Al rescate del producto estrella del Valle Calchaquí

30 Jun 2018
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Por dónde empezar a jerarquizar la Ciudad Sagrada de Quilmes y toda su área de referencia es el desafío de los referentes de las comunidades originarias del Valle Calchaquí que viajaron este mes a Perú para aprender sobre la gestión de turismo. Esta semana la mayoría de los viajeros -David Vargas, Darío Mamaní, Pablo Costilla, José Díaz, Sergio Rodolfo González, Federico Díaz, Antonio Caro, el cacique “Pancho” Chaile y Germán Pacheco (todos de Quilmes) y “Lalo” Nieva (cacique y delegado comunal de Amaicha)- se reunieron en Amaicha para elaborar un plan de revalorización del “producto estrella del Valle Calchaquí”, es decir, Quilmes, a partir de la experiencia peruana. Debatieron con quienes los acompañaron en el viaje, de las áreas Turismo y Relaciones Internacionales del Gobierno, Mariano Hevia (director de Desarrollo Turístico), Mariano Fernández (subsecretario de Integración Regional), Jorge Luis Domínguez (secretario de Empleo y Pymes) y Gerónimo García Mirkin. También estuvieron Mariano Sinquegrani, de la Secretaría de Empleo, y Delfín Gerónimo, del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). La experiencia peruana, transcurrida entre el 6 y el 16 de junio, fue una visita por los museos e iglesias de Lima, así como de dos huacas preincaicas en medio de la capital peruana, y un seminario y una charla sobre turismo comunitario rural; y también visitas a varios sitios arqueológicos y turísticos del Valle Sagrado de Cusco, entre ellos Machu Picchu, así como dos experiencias con comunidades aborígenes peruanas dedicadas al turismo rural. Los viajeros preparan una presentación para las bases de la comunidad del valle.

