El líder deja el modelo de control y hoy cultiva el espíritu colaborativo

24 Jun 2018

› PAULA MOLINARI
Dirige el Programa Executive de Recursos Humanos y es profesora del MBA en la Universidad Torcuato di Tella. Turbulencia Generacional, El Salto del Dueño y Desencajados son sus obras. Tiene a su cargo el Programa Ejecutivo de RRHH de la Fundación del Tucumán. El 13 de julio expondrá en esta ciudad.


PAULA MOLINARI | PRESIDENTA DE LA CONSULTORA WHALECOM

Estoy en mi casa. Trabajando, fuera del horario normal de trabajo. Es más, en un día feriado. Al mismo tiempo chequeo qué pasa con el alquiler de un departamento por Airbnb, que gestiono directamente porque no tengo más intermediarios. Hoy mismo también, desde casa, aseguré un auto y no fui a ningún lado a hacerlo, ni llevé ninguna documentación. Al mismo tiempo que trabajo, estoy conectada con mi familia y amigos. La era digital ha mejorado muchos aspectos de mi vida.

Hoy en la Era de la Colaboración, se trabaja de otra manera, mirando hacia los cuatro puntos cardinales de la empresa: desde el líder, pasando por los empleados, los clientes y hasta los proveedores. Esto sucede porque convergen varios factores relacionados con el cambio disruptivo en el sistema de creencias de la sociedad: las empresas, la educación, el gobierno, las familias. Lo que funcionaba antes, no funciona más. Para los líderes, los empresarios, los jefes: ¡el peor momento para gestionar equipos!

Y en esta nueva época, cambia obviamente el management. Como dice Gary Hamel, el management no es más que una tecnología basada en supuestos. Nuestras empresas fueron gestionadas en los últimos 200 años por el Modelo de la Dirección y Control, que choca hoy, estrepitosamente, con el Modelo de la Colaboración, que se estimula con el desarrollo de la web, con la globalización y con la disponibilidad inmediata de información. Eso conforma el nuevo paradigma.

El viejo esquema habla de decisiones centralizadas, castas bien diferenciadas, compartimentos estancos o silos con intereses contrapuestos, estructuras piramidales con muchos niveles, poca gente hablando (los voceros), poca o nula autonomía, fronteras bien claras y marcadas entre el adentro y el afuera (los clientes, afuera) No es más que un sistema de funcionamiento que resulta lento e inadecuado para el mundo de la inmediatez en el que estamos inmersos. No está pensado para ser ágil.

El Modelo de la Colaboración, por oposición, busca velocidad y agilidad. Pone a los valores por encima de todo.

Frente a esta nueva realidad, es fundamental que la autonomía llegue a las trincheras, empoderando a aquellos que detectan los problemas o dan soluciones, la gente interconectada para asegurar una cadena de valor que funciona velozmente, las fronteras difusas, el cliente adentro, los proveedores adentro, todos hablando como embajadores y el liderazgo en los individuos. Por eso se dice que al espíritu colaborativo de una empresa socialmente responsable, hay que mirarla como un prisma de diamante, desde las distintas perspectivas de sus componentes. El capital humano de hoy valora la autonomía; quiere serlo y busca hacer las cosas bien. La inteligencia está en generar marcos de comportamiento claros. La sustentabilidad es el signo de estos tiempos, de empresarios que valoran y comparten sus ideas y sus preocupaciones con los colaboradores que, a su vez, disfrutan del trabajo en ese esquema de retroalimentación, más transparente, de alianzas generosas.

Como ejemplo, Airbnb no viene a controlar el departamento que alquilo… da las pautas y espera los comentarios de los clientes. Si son negativos yo, como anfitrión, quedo afuera del sistema. Todo el tiempo está haciéndome sugerencias sobre cómo mejorar la experiencia del huésped y la renta… sin embargo soy yo la que toma las decisiones. ¿Funciona? Claro que funciona…

Dos sistemas de creencias distintos que generan modelos de management diferentes.

Los desencajados

Las personas como yo, como ustedes y mucho más todos los Millennials, prefieren trabajar en el modelo de la colaboración. Sin embargo, las organizaciones tradicionalistas funcionan aún bajo el modelo de la Dirección y Control. ¿La consecuencia? Mucha gente desmotivada, gran rotación, falta de compromiso y de iniciativa. Son los desencajados. Trabajan en empresas que son valoradas, a veces con roles de importancia, y sin embargo no se sienten a gusto. Sienten que operarían de otra forma.

Los desencajados son el producto de una generación de transición entre el viejo paradigma y el nuevo. Estamos viviendo, efectivamente, los últimos años de los 40 años de management de los Babyboomers (generación nacida entre 1945 y 1964). Ya están llegando los 40 años de management del nuevo sistema de creencias, que tiene a los Millennials como abanderados (nativos tecnológicos nacidos a partir de 1980). En el medio, la generación X, que hoy representa el mayor porcentaje de mandos medios de las empresas: desencajados. El jamón del sándwich entre dos generaciones que demandan mucho y tienen una forma de pensamiento distinta.

Cuando los Millennials empiecen a ocupar posiciones de liderazgo y a generar cambios basados en el nuevo paradigma, los desencajados se sentirán aliviados y se convertirán en abanderados de este nuevo mundo.

Nuevos paradigmas

En este contexto de transformaciones enormes, no podemos ser los jefes que tuvimos. El liderazgo sigue siendo, como siempre una conversación. Pero cambia quién conversa, dónde conversa, de qué, cuándo… Cuando antes las conversaciones en las organizaciones se daban “top- down” hoy son “bottom-up”. Cuando antes lo que se imponía era la jerarquía, hoy lo que se valora es la “cercanía”. Cuando antes los líderes hablaban “a” los empleados a través de distintos canales (newsletter, intranet, fiesta de fin de año…), hoy los líderes hablan “con” los empleados. Cuando los líderes eran los que representaban a la empresa adentro y afuera y los únicos portadores de mensajes, hoy las organizaciones más valoradas son aquellas que consideran que todos sus empleados deben ser embajadores, y esto es realizar “actos de liderazgo” individuales. Cuando antes la estrategia estaba en la cabeza de algunos pocos lúcidos que vivían en el piso más alto, y bajaba desde allí, hoy la estrategia más creíble es la que se construye con todos los eslabones de la cadena… y tenemos por ejemplo, caso de empresa de primer nivel que se “concentra” (como los deportistas) con los líderes de su canal de distribución (otras empresas) para co-construir la estrategia.

Los líderes que necesitamos hoy y que son valorados son aquellos que portan la bandera de las tendencias macro de cambio: compromiso social, transparencia, bienestar, sustentabilidad, agilidad.

› PAULA MOLINARI
Dirige el Programa Executive de Recursos Humanos y es profesora del MBA en la Universidad Torcuato di Tella. Turbulencia Generacional, El Salto del Dueño y Desencajados son sus obras. Tiene a su cargo el Programa Ejecutivo de RRHH de la Fundación del Tucumán. El 13 de julio expondrá en esta ciudad.

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