La otra cara de Croacia

Modric, su estrella, puede terminar preso; un video muestra al equipo cuando canta letras fascistas.

06 Jul 2018
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EN LA MIRA. Luka Modric (centro) está acusado por falso testimonio en Croacia. reuters

HOLGER SCHMIDT Y THOMAS BREY

DPA - ESPECIAL PARA LG MUNDIALISTA  

Un equipo que juega con pasión y que muestra un gran fútbol, pero que a veces no resulta simpático, debido a escándalos ajenos al campo de juego. Croacia, una de las selecciones sorpresa del Mundial, no siempre se lo hace fácil a sus seguidores.

Antes del partido por los cuartos de final contra el seleccionado anfitrión -el sábado, desde las 15- dieron mucho que hablar un cántico de trasfondo fascista grabado en los vestuarios y un caso de corrupción que salpica nada menos que a su gran estrella, el volante Luka Modric.

El jugador de Real Madrid lleva tiempo involucrado en una trama en la que empieza a mutar de figura secundaria a protagonista. Modric está acusado por falso testimonio en un juicio en su país, y podría ser condenado hasta a seis años de prisión en caso de que sea declarado culpable.

La acusación sostiene que Modric mintió en el juicio contra Zdravko Mamic, ex directivo de Dinamo Zagreb, que fue condenado por malversación de fondos. Citado como testigo, el futbolista había admitido en su momento que había pactado dividir la suma de su traspaso de Dinamo a Tottenham, pero después negó esa versión.

Mamic y su hermano Zoran ya están condenados -seis años y medio, y cuatro años y 11 meses de prisión, respectivamente-, por cargos de que el grupo liderado por Zdravko había malversado unos € 17 millones (casi U$S 20 millones), por la transferencia de varios futbolistas.

En la concentración del seleccionado croata en Rusia el tema es tabú. Cuando un periodista extranjero se atrevió a preguntar por el caso antes del primer partido del equipo, Modric explotó. “¡Cuánto esperó para hacer esa pregunta! Esto es un Mundial, se trata sólo de eso”, respondió.

Las críticas y las sospechas podrían tener un efecto especial para el equipo, quizá más motivado por la sensación de tener que luchar contra todo y contra todos. Hay un precedente para una selección salpicada por un escándalo de corrupción: Italia, en 2006. La “Azzurra” había llegado a esa Copa del Mundo manchada por los escándalos de manipulaciones en la Serie A italiana, y al final se volvió a casa con el título.

Pero otra circunstancia mancha la imagen de los croatas: un breve video publicado por el central Dejan Lovren, que muestra las celebraciones del equipo tras el 3-0 ante Argentina. En la grabación se ve a varios jugadores cantando Bojna Cavoglave, un tema de la banda Thompson, célebre por hacer apología del régimen fascista croata de la Ustacha durante la Segunda Guerra Mundial.

La canción contiene la frase “Za dom spremni” (”Por la patria, ¡listos!”), eslogan de campaña y saludo habitual de la Ustacha, nacida en 1929 como una sociedad secreta, convertida luego en un movimiento fascista.

El cántico de los vestuarios no es un caso aislado en el equipo croata. Después de que la selección balcánica sellara su clasificación para el Mundial de 2014, el central Josip Simunic gritó la misma frase en un micrófono, secundado por hinchas enardecidos en el estadio. La FIFA suspendió a Simunic por 10 partidos, incluido el Mundial. Y en 2015 la UEFA castigó a la federación de Croacia con una multa de € 50.000 y un partido sin público durante las eliminatorias para la Eurocopa, por insultos racistas de sus aficionados. En aquel encuentro a puertas cerradas tuvo lugar otro escándalo: una esvástica dibujada sobre el césped.

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