1. Turismo rural comunitario
Se trata de ofrecer a turistas una experiencia en la vida de la comunidad. Cómo se trabaja en textiles, artesanías, agricultura o plantas medicinales, como se vio en Perú. “Hacerlo en el entorno de la Ciudad Sagrada, en Colalao y zonas aledañas”, dijo Jorge Luis Domínguez. “Hay lugares como Las Cañas en los que sería fácil implementarlo -añadió David Vargas- “Se puede llevar a la gente, mostrarle cultivos, dónde nace el agua, cómo se cosechan nueces, frutos, y se puede empezar a gestionar cabañas”. Ya hay lugares como Talapazo que están trabajando con cabañas. “Pero hay que hacer el armado turístico. Tenemos gente que teje y hace teñidos con anilina y también hierbas. Es cuestión de armar el circuito”, opinó Vargas. 
2. Ordenamiento de sitios arqueológicos
“Hay que buscar socios estratégicos para ordenamiento de lugares sagrados y arqueológicos”, dijo Domíguez. Señalética, ingreso, información. “La experiencia del cuidado del sitio en Perú es muy fuerte”, dijo David. “Ese pedacito que tenemos nosotros no tenemos mucho que envidiar a los cuzqueños. Tenemos algo super lindo, importante en historia y arquitectura”. Explicó que para el comienzo de la temporada invernal quieren tener preparada la señalización del sitio sagrado con sogas y carteles. “Por ahora la gente de la comunidad cuestiona lo que es la restauración. Pero sí hay que hacerlo más prolijo”. “También en El Pichao y en las ruinas de Cóndor Huasi hay que retomar el trabajo de caminería y señalización”, agregó José Díaz. 
3. Capacitación de guías
Domínguez propuso hacer una comisión para formación y capacitación de guías de turismo “mediante una carrera, una tecnicatura, un curso. Gestionar con el Ministerio de Educación”. Vargas, Costilla y González son guías. “Tenemos cuatro o cinco guías. Ya hemos debatido sobre la indumentaria. Nos falta capacitarnos en inglés. El año pasado hicimos un curso pero ninguno tenía una base de la escuela. Todos abandonaron”, dijo Vargas, quien rescató la profesionalidad de los guías que conocieron en Lima y en Cusco. Hevia estimó que para el segundo semestre de este año se podrá contar con un profesor de inglés. También “Lalo” Nieva planteó aprovechar el intercambio que se está generando con Perú para generar capacitación en rescate de lenguas nativas (quechua y kakán).
4. Organización de comunidades
“No todas están en la misma disposición de desarrollar su actividad”, explicó Sergio González. “Vamos a recorrer el valle para incentivar el compromiso”. Delfín Gerónimo agregó que “hay que recuperar el inventario que hizo Cultura en 2007 de los bienes de la Ciudad Sagrada”. Le aclararon que esto se encuentra en la Dirección de Patrimonio, ya que con ese material se hizo la película y el museo del Centro de Interpretación inaugurado en febrero pasado. “Por otra parte -dijo Gerónimo- hay que pensar qué muestra, qué vende, qué produce la comunidad. Pensamos que la gente se va a volcar de distinta manera. Alguno querrá producir y que otro venda su producto en la Ciudad Sagrada, por ejemplo. Otros no”. 
5. Infraestructura de la ciudad Sagrada
Hay un debate sobre cómo abrir el restaurante -está cerrado desde hace años y con el techo en  mal estado- y si dejarlo para ofrecer servicio gourmet, y en la entrada abrir otro local de comidas regionales tipo humitas y tamales, planteó Vargas. “Tenemos que crecer en infraestructura. Hay que ver cómo lo hacemos. En algún momento tenemos que resolver el problema de los papeles de la tierra. ¿Qué puede pasar si construimos?”, dijo Vargas. José Díaz agregó que hay que mejorar el camino de tres kilómetros que se construyó entre el pueblo de Quilmes y el sitio sagrado. Vargas propuso reconstruir una casa de adobe y trabajar con arqueólogos. “En las cañas hicieron estudios. El lugar está virgen”. “Necesitamos técnicos -añadió Pablo Costilla-; pero por problemas de la comunidad no se han acercado. Sólo lo hizo el ente de Turismo”. “El técnico es fundamental -dijo José Díaz-; nada viene gratis”. 
6. Tecnicatura y legislación
Hay dos escuelas secundarias, en Quilmes y en Colalao. “¿Pensaron en hacer pasantías con los estudiantes?”, preguntó Domínguez. “Hay que modificar las orientaciones de los colegios, dijo José Díaz. La de Quilmes tiene orientación Turismo, pero la de Colalao tiene Administración y contable. “Pero los chicos no conocen la historia de acá”. “A veces hacen talleres con historia -dice Pablo- pero no es constante”. “Habrá que armar una agenda con el Ministerio de Educación -dice Domínguez. Quizá se pueda acordar una tecnicatura, un curso de oficios”. “Pero además hace falta una legislación específica -opinó Delfín Gerónimo- y que el Estado flexibilice su sistema educativo y judicial, para que no se trate sólo de voluntarismo, porque si no, siempre hay que volver a empezar”.  
7. Rescate de oficios
Delfín Gerónimo piensa que tejidos es lo que más hay y que artesanos hay pocos, pese a que hace un tiempo se hizo un relevamiento que arrojó que hay unos 150 artesanos / ceramistas. “Nuestro pueblo ha sido un artista en piedra y hoy no existe ese oficio. Los hijos no siguieron  a sus padres ceramistas y los que hay producen muy poco. Y no producen porque no tienen lugar de venta”. Hevia dijo que hay “un programa de rescate y revalorización de la artesanía propia. Se hace desde hace siete años en Tafí y desde hace uno en Amaicha.  La idea es extenderlo al resto del valle”. Y contó que en Tafí pocos artesanos se dedicaban completamente a esto al comienzo del programa y que hoy el 80% vive de la artesanía. David Vargas planteó que hay un problema de jurisdicción. La arcilla adecuada para cerámica se consigue en Cafayate (Salta) y sólo se la puede comprar cupificada.
8. Adobe y fachadas
“Las fachadas de las casas hay que mantenerlas” -dijo José Díaz. “No puede ser que en el centro del pueblo Quilmes tengamos una edificación con ladrillos. Necesitamos un código de urbanización. Hemos dejado de usar adobe, los materiales de nuestros abuelos. Las cañas no las usan en los techos porque Desarrollo Social quiere prevenir la vinchuca. Pero ya no hay vinchuca. Y se ha usado mucho ladrillo y chapa”. También pide ampliar la capacidad para recibir turistas. “En Colalao hay gente que puede recibir créditos para construir alojamientos. Hay demanda de que Cafayate está saturado, ya no da más. Mucha gente llega a Colalao buscando tranquilidad pero no hay camas. Llega un solo ómmibus y se colma la capacidad del lugar”, concluyó José Díaz.  
1. Turismo rural comunitario

