Cartas de lectores

24 Jun 2018 Por LA GACETA

La Selección argentina 

Es muy difícil escribir lo que viví el día 21 de junio de 2018, cuando nuestra Selección enfrento al seleccionado de Croacia, el cual le gano con gran fútbol y claridad a nuestro combinado por un marcador de 3 a 0. Me causó tanto dolor de ver la postura que tomamos de ser jueces y prácticamente seres despiadados contra todos los jugadores del equipo a tal punto de comparar como si eso fuera el Coliseo romano, donde a gritos pedíamos directamente la muerte de un ídolo como es Leo Messi. ¿Qué nos pasó que caímos tan bajo en nuestra moral, ética y educación? A pasar a ser unos exitistas, donde buscamos ganar a toda costa y utilizar las redes sociales y los canales de YouTube para escribir toda la ira de un país que está herido profundamente y que se descarga en un deporte tan bello como el fútbol. En primer lugar, las cosas llegaron a este extremo no por esos jugadores sino que la improvisación fue gran culpable del fracaso argentino, el periodismo argentino televisivo escrito siempre fue algo perverso en el sentido de la comparación permanente de Messi con Maradona. Se formaron así dos bandos, “los maradonianos” y los “messianos”, que utilizan los medios de internet para decir quién fue mejor, sin ver que ambos son argentinos y usaron nuestra camiseta sagrada. Lo que me dolió, al terminar el juego donde se llegó a insultar a Messi de una manera tan cruel y ver a Sampaoli como el gran culpable que prácticamente querían matarlo, los relatores televisivos que perdieron la compostura de profesionales para gritar cualquier tipo de grosería al aire, sea por TV o por radio. La crisis del fútbol argentino viene de hace muchos años; al morir Julio Grondona no se hizo lo que esperábamos, que era renovar todo lo malo que ese señor hizo, y se hizo una votación fraudulenta entre Segura y Tinelli que salió 38 a 38, dado que el vicepresidente de Talleres de Córdoba, Rodrigo Escribano, hizo un voto doble que no declaró para evitar un seguro triunfo de Tinelli. Finalmente, el señor Tapia fue el presidente de AFA. Luego empezaron a aparecer entrenadores por resultados porque una selección de fútbol o de otro deporte no se forma en cinco meses, sino en años como la selección alemana, que tardó 10 años en tener el equipo que tiene. Acá rodaron cabezas luego de Sabella a mansalva, como si la Selección argentina fuera una trituradora de entrenadores y jugadores. ¿Qué nos pasó que nos convertimos en unos salvajes? ¿Siempre queremos ganar a toda costa y ser los mejores del mundo, cuando nunca lo fuimos? Gozamos como aquellos emperadores que obedecían lo que la plebe gritaba para matar en el circo romano, al grito de ¡mátalo! ¡mátalo! Messi no es culpable de todo esto, destruimos un ídolo, un jugador fenomenal que triunfo en club más poderoso del viejo continente; sólo es un jugador de fútbol en el cual, depositamos nuestros fracasos, problemas y esperanzas, presionando y endiosando a un ser humano que tiene una gran habilidad en este deporte. Al ver que no se dio nada de eso, hoy es el ser más odiado y calumniado por el argentino que busca a gritos a un salvador que lo saque del pozo donde está inmerso desde hace muchos años, carente de líderes o de políticos que gobiernen para el bien común de un pueblo. Messi nunca pudo adaptarse a la Selección argentina; no pudo jugar su juego porque nunca tuvo un esquema táctico en ninguno de los mundiales que jugó; si hubiésemos tenido buenos dirigentes y un entrenador sólido y jugadores comprometidos, nunca se hubiera llegado a tocar fondo como ahora. Será difícil salir de una situación así si la corrupción en AFA no termina de una buena vez. La rescisión permanente por incumplimiento de contrato con los entrenadores le significa millones de pesos a AFA. Despilfarro de dinero y ninguna solución. Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, filósofo español, dijo alguna vez: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”; y el argentino es el número uno para no aprender de sus errores para crecer y seguir adelante.  

Fernando Esteban Saade
Rondeau 288
San Miguel de Tucumán 

Reflexiones de un país en llamas 

Ciudadanos argentinos, estamos atravesando momentos muy difíciles, sin tocar banderías políticas, religiosas, deportivas, etcétera; me pongo la mano en el corazón, cierro los ojos y pienso: ¿saldremos de esta gravísima debacle? Nuestro país siempre fue generoso en todos los sentidos, bendecido por las riquezas naturales que lo convirtieron en el granero del mundo; la ciencia iluminó a miles de profesionales que cruzaron las fronteras del planeta con su sabiduría y hechos trascedentales, en invenciones, sorprendimos notablemente, en lo bélico fuimos noticia por la loable destreza de nuestros soldados heroicos que lo dieron todo por la Patria, en lo deportivo fuimos galardonados internacionalmente; hoy, el corazón argentino, todavía late, y necesita una confianza mutua, no criticando gestiones anteriores y culpandolo al Presidente actual, si el FMI nos bancó semejante partida de dinero, cómo podemos parar el país... entiendo todos los reclamos, pero pongamos el esfuerzo mutuo, apostemos en positivo, si vamos a salir adelante, no con odio ni rencores, seamos optimistas... 

