Todo por Atlético: cocinan, venden y recaudan para viajar a Colombia

Todo por Atlético: cocinan, venden y recaudan para viajar a Colombia

UNIDA Y “DECANA”. La familia Ornstein-Algañarás en Cartagena y San Pablo. UNIDA Y “DECANA”. La familia Ornstein-Algañarás en Cartagena y San Pablo.

Hay que estar como sea. Esa es la premisa principal de los hinchas de Atlético cada vez que la Conmebol les indica la ruta que deberán recorrer para ver al club de sus amores. Llegar a las tribunas sudamericanas se volvió una costumbre desde 2017, cuando el “Decano” tuvo el recordado debut en la Copa Libertadores. Sin embargo, viajar implica un sacrificio que los fanáticos están dispuestos a realizar a tal punto de empezar con emprendimientos para costear el valor de los pasajes, el hospedaje, la comida y las entradas.

Luciano Sosa es uno de los que se puso manos a la obra para poder llevar la bandera “Somos Tucumán” por la parte sur del continente. Para ello debe vender empanadas todos los fines de semana con su socio y amigo Nicolás Alzogaray. ¿El objetivo? Acompañar a los de Ricardo Zielinski en Medellín. “Comenzamos con esto el 18 de agosto y no vamos a parar hasta unas semanas antes de viajar a Colombia. Vendemos empanadas en Balcarce y Chile; la docena cuesta $ 150. La idea es ir en colectivo para ir conociendo”, comenta Sosa mientras empieza con el relleno de la receta más conocida en la provincia.

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El resumen de la tarjeta de crédito se vuelve en otro de los rivales para los hinchas, pero poco importa. Una vez que llegan a destino, el corazón golpea fuerte y no hay palabras para describir las sensaciones. La lucha contra el constante avance del dólar tiene su premio: “cantar ‘siempre estuvimos y siempre estaremos’ desde la tribuna”, cuentan y la emoción ya empieza a ganar lugar pensando en la ruta de viaje.

Pero ellos no son los únicos que crearon un negocio por amor a los colores. Pedro Algañarás y Sofía Ornstein también se unieron a la movida. Venden pastas para seguir a los de 25 de Mayo y Chile cada vez que les toca viajar.

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La organización comenzó cuando en la ciudad paraguaya de Luque se determinó la llave de octavos de final. “El día del sorteo rogábamos que sea cualquiera de los posibles rivales menos Nacional, no sólo por la distancia sino porque somos una familia. Nuestro hijo Santiago (5) siempre viene con nosotros, por lo que los gastos hay que multiplicarlos por tres”, relata Pedro.

La pareja “decana” estuvo rápida de reflejos y esa misma noche consiguió pasajes en cuotas. Pero debían pensar en un ingreso alternativo y qué mejor idea que una receta familiar. Pedro detalla que “la abuela de Sofía hace un par de años le había enseñado a hacer unos sorrentinos muy ricos, y entonces empezamos a fabricarlos y a venderlos. Todo casero”.

La porción cuesta a $ 80 en avenida Avellaneda y Haití. “El resultado nos dejó sorprendidos y aliviados, porque no sabíamos cómo nos iban a salir. A mucha gente les encanta; nos pasa a veces de tener muchos pedidos y quedarnos toda la noche preparándolos, ya que durante el día estamos en nuestros trabajos particulares. Todo sea por Atlético”, coinciden.

Billete a billete se va haciendo realidad el sueño de estar el 28 de agosto en el estadio Atanasio Girardot. Los hinchas emprendedores dejan en claro que el resultado deportivo no importa. “Aunque ganes o pierdas”, como dice la clásica canción. Para ellos, la pasión va más allá de los 90 minutos.

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