EL fruto del Bien y la verdad en la Vida

17 Jun 2018

LA MISA DE HOY

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

Este domingo la Iglesia nos propone la parábola del granito de mostaza, pequeña en su naturaleza pero que en el tiempo se consolida como una planta firme y robusta. La comparación con el Reino de los Cielos significa que el camino del encuentro con Dios lleva su tiempo de crecimiento interior, nada se hace de inmediato, las cosas se hacen en el tiempo para que ellas puedan ser perdurables.

Para los cristianos el camino de la vida eterna es un camino que crece todos los días en la medida en que correspondemos a esa gracia que Dios quiere concedernos a cada uno. Dependerá de nosotros que la aceptemos o no. Pero si algo nos enseña también es la sabiduría del tiempo en el camino de la santidad y del cielo; las cosas esenciales de la vida van creciendo en el tiempo y por el tiempo de correspondencia a la gracia.

Esta parábola del grano de mostaza se ve contrastada con la grave costumbre del cortoplacismo que vive el hombre contemporáneo, todo debe ser rápido, instantáneo e inmediato. No hay tiempo para la reflexión ni para el pensamiento, solo se tiene tiempo para el ya inmediato. Resultado de esto es la licuación de la cosas importantes por la rapidez de los resultados: inmediatez, cortoplacismo, vertiginosidad, etc., todo termina en una vida hecha solo por resultados y no en una vida de sabiduría consistente. Si a esto lo miramos en perspectiva de la vida del cielo correremos por un camino solamente periférico y poco sustancial. El Señor nos invita a profundizar hacia adentro el contenido de la fe, es decir un camino de reflexión sobre lo que no pasa, sobre lo verdadero, sobre lo que perdura más allá del tiempo. En esa realidad el Papa nos estimula con un principio clave cuando enseña que “el tiempo es superior al espacio”, es decir que no debemos pensar en clave de tener espacios de poder humano sino la paciencia de hacer crecer las cosas en el tiempo. El tiempo es el mejor amigo para realizar las cosas que duran en el tiempo.

No podemos dejar de considerar desde el evangelio de hoy que ese grano de mostaza puede ser aplicado a la Vida humana, ella se inicia como pequeña en el seno materno y con el tiempo de gestación y nacimiento se va desarrollando lo más pleno y propio de cada uno. Su dignidad fundamental no puede ser arrebatada ni por una media sanción de diputados ni por el cortoplacismo de senadores como si lo que se tratase fuese un mero trámite. La Vida está más allá de los parlamentos y su dignidad esencial exige un respeto incondicional de parte de los otros seres vivientes. Cegar, matar la vida humana aunque sea legal, siempre muerte de un ser humano a otro ser humano. La vida humana en argentina ha recibido un golpe indigno y todo por el temor incendiario de la presión callejera; esto y el eclipse total del valor que tiene cada ser humano en las peores épocas de la historia es lo mismo.

Argentina no debe decaer ni temer a la muerte, debe resucitar la vida a pesar de los gritos que piden la muerte.

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