Se trata de ofrecer a turistas una experiencia en la vida de la comunidad. Cómo se trabaja en textiles, artesanías, agricultura o plantas medicinales, como se vio en Perú. “Hacerlo en el entorno de la Ciudad Sagrada, en Colalao y zonas aledañas”, dijo Jorge Luis Domínguez. “Hay lugares como Las Cañas en los que sería fácil implementarlo -añadió David Vargas- “Se puede llevar a la gente, mostrarle cultivos, dónde nace el agua, cómo se cosechan nueces, frutos, y se puede empezar a gestionar cabañas”. Ya hay lugares como Talapazo que están trabajando con cabañas. “Pero hay que hacer el armado turístico. Tenemos gente que teje y hace teñidos con anilina y también hierbas. Es cuestión de armar el circuito”, opinó Vargas. 

2. Ordenamiento de sitios arqueológicos

“Hay que buscar socios estratégicos para ordenamiento de lugares sagrados y arqueológicos”, dijo Domíguez. Señalética, ingreso, información. “La experiencia del cuidado del sitio en Perú es muy fuerte”, dijo David. “Ese pedacito que tenemos nosotros no tenemos mucho que envidiar a los cuzqueños. Tenemos algo super lindo, importante en historia y arquitectura”. Explicó que para el comienzo de la temporada invernal quieren tener preparada la señalización del sitio sagrado con sogas y carteles. “Por ahora la gente de la comunidad cuestiona lo que es la restauración. Pero sí hay que hacerlo más prolijo”. “También en El Pichao y en las ruinas de Cóndor Huasi hay que retomar el trabajo de caminería y señalización”, agregó José Díaz. 

3. Capacitación de guías

Domínguez propuso hacer una comisión para formación y capacitación de guías de turismo “mediante una carrera, una tecnicatura, un curso. Gestionar con el Ministerio de Educación”. Vargas, Costilla y González son guías. “Tenemos cuatro o cinco guías. Ya hemos debatido sobre la indumentaria. Nos falta capacitarnos en inglés. El año pasado hicimos un curso pero ninguno tenía una base de la escuela. Todos abandonaron”, dijo Vargas, quien rescató la profesionalidad de los guías que conocieron en Lima y en Cusco. Hevia estimó que para el segundo semestre de este año se podrá contar con un profesor de inglés. También “Lalo” Nieva planteó aprovechar el intercambio que se está generando con Perú para generar capacitación en rescate de lenguas nativas (quechua y kakán).

4. Organización de comunidades

“No todas están en la misma disposición de desarrollar su actividad”, explicó Sergio González. “Vamos a recorrer el valle para incentivar el compromiso”. Delfín Gerónimo agregó que “hay que recuperar el inventario que hizo Cultura en 2007 de los bienes de la Ciudad Sagrada”. Le aclararon que esto se encuentra en la Dirección de Patrimonio, ya que con ese material se hizo la película y el museo del Centro de Interpretación inaugurado en febrero pasado. “Por otra parte -dijo Gerónimo- hay que pensar qué muestra, qué vende, qué produce la comunidad. Pensamos que la gente se va a volcar de distinta manera. Alguno querrá producir y que otro venda su producto en la Ciudad Sagrada, por ejemplo. Otros no”. 

