La masacre de Waco: pánico, locura y muerte

La serie de seis capítulos fue estrenada este mes y se la puede ver en A&E los domingos.

24 Jun 2018
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VIOLENCIA Y TRAGEDIA. Un agente del FBI observa el fuego que avanza y que causa más de 80 muertes.

Waco, un paraje remoto de los Estados Unidos que se hizo famoso como el lugar donde ocurrió la Masacre de los Davidianos en 1993, es el título de la primera serie producida por la Paramount Network. Reúne un reparto muy atractivo con Paul Sparks, Taylor Kitsch y el intenso Michael Shannon a la cabeza.

La trama ficcionada en esta serie busca respetar al máximo los testimonios de sobrevivientes y de integrantes de las fuerzas de seguridad que asediaron el asentamiento durante 51 días.

Terminó en desastre, con el ataque de los sitiadores y un incendio que produjo 86 muertos entre hombres, mujeres y niños, integrantes de la secta.

La historia de Koresh

El líder mesiánico, Vernon Wayne Howell -rebautizado David Koresh-, nació en 1959 cuando su madre tenía 14 años y nunca conoció a su padre. Fue criado tres años por su abuela y luego su madre regresó con un nuevo novio, que la maltrataba.

El niño asistió con su madre a la Iglesia Adventista, donde “sintió la llamada de Dios” y a principios de los 80 se mudó a Waco para unirse a los davidianos. Poco después se convirtió en el líder carismático por el que un centenar de personas renunciaron a sus posesiones y le siguieron incondicionalmente.

Koresh tenía 17 hijos, nacidos de las relaciones que mantuvo con 11 de las mujeres davidianas, muchas de ellas entregadas por sus propios maridos, quienes a su vez no tenían permitido acostarse con ellas. Koresh predicaba que estaba destinado a procrear hijos que gobernasen después de que el mundo terminase en 1995, según anunciaba.

Concesiones

En el primer capítulo, la serie muestra a Koresh como un padre bondadoso, una imagen que contrasta con la sospecha de que abusaba de menores, a la vez que va delineando la personalidad de un líder apocalíptico que decía recibir instrucciones directas de la divinidad y se regodeaba en su megalomanía.

Según algunos críticos, la serie no es tan dura como debiera con el retrato de Koresh y lo humaniza demasiado. Opinan que eso puede molestar a algunas audiencias ya familiarizadas con el tema, en los Estados Unidos, donde se recuerda al líder como poco menos que la encarnación del mal.

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