La quema de ranchos en la Feria de Simoca

14 Jul 2018

La Feria de Simoca es una de las más antiguas y una de las principales atracciones turísticas de la provincia. Para darle una mayor trascendencia popular el 25 de julio de 1980, se inició el Festival de la Feria, denominado “Cuna de la tradición” que convoca desde entonces a varios miles de personas. Luego cambió el nombre por Fiesta Nacional de la Feria. A diferencia de la mayoría de los festivales tucumanos, se caracterizó por una cartelera conformada prácticamente en su totalidad por artistas locales, lo cual le daba un perfil bien tucumano.

Todos los sábados, desde muy temprano, comienzan a llegar al predio de la feria productores, agricultores, artesanos, feriantes en sulkys, camionetas y camiones. El aroma humeante a chorizos comienza a perfumar la media mañana, mientras los visitantes saborean empanadas o tamales. Se comercializan artesanías en cuero, madera, hueso, plata, tejidos y en un rincón del predio se venden animales vivos. Tiempo atrás, guitarreros, bandoneonistas, bombistos y cantores amenizaban las jornadas con zambas, chacareras y gatos.

Aunque parezca increíble, un acontecimiento tan importante para los simoqueños tiene sus depredadores. El fin de semana pasado, desconocidos incendiaron cuatro ranchos del predio ferial. “Otra vez, Simoca despertó con una noticia lamentable. Esta mañana inadaptados, irrespetuosos y con oscuras intenciones prendieron fuego a cuatro ranchos del predio de la feria. Es muy preocupante que estos acontecimientos sucedan, no solo por el daño causado, sino también porque significan mostrar una actitud despreciable hacia lo nuestro, producto de un descontrol emocional que no mira el sacrificio de los feriantes”, dijo la Municipalidad en un comunicado. Tras la denuncia policial, el intendente dijo que ya se sospechaba de posibles autores.

No se trata, por cierto, de un episodio circunstancial. “Quemaron 39 ranchos de la feria simoqueña. El incendio habría sido intencional, según la Policía. El predio quedó convertido rápidamente en cenizas. Los bomberos poco pudieron hacer”, señalaba LA GACETA de 5 de septiembre de 2000. En 2002, también en septiembre, manos furtivas quemaron 33 puestos. “Un grupo de muchachos les prendió fuego a 15 quinchos de la feria de Simoca” se tituló la crónica de nuestra edición del 6 de octubre de 2010. “El siniestro sería intencional y existe la sospecha de que los autores son jóvenes que salían de una disco, ubicada en las proximidades del lugar... En los últimos seis años, por lo menos, tres veces fueron incendiados quinchos de la feria sabatina”, consignaba la crónica. En septiembre de 2011, en pocas horas, 43 ranchos se convirtieron en cenizas. El siniestro había sido intencional y se responsabilizó en la ocasión a un grupo de jóvenes que recorría el pueblo todas las noches en estado de ebriedad. Según los vecinos, ese era el tercer atentado perpetrado por desconocidos en menos de un año. En esa oportunidad, la Policía había identificado a dos de las personas que causaron el incendio y fuentes judiciales señalaron que podía detener a dos menores de edad que contarían con antecedentes, y habían sido reconocidos por testigos.

Lo curioso es que en todos incidentes incendiarios a lo largo de 18 años no se conocieron los responsables ni tampoco si hubo sancionados, pese al daño económico importante, tanto para el municipio como para los mismos simoqueños. Por otro lado, sería positivo que se restaurara el busto del Chango Rodríguez que está abandonado y sirve para atar lonas. “Carretas cañeras cruzan la laguna; el grillo a la luna le da su cantar y en los valles retumba mi caja; canta con la zafra todo Tucumán. La noche en tus ojos, la miel en tu boca, yo traigo una copla del cañaveral, de la luna que alumbra Simoca, cuando se le antoja solo enamorar”, reza la bella zamba del cantautor cordobés, que hizo conocido a ese pueblo en todo el país.

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