En Moscú plantaron la bandera de Sudamérica

15 Jun 2018
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Día 3 fuera de casa. Día 3 en nuestra nueva casa, Moscú, la misma que también ha cedido un espacio de su riñón arquitectónico y futbolístico a la Conmebol, de estreno por estos lares: abrió las puertas de su casa en Rusia, la que sirve de museo itinerante que recorre la historia de nuestros seleccionados en los Mundiales, la que recibirá a hinchas y cederá espacios de trabajo a periodistas de todo el mundo, y que además muestra tres copas soñadas: la Libertadores, Sudamericana y la de América.

Hay fiesta en las inmediaciones del nuevo hogar de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Es un día especial, justo a horas de la inauguración del Mundial de Rusia 2018. Es un día de estreno y de anuncios, porque la Conmebol anunció su apoyo a la candidatura conjunta de Argentina, Paraguay y Uruguay como sedes del Mundial 2030.

Gianni Infantino, el presidente de la FIFA fue el último en llegar al convite. Hubo que esperarlo. Todo bien, el tráfico es complicado. Alejandro Domínguez, recién reelecto en la Conmebol, se mandó un discurso un tanto desordenado, tirando a pasional y recorrido en español, inglés y una frase en cirílico, el idioma local.

Los capos de todas las confederaciones regionales de Sudamérica estuvieron. Bueno, casi todos. Claudio Tapia, electo vicepresidente de la FIFA se ríe con Infantino. Está sentado a su derecha. Una buena señal, o quizás nada que ver. Lo cierto es que si Argentina quiere un Mundial, justo cuando se celebre el primer centenario de los Mundiales (Uruguay 1930), las tres sedes postulantes deberán hacer algo más que presentar un video que hace resaltar las maravillas del potrero ante el poderío estructural de otros países. Reino Unido será un rival. Ojo.

“Debemos agradecerle al fútbol sudamericano por lo que hizo para el fútbol”, lo dice Infantino ya dentro del salón donde la gala entra en modo de última parte antes de las fieras lanzarse a los bocadillos del catering preparado por una cadena hotelera de cinco estrellas bien puestas.

Una buena iniciativa

Infantino no le dio la derecha ni su voto al Mundial 2030, apenas dijo que le parecía buena la iniciativa. “Nos falta muchos desde la infraestructura”, reconoce Tapia, el que minutos antes echaba fuego por la boca. Brasil, el que debió haber votado por Estados Unidos, México y Canadá, los nuevos anfitriones de la Copa 2026, se olvidó de un arreglo y votó a Marruecos. Brasil, el futuro anfitrión de la Copa América 2019, no cumplió su trato. Tapia sigue en “llamas”.

Estaba horno el presidente de una AFA que mostró su cintura para responder cada uno de esas preguntas inquietantes que iban desde cómo veía él a la Selección y a Messi en este Mundial, a cómo iba a resolverse a futuro el fallido amistoso con Israel. “Estamos armando algo”, afirmó sobre la última daga. Y sobre nuestra ilusión de levantar la tercera copa. “Hacer un buen Mundial significaría estar entre los cuatro primeros. Somos la única selección que tuvo tres cuerpos técnicos. Hay que entender el contexto”.

A buen entendedor, pocas palabras.

En un día especial, de inauguraciones, de candidaturas, de pataleos, Tapia manejó los hilos como un experto. Y con hechos ajenos a los mencionados. “Era hora de que nos reconozcan a los campeónes del 86 y el 78”, agradeció Oscar Rugeri. Buena jugada de “Chiqui”, limpiar del olvido a los campeones que hicieron grande al fútbol argentino y que a futuro los necesitarán para torcer una elección por un Mundial 2030 que parece tan lejano en el tiempo como imposible. Sobre todo, si los amigos del barrio se olvidan de los pactos y votan a cualquiera menos al indicado.

Está historia continuará…

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