Cartas de lectores

18 Jun 2018
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PIDEN SEGURIDAD PARA CIRCULAR POR SAN MARTÍN AL 700

No hace falta escribir nada para suponer que hay riesgo de vida en esta falta irresponsable de quienes han cercado la vereda en una arteria donde circulan miles de vehículos y furgones de transporte de dinero en la zona bancaria (la imagen corresponde al criticado mal estado de conservación que presenta el edificio que ocupó la ex Dirección de Rentas de la Provincia, en San Martín al 700). Hace falta que mañana lunes (por hoy) los responsables (las autoridades municipales o provinciales) dispongan lo necesario para que la circulación sea segura.

Carlos Duguech

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ABORTO (I)

Señor Presidente de la Nación: no nos conocemos de nada, pero no puedo irme a dormir sin escribirle esta carta después de haber vivido una jornada muy triste para todos nosotros los argentinos. Antes que nada, quiero decirle que no le escribo como ciudadano, como abogado, sino como sacerdote, porque hoy volvimos a cometer, al menos, un par de torpezas muy graves, como en su momento en nuestros orígenes. No aprendemos más. Cuenta la historia que en medio del Paraíso había dos árboles: el de la ciencia del bien y del mal, y el árbol de la vida. El hombre, borracho de soberbia, quiso comer del primero para que sea él quien decidiera lo que está bien y lo que está mal. Eso le pertenece a Dios, señor Presidente. Las consecuencias de aquel famoso arrebato están a la vista. Hoy, 14 de junio (el jueves pasado), hemos vuelto a comer de ese fruto apetecible, decidiendo lo que está bien y lo que está mal, en medio de las superficiales felicitaciones a los legisladores, y elogios de los grandes del mundo que pretenden ver en la Argentina un país democrático, desarrollado y moderno, porque ha sacado patente de corso. Después de ese suceso lamentable, el Señor expulsó al hombre del Paraíso. En esa oportunidad dijo: “He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal; que ahora no extienda la mano y tome también del árbol de la vida”. La segunda torpeza fue comer del fruto del árbol de la vida: un retroceso moral de consecuencias inimaginables. ¿Cómo no puedo estar sumido en la tristeza al ver el nivel de degradación al que hemos llegado? Hemos estado discutiendo y decidiendo cuándo se puede matar impunemente. Ingeniero Macri: su estrella hace tiempo que viene apagándose; en esta aventura no lo podemos acompañar.

Presbítero Salvador J. Fornieles

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ABORTO (II)

La despenalización del aborto no se puede discutir desde una cuestión de principios y/o valores morales y religiosos. Se tiene que discutir desde la realidad de los hechos, desde lo que está ocurriendo en nuestra sociedad. En la Argentina se practican más de 500.000 abortos cada año. Muere más de una mujer pobre por día por la clandestinidad del aborto y su realización en pésimas condiciones sanitarias, siendo la principal causa de muerte materna en el país. De los 700.000 nacimientos por año, el 16% proviene de madres adolescentes de entre 15 y 19 años (en algunas provincias equivale al 25%), y más de 3.000 son de niñas de 10 a 13 años. El 69% de esas mujeres adolescentes no planearon ese embarazo. Y en su mayoría, son pobres. La gran mayoría de los embarazos adolescentes ocurre porque los chicos desconocen cómo funciona su propio cuerpo, o por haber escuchado mitos falsos sobre la sexualidad y las formas de cuidarse. El debut sexual ocurre casi siempre en la adolescencia; cuatro de cada 10 madres adolescentes se quedaron embarazadas en su primera vez. El alto número de embarazos no planeados en la adolescencia aumenta el riesgo de exposición a un aborto inseguro, de abandono escolar y de limitaciones de acceso al mercado laboral. El factor constante es la pobreza, las mujeres pobres, discriminadas y alienadas socialmente. Pero, ¿sólo las mujeres pobres abortan? Claramente, no. Pero sí son las que más se ponen en riesgo, las que se lastiman y las que se mueren. Por esta razón estoy a favor de que el aborto sea legal, gratuito y seguro. Es un tema puramente de salud pública, y el Estado tiene el deber de responder a éste flagelo. “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Julieta Carolina González

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ABORTO (III)

La aprobación del aborto legal por la Cámara de Diputados es una muestra de que “al mundo le falta consejo”, como dice en la Biblia. “El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo, Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento”, le dice Dios a las generaciones a través de los israelitas. Mientras millones de filósofos, investigadores y científicos, a través de la historia, no han podido determinar la hipótesis que plantea la Biblia, de quién sabe cómo entró el alma al feto que se encuentra en el vientre materno, un sector de los diputados decide legalizar, para alegría de una mitad del pueblo, la muerte del engendro antes de los tres meses de gestación. Y con esta decisión, emerge el grave problema moral, ético y religioso que nos acosa desde hace 12 años, y que nos expone como un pueblo y una nación incivilizados y en franco retroceso cultural, social y religioso. Las falencias existentes en la educación, tramadas deliberadamente por el kirchnerismo, hacen que se celebre este hecho como un triunfo político, sin pensar que sus efectos les pasarán una durísima factura a las nuevas generaciones. El grave problema en que se encuentra el hombre ante Dios, es que “la luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas, para que no queden expuestas sus malas acciones”. Palabras de Jesús, que no tienen más respuestas en cierto sector de la sociedad argentina, que la burla, la irrespetuosidad y la terquedad ante sus enseñanzas.

Daniel E. Chávez

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REFORMA ELECTORAL

Una honesta Ley Electoral sería desde los Partidos Políticos y las Organizaciones Sociales, dispuestas a servir. Sin esta representación genuina, los políticos profesionales van a coincidir en asociarse con cualquiera de adentro o de afuera, con tal de sobrevivir. Esta representación genuina debe empezar de abajo hacia arriba, donde los candidatos se conocen por su trayectoria. Es imprescindible que el buen vecino pueda llevar adelante una carrera de servicio público a su comunidad, sin que deba someterse a la obsecuente militancia que exigen los partidos políticos y, al mismo tiempo, el ciudadano elegido deba ratificar su representatividad entre su vecinos, si pretender su reelección. Sólo así puede garantizarse que el político no escape al control de los que, en su pueblo y provincia, le permitieron arrancar. De lo contrario, va a continuar este desfile de tinturas, pelucas y vestidos organizados por la dictadura de los asesores de imagen. Porque de lo que se trata es terminar con esta profesionalización de la política.

Raúl Arizmendi

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