Manuscritos de Borges y cartas de García Márquez

Difunden los tesoros hallados en la biblioteca de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

22 Jun 2018

Correcciones manuscritas de Jorge Luis Borges, una carta de Gabriel García Márquez, primeras ediciones y curiosas dedicatorias son apenas las primeras joyas que emergen en estos días de la vasta biblioteca de los escritores argentinos Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo. Este tesoro literario llegó el año pasado a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Actualmente se exhibe allí un adelanto del contenido de las “cajas 26”, con el material que se considera más valioso.

La donación consta de 10 lotes de 33 cajas cada uno, con un total de 17.000 ejemplares. “Es sin lugar a dudas la última gran biblioteca de autor argentina que ha quedado junta en el país”, afirma el investigador de la Biblioteca Nacional Germán Álvarez en una entrevista con DPA.

Álvarez y su colega Laura Rosato, especializados desde hace años en la investigación de materiales borgeanos y autores del catálogo “Borges, libros y lecturas”, evaluaron el material en el depósito donde permaneció muchos años antes de que arribara finalmente a la Biblioteca Nacional que dirige Alberto Manguel.

Álvarez explica que el autor de “El Aleph” -quien cultivó una legendaria y extensa amistad con Bioy- armaba una suerte de una red de intercambio libresco, por lo que se esperaba que la biblioteca de Bioy fuera el gran reservorio de este intercambio.

En las vitrinas de la Sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional se muestran por ejemplo correcciones manuscritas de Borges (1899-1986) para la primera edición de su cuento “El Zahir”, publicado en la revista “Anales de Buenos Aires”. Asimismo sorprenden sus dibujos en tinta negra y lápiz dentro de “The Paradoxes of Mr. Pond” de Gilbert Keith Chesterton.

“Borges y su hermana Norah escribían y dibujaban juntos de niños y después se dividieron las tareas -indica Álvarez.- Era una disciplina que no era nada ajena a él, tenía mucha inclinación también por la plástica”.

La complicidad entre el escritor argentino más universal y el maestro de la literatura fantástica se refleja en una edición de “Finnegans wake”, de James Joyce, con anotaciones de juegos de palabras. Asimismo puede reconstruirse su labor de antologistas en un volumen de “Best crime stories”, en cuyo índice Bioy apunta: “no”, “maybe”, “never” o “bueno”.

Las “cajas 26” también revelaron un amplio entramado de amistades literarias. El colombiano Gabriel García Márquez le dedica a Bioy un ejemplar de su discurso de aceptación del Nobel de Literatura y en una carta manuscrita se refiere a él como “Querido Adolfo”.

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