Series de Nétflix: tan insólito que parece una ficción

La historia del pueblo fundado por Osho en EEUU sorprende por sus características bizarras

22 Jun 2018
1

LLEGA EL GURÚ. Osho tenía siete autos Rolls Royce, entre otros bienes.

“Wild Wild Country” (“País salvaje salvaje”), documental de seis capítulos que es la sensación de la temporada en la plataforma Netflix, narra la increíble historia de la comunidad creada en los 80 por el gurú indio Baghwan Shree Rajneesh -rebautizado Osho-, en el pueblo rural de Antelope (Oregon, EEUU). El relato de los propios protagonistas es apoyado por sorprendentes imágenes en video que hasta ahora permanecían inéditas. Cuentan cómo los 50 habitantes del apacible caserío ven alterada su paz con la llegada de miles de fanáticos que practicaban el nudismo, el sexo libre y el culto a la megalomanía de su líder.

La serie relata un hecho que parece una extravagante ficción pero que sucedió en realidad. Una de las que cuenta es Ma Anand Sheela, mano derecha del gurú y organizadora de lo que sería el mayor caso de bioterrorismo y fraude migratorio de la historia de Estados Unidos. Dirige la conquista del pueblo, la adquisición de armas y el entrenamiento en su uso, el reclutamiento de homeless en todo el país para manipular las elecciones del condado, y hasta una guerra bacteriológica a pequeña escala contra sus adversarios.

El documental de los hermanos Maclain y Chapman Way cosecha elogios en todo el mundo y es fruto de cuatro años de trabajo. “Conocimos a una persona que tenía acceso a 300 horas de material audiovisual que nadie había visto y al que se refería como la historia más bizarra ocurrida nunca en Oregon”, comentó Chapman en una entrevista. Los realizadores destacaron que en el filme quedan expuestos dilemas éticos que el espectador deberá resolver a su criterio. Una ambigüedad moral que dificulta distinguir los buenos de los malos.

“En los últimos años hemos experimentado en EEUU una demonización sistemática del otro y encontramos muy interesante que, a través de esta historia, se pudiese inducir al espectador para que llevase a cabo un pensamiento crítico con el que posicionarse ante los temas que se ponen sobre la mesa. Aquí no hay atajos que valgan, sino que es el telespectador quien debe labrarse una opinión al respecto”, apuntó Maclain.

Comentarios