Daniel Francisco Leccese
Calle 10 N° 582
Villa Mariano Moreno 

Semáforos de concepción 

Dos grandes obras con dificultad para el usuario. En la ruta 38 al pasar por la ciudad de concepción cinco semáforos detienen el tráfico de una manera no sincronizada, lo que hace que los vehículos deban detenerse innecesariamente hasta cinco veces, con la consiguiente pérdida de tiempo, consumo de combustible y aumento de la polución. No se encuentra explicación razonable a esta situación ya que para agilizar el tráfico de esa ruta nacional se debería sincronizar los cinco semáforos con una velocidad prudente y ordenar que las rastras cañeras circulen por el carril derecho dejando al resto de los vehículos circular con fluidez. Y la otra es su nueva terminal de ómnibus. Los colectivos provinciales dejaron de hacer el recorrido por el centro generando un inconveniente tanto para el que reside en dicha ciudad como para el de ciudades del sur que utilizan los servicios del hospital regional, tribunales y otras reparticiones tienen sede en Concepción. La nueva terminal de ómnibus es una gran obra pero no se debe sacrificar al usuario para comodidad de los empresarios. 

Jorge Juan Dip
[email protected] 

Monumento maltratado 

No es una escultura, se trata del retrato de un héroe tucumano lamentablemente maltratado y olvidado por las autoridades provinciales. Se trata del retrato del Dr. Marco Manuel Avellaneda que presidió el recinto de la Legislatura de Tucumán desde el año 1909 hasta el 2012, que fue retirado por el gobierno de José Alperovich y Juan Manzur cuando inauguraron el nuevo edificio de Av. Sarmiento y Muñecas y su destino actual es desconocido; acaso está en alguna mansión de un empresario o político u olvidado sometido a su deterioro en algún depósito o galpón. Nacido el 13/06/1813, se doctoró en 1834 curiosamente con la tesis “la pena de muerte”. Fue un importante hombre público con reconocidas dotes de orador que por sus firmes y valientes discursos gozó, entre otros beneméritos patriotas, la amistad de Juan Bautista Alberdi. Casado con Dolores Silva, tuvieron cuatro hijos y el mayor, Nicolás Avellaneda, llego a ser presidente de la República Argentina.- En sus pocos años de vida la dedicó totalmente en amar y servir a la patria, a su provincia.- Fue uno de los fundadores de la Liga del Norte y presagiando su destino entre otras cosas dijo “juro perecer combatiendo por la gloria de mi patria y libertad de la República; los bárbaros no dominarán Tucumán sino después de haber pisoteado mi cadáver” y, fiel a su destino de hombre de bien entregado por completo a luchar y defender su provincia, llegando a descuidar su familia, inmediatamente a la derrota militar en la acción de Famallá, en su huida fue traicionado y entregado a las tropas rosistas que, sin juicio previo, lo condenaron a muerte y como una forma de demoler a sus hombres y terminar con el sagrado fuego de defender su terruño, el 03/l0/1841 fue degollado en la localidad de Metán, su cuerpo destrozado y su cabeza expuesta en una pica en la plaza principal de su provincia de Tucumán, la que fue rescatada por Fortunata García de García. Pasó a la historia y recordado como el “Mártir de Metán. Su corta historia es tan rica de los mejores ejemplos de sacrificio y cuasi dedicación exclusiva por el bien del país que me llevarían a escribir muchas hojas más. El 18/06/2013 se cumplió el Bicentenario de su nacimiento y era el momento oportuno para restituir el cuadro con su retrato en el recinto de la Legislatura. No recuerdo que autoridad alguna especialmente de la Legislatura haya recordado el natalicio del Mártir de Metán y que algún legislador haya presentado un proyecto o iniciativa al respecto. Sería saludable que las autoridades del gobierno o legislativas nos informen donde está el cuadro con el retrato de Marco Manuel Avellaneda y que se encuentre sin deterioro alguno. Por último, pido a la clase política imitar a este olvidado patriota. 

Ángel Ricardo Salguero
[email protected]

La “O” de gol
La “O” de gol quedó retenida en las gargantas convirtiéndose, quizá, en  la “¡Oh!” de asombro. Nadie había previsto separar el triunfalismo de la decepción. Ni el fracaso de la esperanza. La O llamando a las cuerdas vocales a que manifiesten su sonido parecía llenar las mejillas de impotencia. La cuota de poder imaginario se diluía rápidamente mientras los ojos traicionaban con su mensaje insobornable de realidad. ¡Qué pena! Porque ese día los niños iban a crecer, los trabajos a producir y la felicidad a reproducirse. La verdad no perseguiría ilusiones por un largo rato y las certezas harían paros contra la incertidumbre. Algunos jugadores recordarían la letra de los himnos y la volcarían con alegría infantil al territorio de los festejos. Pero la O continuaba sin sonar. El deseo de ganar -pésimo consejero cuando no se lo atiende- ocultaba los lutos inevitables por haber perdido más que un partido. Y ahora que todo ha sucedido quizá sólo nos queda hablar con los pies.
Osvaldo Aiziczon

La “O” de gol

La “O” de gol quedó retenida en las gargantas convirtiéndose, quizá, en  la “¡Oh!” de asombro. Nadie había previsto separar el triunfalismo de la decepción. Ni el fracaso de la esperanza. La O llamando a las cuerdas vocales a que manifiesten su sonido parecía llenar las mejillas de impotencia. La cuota de poder imaginario se diluía rápidamente mientras los ojos traicionaban con su mensaje insobornable de realidad. ¡Qué pena! Porque ese día los niños iban a crecer, los trabajos a producir y la felicidad a reproducirse. La verdad no perseguiría ilusiones por un largo rato y las certezas harían paros contra la incertidumbre. Algunos jugadores recordarían la letra de los himnos y la volcarían con alegría infantil al territorio de los festejos. Pero la O continuaba sin sonar. El deseo de ganar -pésimo consejero cuando no se lo atiende- ocultaba los lutos inevitables por haber perdido más que un partido. Y ahora que todo ha sucedido quizá sólo nos queda hablar con los pies.

Osvaldo Aiziczon
[email protected]


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