Un domingo lleno de placer

18 Jun 2018 Por Leo Noli
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Por Nikolskaya nada ha cambiado ni cambiará hasta después del Mundial. La peatonal más coqueta de Moscú es ahora el centro de reuniones de la mayoría de los fans del fútbol, sin importar bandera, color o apetencia. Todos vienen al mismo lugar y se reparten para donde más les gusta. Opciones disponen de a roletes.

Es cierto que Nikolskaya es coqueta, pero también está preparada en sus entrañas para darle una buena bienvenida a los hinchas. En sus galerías, abundan bares, pantallas gigantes y, por sobre todo, muchísima cerveza. Vuela la birra en Rusia. Pero vuela en serio, eh. Los visitantes están sedientos. Y entre copa y copa, se habla de fútbol, de rivalidades. Peruanos y argentinos no han perdido el humor pese al sábado negro. Se unen, cantan. Se alientan a ellos mismos y también recordando al campeón de América que no está. Chile mira la Copa por TV y para el resto de los sudamericanos eso parece ser un motivo de alegría. Hay pica deportiva, sed de revancha por parte de los argentinos. Fueron dos finales perdidas, una encima de otra en un año. Duro. En los bares, la gente estuvo hasta sentada en los techos. Hay superpoblación de extranjeros en Moscú, la ciudad con uno de los mejores servicios de metro del planeta. Transporta alrededor de 200 millones de personas por mes, pero cuando se trata de un Mundial los números macro se dispersan y nada puede salir tan perfecto como de costumbre. Pasa que la red colapsa con tanto pasaje ingresante y la policía no tiene otra que cerrar la estación. Pasó hace 48 horas a la salida del Fan Fest. Pasó ayer en la parada de la Plaza Roja. Mexicanos y alemanes fueron los principales culpables del amotinamiento bajo tierra. Los polis, entre amables y nerviosos, pidieron avanzar a pie y por el exterior hasta la siguiente vía, a pura seña. Descontrol controlado.

Otro de los canales impensados que florecieron en Nikolskaya fue el de la venta ambulante. Sí, acá también se puede comprar chucherías sin necesidad de un ticket. Gorros, banderas, globos, pins, merchandising moscovita, no de la Copa del Mundo. Los ingeniosos que no disponen de capital de inversión apelaron a otra receta: los cuadros. Con un fondo pintado en negro, ofrecen un pequeño espacio para que uno deje su firma. Todo sea por el diezmo.

En una Plaza Roja ahora sin vallas, el público se toma el domingo como tal, para descansar y recorrer un poco los principales puntos del corazón de Moscú. Con agenda en mano, los turistas van tachando cada misión cumplida: los partidos del día, varios litros de cerveza en brindis, un arsenal de fotos alusivas con gente pintoresca, como reza y los monumentos de la arquitectura local. Mañana será otro día y habrá que volver a empezar.

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