5. Infraestructura de la ciudad Sagrada

Hay un debate sobre cómo abrir el restaurante -está cerrado desde hace años y con el techo en  mal estado- y si dejarlo para ofrecer servicio gourmet, y en la entrada abrir otro local de comidas regionales tipo humitas y tamales, planteó Vargas. “Tenemos que crecer en infraestructura. Hay que ver cómo lo hacemos. En algún momento tenemos que resolver el problema de los papeles de la tierra. ¿Qué puede pasar si construimos?”, dijo Vargas. José Díaz agregó que hay que mejorar el camino de tres kilómetros que se construyó entre el pueblo de Quilmes y el sitio sagrado. Vargas propuso reconstruir una casa de adobe y trabajar con arqueólogos. “En las cañas hicieron estudios. El lugar está virgen”. “Necesitamos técnicos -añadió Pablo Costilla-; pero por problemas de la comunidad no se han acercado. Sólo lo hizo el ente de Turismo”. “El técnico es fundamental -dijo José Díaz-; nada viene gratis”. 

6. Tecnicatura y legislación

Hay dos escuelas secundarias, en Quilmes y en Colalao. “¿Pensaron en hacer pasantías con los estudiantes?”, preguntó Domínguez. “Hay que modificar las orientaciones de los colegios, dijo José Díaz. La de Quilmes tiene orientación Turismo, pero la de Colalao tiene Administración y contable. “Pero los chicos no conocen la historia de acá”. “A veces hacen talleres con historia -dice Pablo- pero no es constante”. “Habrá que armar una agenda con el Ministerio de Educación -dice Domínguez. Quizá se pueda acordar una tecnicatura, un curso de oficios”. “Pero además hace falta una legislación específica -opinó Delfín Gerónimo- y que el Estado flexibilice su sistema educativo y judicial, para que no se trate sólo de voluntarismo, porque si no, siempre hay que volver a empezar”.  

7. Rescate de oficios


Delfín Gerónimo piensa que tejidos es lo que más hay y que artesanos hay pocos, pese a que hace un tiempo se hizo un relevamiento que arrojó que hay unos 150 artesanos / ceramistas. “Nuestro pueblo ha sido un artista en piedra y hoy no existe ese oficio. Los hijos no siguieron  a sus padres ceramistas y los que hay producen muy poco. Y no producen porque no tienen lugar de venta”. Hevia dijo que hay “un programa de rescate y revalorización de la artesanía propia. Se hace desde hace siete años en Tafí y desde hace uno en Amaicha.  La idea es extenderlo al resto del valle”. Y contó que en Tafí pocos artesanos se dedicaban completamente a esto al comienzo del programa y que hoy el 80% vive de la artesanía. David Vargas planteó que hay un problema de jurisdicción. La arcilla adecuada para cerámica se consigue en Cafayate (Salta) y sólo se la puede comprar cupificada.

8. Adobe y fachadas

“Las fachadas de las casas hay que mantenerlas” -dijo José Díaz. “No puede ser que en el centro del pueblo Quilmes tengamos una edificación con ladrillos. Necesitamos un código de urbanización. Hemos dejado de usar adobe, los materiales de nuestros abuelos. Las cañas no las usan en los techos porque Desarrollo Social quiere prevenir la vinchuca. Pero ya no hay vinchuca. Y se ha usado mucho ladrillo y chapa”. También pide ampliar la capacidad para recibir turistas. “En Colalao hay gente que puede recibir créditos para construir alojamientos. Hay demanda de que Cafayate está saturado, ya no da más. Mucha gente llega a Colalao buscando tranquilidad pero no hay camas. Llega un solo ómmibus y se colma la capacidad del lugar”, concluyó José Díaz.  

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