El Julio Cultural y el Megaconcierto navideño

10 Jul 2018 Por LA GACETA

Siempre son bienvenidas las buenas ideas, especialmente cuando se convierten en realidad y caminan a lo largo del tiempo, enriqueciéndose y consolidándose. Cumplir 20 años ininterrumpidos no es poco para un hecho cultural de envergadura en nuestra provincia. El Julio Cultural que organiza desde 1998 la Universidad Nacional de Tucumán fue creciendo en importancia hasta convertirse en uno de los momentos más esperados por el público.

Se ha caracterizado por estimular las producciones artísticas: la música, el teatro, la plástica, principalmente. Han participado figuras de renombre nacional e internacional; también ha habido una gran preocupación de sus autoridades por ofrecer generosamente sus espacios a los artistas locales. En dos décadas, ha debido sobrellevar los vaivenes económicos que ha sufrido la casa de altos estudios en diversos momentos, pero nunca dejó de hacerse. El teatro Alberdi, el Centro Cultural Virla, el Museo de la Universidad fueron sus ejes, pero la actividad se proyectó también a barrios de San Miguel de Tucumán y al Centro Cultural Ricardo Rojas de Aguilares, que en 2019 celebrará sus 30 años.

Este acontecimiento cultural que se desarrolla a lo largo de julio, nació pocos meses antes que su hermano: el Megaconcierto de Navidad. En 1998, como parte de la celebración por el 50 aniversario de la creación de la Orquesta Sinfónica, la UNT tuvo la feliz idea de celebrar el acontecimiento con un megaconcierto en el hipódromo. El público acompañó en su festejo a uno de los conjuntos musicales más queridos que ha prestigiado la cultura en Tucumán y que en noviembre próximo festejará 70 años. El espectáculo fue un éxito y alentó a las autoridades universitarias a repetirlo en los diciembres sucesivos con motivo de la Navidad. “La UNT ha iniciado dos jóvenes tradiciones estrechamente ligadas con la distribución amplia y plena de los bienes del espíritu: el Julio Cultural Universitario de mediados de año y el megaconcierto de fin de año con nuestra Sinfónica. En ambos casos, se busca compartir con todos los ciudadanos la cosecha artística y cultural que todos merecemos disfrutar. Pero estas jóvenes tradiciones solo son posibles cuando el público -finalidad última de todos nuestros esfuerzos- acepta nuestras propuestas y disfruta de los espectáculos con interés y entusiasmo... Hemos reunido puro talento tucumano, ya que las ciento veinte personas que actuarán para usted, ciudadano amigo, son parte del rico producto artístico de nuestra fecunda provincia”, dijo en 1999 el entonces rector Mario Marigliano, mentor de ambas expresiones culturales.

Sin embargo, el Megaconcierto de Navidad no ha tenido la suerte del Julio Cultural; fue víctima de la discontinuidad. El acontecimiento estaba a cargo de las Orquestas Sinfónica y Juvenil los Coros Universitario y el de Niños y Jóvenes Cantores de la UNT. La entrada era solidaria (alimentos no perecederos). El público asistía en forma masiva, especialmente aquel que no tenía el hábito de ir al teatro para escuchar un concierto. Con buen criterio, se proyectó este acontecimiento musical al interior de la provincia. La primera cancelación ocurrió en 2015.

Interrumpir una tradición nunca es aconsejable. Sería positivo que las nuevas autoridades de la Casa de Juan B. Terán se propusieran reflotar este acontecimiento tan querido por los tucumanos y darle la continuidad que se merece. La cultura estará agradecida.

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