Viajeros de tirón largo

No importa como o a qué precio, los argentinos se las ingeniaron para decir presente en Rusia y disfrutar la gran fiesta

18 Jun 2018 Por Leo Noli

Suele decirse que uno viaja con un bolso lleno de ilusiones. También hay gente que viaja directamente con ilusión pero sin el bolso. Prefiere salir con lo puesto. Es más cómodo para iniciar una aventura con fecha de inicio y sin final. Así lo prefieren los Caira, dos hermanos inseparables que se llevan seis años uno con el otro, pero que cuando se prometen algo, como sea lo cumplen. Así también es Oscar Miranda, de 50 largos ya, y una sonrisa que ha paseado por varios mundiales. Con este ya son seis. Esta es son sus historias.

Nacidos en Lugano, Nicolás y Tomás viven cerca de sus padres al sur de España, por Málaga, donde llegaron tras haber sido expulsados de una crisis argentina que les sacó hasta el aire. Sin laburo allá, decidieron emigrar. Son ciudadanos de la comunidad europea, vida nueva, entonces. “Trabajamos durante el verano en España, ahorramos unos pesos y nos vamos de viaje”, le cuenta Tomás a LG Deportiva. El viajecito de “Nico” y “Tomy” arrancó hace apenas ocho meses. “Nos lo debíamos”, asegura Nicolás, de 30 y que el año pasado viajó sólo a México. “Le prometí a mi hermano que después hacíamos algo juntos”, y acá están, tachando el día 240 de una gira que empezó lógicamente por España, pero que fue expandiéndose a lo largo y ancho del continente. Y todo a dedo, kilómetros a kilómetro.

Carpa y dedo

“Sí, ja. Carpa y dedo. Lo único que llevamos es la guitarra y el ukelele y con eso tratamos de hacer unos mangos para sobrevivir”, a los Caira no lo respalda ni un seguro de viajero ni una tarjeta de crédito sin límites de gastos. Están solos, ellos contra el mundo y es suficiente. Entradas para los partidos no tienen. “Je, no, pero estamos acá. Es más lindo que mirarlo por la TV de casa”, asegura Nicolás. Luego cuenta una infidencia porque están haciendo algo ilegal. “Pintamos caras así podemos sumar unas monedas”.

La travesía de los Caira a dedo ha sido maravillosa, dicen en simultáneo. En Rusia están hace casi tres semanas. “Nos fuimos primero a San Petersburgo dos semanas, después nos cruzamos hasta Finlandia y recién nos vinimos para Moscú, un lugar alucinante. La gente también lo es. A los argentinos nos adoran”, reconoce.

Al no disponer de un presupuesto fijo, los chicos se dan maña con lo que pueden. Para dormir apelan al coachsurfing (son socios), que es buscar hospitalidad, un techo entre quienes forman parte de ese club que está en todo el mundo. Así evitan dormir a la intemperie en carpa, algo que acá es complicado. “Me sorprende como nos aceptan en todos lados. Es mucho más fácil que en el resto de Europa”, agrega “Tomy”.

¿Cómo sigue la hoja de ruta de los Caira? Unos cuantos días más en Moscú y después regresar a España. El deber los llama. “Y sí, hay que volver a ahorrar para poder volver a salir de nuevo, ja”. Suerte, chicos.

Bien acompañado

Oscar sí tiene tarjeta de crédito y seguro médico, pero igual salió de Entre Ríos con una mochilita… hace tres meses. “Es más fácil viajar con poca ropa, je”, tira el primer chiste este veterinario que le agradece a su esposa, María Bernardita, ser tan condescendiente con él. “Pará, es el revés”, retrotrae la jugada. “Mirá si no le tendré confianza que la dejo sola tres meses. Mis amigos no pueden creer que deje a una mujer hermosa tanto tiempo sola, je”, se va el segundo chiste.

Cuando Oscar se pone serio es cuando hablamos de los Mundiales. “Estuve en seis. El primero fue el del ‘78. Yo estuve en el Monumental. Bertoni hizo el 3-1 para mí. Después fui a Francia ‘98, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y ahora Rusia. En casi todos estuve solo, pero solo es un decir. Quiere decir que viajé solo, porque acá te hacés amigos en el acto. Los argentinos somos muy unidos”. La bandera tira.

Oscar es padre de tres hijos, todos profesionales. Uno de ellos vive en España, así que cuando puede, aprovecha la volada. Eso sí, una vez por año debe quedar bien con María Bernardita. “El año pasado estuvimos en Bosnia, Hungría… lo bueno de salir solo es que gasto la mitad y me divierto el doble”, se fue la tercera… Con su esposa, el hombre no tiene cocodrilo en la billetera, María Bernardita se lo opera. En cambio, cuando sale en modo mundial, él maneja sus tiempos y morlacos. Comer, dormir, beber. Listo.

¿Qué es lo que más le gusta a Oscar de estar en un Mundial? “Esto -señala a su alrededor-, la gente, los hinchas, el planeta fútbol”, explica el amigo Miranda, que en Entre Ríos dejó la veterinaria a cargo a su otro hijo varón. Su hija, ya de 30, es chef. “También es linda, te la presento”, me la vende y me muestra una foto. Linda colorada, che…

La cerveza del vaso de Oscar está entrando a perder el vigor de lo frappé. Oscar, aparte, tiene sed. Sus nuevos amigos lo esperan, para no perderse entre las miles de almas que habitan en una nueva jornada del Fan Fest.

Un choque de manos y un, “hasta el próximo Mundial, nos vemos” ofician de despedida de Oscar con este diario que, que le dijo adiós también, pero sin agregarle el “suegro”. Ni antes ni después del abrazo final.

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