El ciberbulling incita a los chicos a acciones extremas

En Lules opera un equipo psicosocial de prevención y “posvención” ante conductas suicidas. Atender las señales.

16 Jun 2018
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CONCIENTIZAR. La tarea del equipo luleño es que los chicos hablen.

Está a un click, en YouTube. La musiquita casi infantil no preanuncia ni por asomo lo que el título de ese juego de roles sugiere: “Suicidio por bullying, Yandere Simulator, Expandir rumores sobre Koka”. Esta semana, los padres de chicos de algunos colegios tucumanos se metieron azorados en ese video que tiene millones de suscriptores, y desde el cual se observa una animación en la que una colegiala con tono de voz amigable afirma: “la intención de este video es obligar a Kokona a suicidarse. ¿Cómo hacerlo? Es bastante fácil. Hacer rumores sobre ella, para que nadie la quiera... para que su reputación quede por los suelos”. Trascendió que un grupo de padres estaría haciendo gestionando ante Google para que se baje ese video de ese sitio.

Pero lo que viene no es ficción: el año pasado, en una misma escuela del sur tucumano ya se habían sucedido dos suicidios de alumnas en un breve período de tiempo. Y hace dos meses, otra adolescente tomó la misma decisión. Esos son algunos de los detonantes que llevaron a la conformación del Equipo de Intervención Psicosocial Lules, un piloto del Departamento de Niñez, Adolescencia y Familia de ese municipio que trabaja en forma coordinada con el Siprosa y con el Ministerio de Educación. A ese equipo lo integran tres psicólogas sociales, Patricia Dip, Nelly de Guerra y Sara Abdala, que fueron capacitadas como interventoras comunitarias en prevención del suicidio a través del Programa “Entrenadores de Vida”, de la Fundación Manos Unidas por la Paz. Son ellas las que advierten sobre la necesidad de que se multipliquen los diseños de prevención de esta epidemia, que hoy ha encontrado en la tecnología un nuevo y temible aliado.

“Nos negamos a ahondar en los casos particulares, porque entendemos que los factores que llevan al suicidio son multicausales. Pero es innegable que las redes sociales y la tecnología se han convertido en factores de riesgo. Les decimos que la tecnología, en sí misma, no es peligrosa, pero que hay que usarla con responsabilidad. Pero los chicos no toman conciencia de ese peligro”, advirtió Patricia Dip, en diálogo con LA GACETA.

El equipo, añadió Nelly de Guerra, está trabajando en Lules en prevención y posvención del suicidio. “La ‘posvención’ -explicó- son aquellas acciones de intervención posteriores a un evento autodestructivo, destinado a trabajar con las personas, familiares o instituciones vinculadas a la persona que se quitó la vida” . Hay talleres, dramatizaciones y juegos, en los que intervienen adolescentes, padres y docentes. “Tratamos de optimizar la comunicación eficaz, de crear espacios de escucha y diálogo. Los orientamos a consultar con profesionales, tratando de fortalecer los vínculos saludables más cercanos, valorizando la figura de un adulto responsable”. También apuestan a la figura del líder comunitario capaz de operar entre sus pares. Así surgió el proyecto “Promotores comunitarios juveniles”, para formar agentes multiplicadores que tengan impacto social, y que trabajen en concientización.

- ¿Qué detectan durante los encuentros que llevan adelante con jóvenes?

- En general encontramos falta de información y de instrumentación para abordar situaciones de alta complejidad, como es la conducta suicida. Esa falta de información da lugar a la existencia de mitos que dificultan la prevención. En un mundo tan conectado a través de la tecnología hemos encontrado adolescentes y jóvenes que se sienten solos, que presentan poca tolerancia a la frustración, y falta de comunicación entre los miembros de la familia. Pudimos observar que niños de 13 años ya expresan ideación suicida. Y que para algunas mujeres es más fácil expresar sus emociones. Pero los pactos de silencio entre los adolescentes van perdiendo efectividad. Y través del acompañamiento y seguimiento de los casos se logró más predisposición a pedir ayuda y a concurrir a terapia.

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