Abril Sosa recupera el espíritu del fogón, lejos de la solemnidad

El ex Catupecu Machu y Cuentos Borgeanos presenta el segundo disco de su etapa solista.

15 Jun 2018
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ÍNTIMO. Abril Sosa cantará su disco “Canciones para que me crea”. Prensa

EN TRASNOCHE

• A las 23.50 en La Negra (General Paz y Miguel Lillo).

“Me gusta perder la solemnidad del artista. Que mis canciones ‘onda fogón’ generen algo lindo y pase a ser casi un stand up”. Abril Sosa cuenta que disfruta de sus shows intimistas y que aprendió a no renegar de su pasado, durante una entrevista que mantuvo con LA GACETA.

Sosa recuerda que estuvo en esta ciudad en 2016, y que ahora presentará en La Negra su nuevo disco, en un show en el que tocará también la banda Mondo (Esteban Martínez Mirabella, Juan Pablo González, Abelardo García y Sebastián Uro Romero). Aunque no fue su inicio musical, su verdadero arranque lo tuvo tocando la batería con Catupecu Machu y participando en algunos arreglos musicales de sus primeras canciones. Luego creó Cuentos Borgeanos, en guitarra y voz. Pero durante la conversación, el músico no se olvida de su origen punk con la formación Colapsus, un conjunto que ensayaba en la sala de los hermanos Gabriel y Fernando Ruiz Díaz, en Villa Luro.

Otros tiempos, tal vez, porque como canta: “es hora de dejar atrás,/ sobrevivir la soledad,/ dejar todo por un sueño”.

- Has recorrido una larga carrera, en distintos grupos y ahora estás como solista.

- A veces como solista y otras, en grupos. Ahora presento mi segundo disco solista. Son canciones que me gustan mucho y lo disfruto porque se genera algo lindo. Pasa a ser un espectáculo de stand up ….

- ¿También hacés stand up?

- No (ríe), esos como los youtubers, son los nuevos rockstars. Las estrellas que nadie conoce y surgen de un día para el otro.

- Tu archivo siempre te marca.

- Me fui de Catupecu cuando era chico, tenía mucha soberbia. Con Cuentos Borgeanos me pedían que toque temas de Catupecu, y recién después, de esa banda. Luego comprendí que a los conciertos viene gente de todas épocas y que cada uno se identifica con distintas etapas. Y así, dejé de renegar con los años y ahora los abrazo. Es como volver a un viejo amor. Tengo una gran amistad con Fernando, son amores para toda la vida, aunque a veces los caminos se separan. Tal vez comenzar una carrera solista en ese momento era cargarse mucho, pero a esta altura ya no; sé que no era fácil encarar un contexto solista. El público es un poco nostálgico, y pasa que cuando empecé con Cuentos Borgeanos me gritaban “¡volvé a Catupecu!”; ahora que me hice solista, ya salieron los que me dicen “¡volvé a Cuentos!”, siempre están un poco con las cosas que quedaron detrás de uno.

- Musicalmente, ¿qué has cambiado?

- Hay una línea musical que siempre se repite: una música emocional, tribal diría, es el esqueleto. Es una cosa del power, pero también disfruto mucho la etapa electrónica, con el sampler y la mezcla. Se entiende el mensaje. Las letras son la parte más interesante y relevante; participé y tenía unos talleres literarios… Sigo escribiendo desde prosa hasta poesía. “Canciones para que me crea”, mi último disco, es tanto una despedida como un comienzo. Se hizo con algunos textos que tienen varios años; la canciones nacieron de las letras en prosa y en poesía. Mis composiciones surgen a partir de la palabra, de su significado.


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