Gabriel Jesús pintaba las calles de su pueblo hace cuatro años y ahora jugará el Mundial

El ex Palmeiras será el socio de Neymar en Brasil.

16 Jun 2018
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SE GANÓ EL PUESTO. Gabriel Jesús tiene 21 años y es la esperanza brasileña. reuters

Cuando Brasil suspiraba en el Mundial de 2014 por la falta de un gran 9, Gabriel Jesus pintaba calles como un hincha humilde en Sao Paulo. Cuatro años después, el delantero centro le da alas a las esperanzas de la “canarinha” de volver a levantar el título.

Gabriel Jesus, de apenas 21 años, es uno de los debutantes más jovenes en la Copa del mundo y una muestra del enorme potencial del fútbol brasileño. “Quiero colocar mi nombre en la historia de Brasil”, avisó el artillero en Sochi, donde el equipo de Neymar se prepara para su debut, mañana ante Suiza, por el Grupo E.

Gabriel Jesus llegó a la selección en 2016 de la mano del recién designado entrenador Tite, y desde entonces se ha adueñado del puesto en el centro del ataque brasileño, un lugar por el que pasaron nombres ilustres como Careca, Romario o Ronaldo.

La carrera de Gabriel Jesus despegó al mismo tiempo que era convocado por Tite: salido dePalmeiras, con el que marcó 28 goles en dos temporadas, en 2017 dio el salto a Europa debutando de arranque con un grande: Manchester City, conducido por Pep Guardiola. El entrenador español lo elogia ahora comparándolo con el camerunés Eto’o y lo destaca como un pilar del club que ganó la Premier: “es de los delanteros más luchadores que he conocido”.

Clásico 9, Gabriel Jesus ha puesto fin también a los lamentos de su país en la Copa del mundo de 2014, cuando los pentacampeones naufragaron en casa al perder 7-1 con Alemania en la semifinal y la infinita cantera brasileña parecía haberse quedado sin diamantes. La “canarinha” jugó entonces con el tosco Fred en el centro del ataque, señalado más adelante por sus compatriotas como uno de los peores 9 de la historia mundialista brasileña.

La búsqueda llegó ahora a su fin. En boga con el renacimiento de la “verdeamerela” bajo la batuta de Tite, en la selección se debatían en los últimos días problemas de lujo: si debía jugar Gabriel Jesus o si el entrenador debía darle más bien una oportunidad a Roberto Firmino después de la gran temporada del último con el Liverpool. La apuesta la ha ganado el delantero del City.

Mucha ansiedad

“Tranquilo no estoy. La ansiedad te golpea un poco. Es normal”, dijo el futbolista de los pómulos marcados y la sonrisa contagiosa, que en 2017 conmovió a sus compatriotas al publicar en Twitter una foto de cómo había vivido el Mundial de 2014: un adolescente descalzo que pintaba una calle paulista con los colores verde y amarillo para alentar a la selección. “Hace dos años no conocía personalmente a Neymar”, recordó sobre el gran astro que lo acompañará en el ataque cuando salgan a buscar el anhelado “hexacampeonato”. Ambos se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde ganaron la primera medalla de oro en fútbol masculino para Brasil.

“Claro que sería muy bueno para mí ser el artillero del Mundial, pero le doy mayor importancia al colectivo”, aseguró el delantero criado en el barrio humilde de Jardim Peri en Sao Paulo, y que suele celebrar sus goles haciendo el gesto de llamar por teléfono a su madre (”Aló, mamá”). “Estoy aquí para hacer goles, está claro. Pero mi meta es otra”, aclaró.

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