“La Argentina tiene potencial para poder encarar la Tercera Revolución Industrial”

El sociólogo y economista estadounidense brindará hoy una charla en la Casa de Gobierno sobre los cambios globales que se vienen El experto considera que la generación Millennials tiene la visión de encarar el nuevo proceso basado en la economía colaborativa

02 Jul 2018
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CON LA GACETA. Rifkin ponderó a la Argentina como uno de los cuatro principales actores del continente con potencial en energías renovables. la gaceta / fotos de antonio ferroni

La Tercera Revolución Industrial está en marcha; tal vez demore una generación más, dicen los catedráticos. Pero la velocidad del avance tecnológico es tal, que aquella revolución es casi un hecho: sólo basta observar lo que sucede en el mundo de trabajo, donde hay oficios que desaparecen y profesiones que tienden a reactualizarse permanentemente. Jeremy Rifkin, el economista y sociólogo estadounidense que, entre otras obras escribió “La Tercera Revolución Industrial” y “La Sociedad del costo marginal cero”, señala que situaciones en los últimos años que muestran el fin de la era industrial basada en el uso de los combustibles fósiles. Uno de ellos fue la suba de los precios de distintos bienes de uso cotidiano, movilizados por aquella utilización de combustibles. Aún más la reserva de petróleo ha caído tanto por efecto de una mayor población global. En este contexto, la demanda es creciente, el precio del crudo sube y, así también el aumento de los alimentos.

Rifkin llegó ayer a Tucumán y hoy visitará al gobernador Juan Manzur en la Casa de Gobierno. Allí también dará una charla a funcionarios e invitados especiales. El experto estadounidense vino a la Argentina para disertar en el Teatro El Círculo de la ciudad de Rosario (Santa Fe), en el marco de un programa de promoción regional, sustentable y participativo del Consejo Federal de Inversiones (CFI). Y aprovechó su viaje para visitar Tucumán, a una semana de los 202 años de la Declaración de la Independencia Argentina. Esta es la entrevista que concedió a LA GACETA.

-¿Desde su perspectiva, cómo observa la situación de la Argentina?

-Cuando un mira al continente americano y sus distintos jugadores, puede llegar a destacar a algunos actores particulares. Es el caso de Brasil, de la Argentina, de Chile y de México. Pero si nos situamos particularmente en el caso argentino, podemos decir, que este país tiene mucha potencia para encarar lo que llamo la Tercera Revolución Industrial. Y su mayor potencial está, precisamente, en las energías renovables. Y eso hay que aprovecharlo.

-¿Qué implicaría para la Argentina transitar hacia la Tercera Revolución Industrial?

-A mi no me caben dudas de que este es uno de los lugares del mundo en el que hay que implementar esa Tercera Revolución Industrial. El mundo viene de una transición en la que la segunda revolución pasó por el uso de los combustibles fósiles. Pero esa etapa alcanzó ya su pico. Ya no pueden subir sus porcentajes de productividad. Indudablemente, esos combustibles serán sustituidos por las denominadas energías verdes o renovables. La Argentina necesita subirse a esa transición, además de avanzar en materia tecnológica, aprovechando la ola de la llamada internet de las cosas. En esta tarea, es que estamos desarrollando en Europa una tarea para que las regiones se involucren en este cambio que se avecina, no solo en las formas de trabajar en esta nueva etapa, sino también en los comportamientos humanos. La Argentina y Chile pueden ser buenos ambientes para desarrollar el cambio y montarse en la Tercera Revolución Industrial, que viene a cambiar las relaciones de poder en el mundo.

-Para alcanzar ese objetivo, ¿basta con el rol que cumple el Estado, o se requiere -además- una tarea de la sociedad en su conjunto?

-Todo se basa en la infraestructura. A este plan lo aplicamos en Europa y si pensamos en lo que fue la primera y segunda revolución, podemos percibir que todo el tema de las comunicaciones estaba centralizado; todo lo que se refería al transporte y algunas otras actividades se movilizaban en base a combustibles fósiles. A esto hay que dejarlo de lado y pensar que aquello significaba un esquema centralizado y vertical. El nuevo esquema, el de la Tercera Revolución Industrial, no lo plantea de ese modo. En realidad, si pensamos en los tres elementos más importantes de la nueva revolución, tendremos que hacer foco en la comunicación, en la energía y en el transporte. Pero estas tres áreas tienen que ser convergentes para que se produzca un verdadero cambio. El esquema propuesto significa una nueva distribución del poder que antes era vertical y lo que ahora se busca, en teoría, está basado en el compartir. Esto lo aplicamos en Europa y en China. La tecnología está puesta a disposición de la gente y una clara muestra de esto es la utilización masiva de los teléfonos inteligentes. Nosotros somos los que producimos nuestra propia energía, pero lo importante pasa por compartir, de una manera lateral, a través de un sistema abierto, en pie de igualdad. Tal vez aquellos tres pilares pueden llegar a ser monopolizados, pero -si eso sucede- perdería el aspecto virtuoso del sistema.


-¿Dónde se aplica este plan?

-Este esquema está a prueba en una región industrial de Francia, en algunas ciudades de Holanda y en Luxemburgo. Esto puede replicarse en otras regiones. Lo que se busca es generar alianzas para que intervenga el Gobierno, pero como facilitadores, además de las universidades y de las empresas. Todos estos actores pueden ensamblar sus conclusiones a través de un plan. Pero no está atado a un determinado momento, sino es de trascendencia, de algo que generó la comunidad, consensuado, con transparencia, bajo el principio de lateralidad. Es algo que debe nacer de forma regional, regional, regional (golpea tres veces la mesa para afianzar el concepto). Y luego replicarse. Hablo de un esquema colaborativo.

-¿Cómo deben actuar los líderes globales ante estos cambios?

-En realidad, cualquier líder debe tener seguridad para poder transmitir que esto debe realizarse en forma conjunta, sin importar los partidos políticos, comprendiendo de que somos vecinos y no competidores, para trabajar como una familia. Y esta es la forma de abordar no sólo las cuestiones económicas, sino también lo que concierne al cambio climático. Hay que demostrar que uno solo no está en este proyecto, sino que está la idea de actuar como una familia extendida. Si hubiese un “plan B” para esta situación, yo no lo tengo. Estuvimos trabajando 17 años en este plan en la Unión Europea.

-¿En los Millennials está el nuevo poder del mundo para aplicar la Tercera Revolución Industrial?

-Absolutamente. Estos jóvenes de entre 20 y 38 años, los nativos digitales, crecieron bajo el concepto de compartir. Comparten casas, automóviles, crean blogs y están acostumbrados a compartir sus conceptos a través de wikipedia. Están acostumbrados a utilizar las redes, a compartir justamente lo que es la lateralidad. Lo que pasa es que necesitan compensar este movimiento. La visión la tienen y esto es una oportunidad.

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