semestre.

“Tenemos 70 merenderos, y 20 son nuevos. Atendemos a más de 5.000 niñas y niños porque se está incrementando la demanda por comida, principalmente en barrios como El Trébol, La Costanera, El Sifón, El Trula y en localidades del interior. En las últimas dos semanas abrimos cuatro comedores más, y tenemos cinco en total. El hambre preocupa”, explicó Hugo Heredia, miembro del Frente Popular Darío Santillán. “Vemos niños que reciben una tortilla o un sánguche, lo guardan y piden más porque tienen hambre, porque saben que no cenarán o para darle a algún familiar”, agregó.

“Se incrementó la necesidad por comida. Por desgracia no nos sorprende porque desde hace varios años que notamos un deterioro en las condiciones de vida de la población”, apreció José Kobak desde el comedor del Polo Obrero en Los Ralos. La organización mantiene comedores en 10 localidades del interior además de merenderos en una decena de barriadas en el Gran San Miguel de Tucumán.

“El impacto de la crisis se percibe en la concurrencia: ya no son solo niños; son familias completas que necesitan merienda o un plato de comida. Por eso pedimos que se declare la emergencia alimentaria, porque no sólo es hambre, sino que el problema que se vive es la malnutrición. En Tucumán, el 46% de la población que viene a nuestros comedores presenta riegos nutricionales como obesidad y bajo peso”, alertó José Argañaraz, coordinador provincial de Barrios de Pie. Esa organización sostiene 124 merenderos infantiles en barrios de la capital y del interior, atendiendo a cerca de 5.500 niñas y niños por día. Además gestionan cuatro comedores donde sirven 400 platos de comida cada mediodía.

El crecimiento de merenderos y comedores tucumanos coincide con los datos del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que refleja que entre 2016 y 2017 la pobreza infantil pasó del 60,4% al 62,5%. Según los datos difundidos en abril, la pobreza infantil creció un 2,1%. Esas estadísticas reflejan que en Argentina hay 8 millones de niños con algún tipo de privación.

El funcionario del Ministerio de Desarrollo Social Francisco Navarro, secretario de Articulación Territorial y Desarrollo Local, coincidió en la preocupación por la realidad económica. “Es una situación compleja, pero la seguridad alimentaria está garantizada”, sostuvo Navarro (ver nota aparte).

Atraso de partidas

Desde el Polo Obrero y Barrios de Pie centraron su crítica a la Nación por las partidas desactualizadas. “En el comedor de Los Ralos, que debería estar sostenido por Nación por un convenio, las partidas están atrasadísimas. Recibimos a más de 150 comensales, pero los fondos son insuficientes. Los fondos que recibimos son $ 11 por persona por día. Una pieza de pan, la partecita de la porción, cuesta casi $ 3. Una manzana sale $ 6. Eso no alcanza para alimentar a una persona. Ese monto tiene 18 meses de atraso, por lo que sostenemos el comedor con iniciativas de los vecinos y donaciones. Es una lucha permanente. Los demás merenderos y comedores son sostenidos a pulmón”, expuso Kobak.

Para el dirigente social la precariedad laboral de la provincia acrecienta la demanda en los comedores: “hay una gruesa cantidad de familias que dependen de trabajos temporarios. Son casi 50.000 trabajadores estacionales de las zafras cañeras y del citrus, frutilla y arándano. Esa gente tiene cinco meses al año de trabajo, y siete meses de esperar temporada. A este grupo, se suman los desocupados”.

Argañaraz, en tanto, explicó que las cocinas mantenidas por Barrios de Pie, que forma parte de Libres del Sur, se sostienen con fondos provinciales, nacionales y con donaciones. “Desde la provincia nos proveen de mercadería seca, alimentos no perecederos. En el caso de la Nación tenemos un convenio con un complemento de merienda fortificada, donde sumamos ensalada de frutas, jugos, sandwiches, mermelada. Esto es porque los chicos humildes no tienen los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse. En el caso de los comedores el costo por ración equivale a $ 11 y el de los merenderos con merienda fortificada, $ 15. No alcanza porque la proporción es que cada niño reciba 250 centímetros cúbicos de leche, pero toman medio litro o más porque tienen hambre”, explicó el dirigente social.

Los dirigentes barriales apuntaron que la situación es preocupante. “Nos genera temor porque muchas compañeras cobran $ 5.000 por planes nacionales de trabajo, pero la canasta básica ronda los $ 19.000. Si el escenario es de ajuste, la inflación golpeará con más fuerza”, planteó Heredia. Argañaraz coincidió: “cada vez hay más gente comiendo de la basura y lo vemos en la calle. En los comedores volvimos a ver desesperación por un plato de comida”.

Datos

- 214 merenderos son mantenidos en toda la provincia por tres organizaciones sociales

- 180.000 niñas y niños se benefician con los 866 comedores escolares que sostiene la Provincia

- 30.000 tucumanos reciben $120 mensuales para alimentos como parte de un programa nacional

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