VPH: “Muchos médicos no tienen en claro que la vacuna es segura”

La científica Nubia Muñoz será galardonada por su aporte a la lucha contra el cáncer de cuello de útero. Cómo influyen las fake news

13 Jun 2018
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PREVENCIÓN. La consulta al médico y la vacuna son herramientas importantes para evitar el cáncer.

LAURA DEL RÍO | AGENCIA DPA

› NUBIA MUÑOZ
Nació en Cali, Colombia, en 1940. Licenciada en Medicina en la Universidad del Valle (Cali), donde se especializó en Patología. Obtuvo el máster en Salud Pública en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU). En 1969 se incorporó a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Lyon, Francia), donde lideró, desde 1986, la Unidad de Estudios de Campo e Intervención. Contribuyó a establecer que la infección por el VPH es la causa principal del cáncer de cuello de útero y su trabajo fue esencial para el desarrollo de una vacuna contra esa enfermedad.

› NUBIA MUÑOZ
Nació en Cali, Colombia, en 1940. Licenciada en Medicina en la Universidad del Valle (Cali), donde se especializó en Patología. Obtuvo el máster en Salud Pública en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU). En 1969 se incorporó a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Lyon, Francia), donde lideró, desde 1986, la Unidad de Estudios de Campo e Intervención. Contribuyó a establecer que la infección por el VPH es la causa principal del cáncer de cuello de útero y su trabajo fue esencial para el desarrollo de una vacuna contra esa enfermedad.


Miles de mujeres mueren cada año por cáncer de cuello de útero, sobre todo en los países más pobres, pese a que existen vacunas contra el virus del papiloma humano que lo provoca. La epidemióloga colombiana Nubia Muñoz, cuyos estudios fueron clave para el desarrollo de esas vacunas, cree que el principal reto es que lleguen a los países más pobres.

Los estudios de Muñoz (nació Cali, en 1940) y de su equipo de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (en Francia), confirmaron que el virus del papiloma humano (VPH) es la principal causa de esta enfermedad. Además, identificaron los tipos de virus -de entre más de un centenar- responsables del mayor porcentaje de los casos. Por esos logros, Muñoz recibirá hoy en Madrid el Premio Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo de la Fundación BBVA, dotado con 400.000 euros (U$S 471.000).

- ¿Cuál ha sido su aporte a la investigación del VPH?

- Empecé a trabajar en el VPH en 1974, pero tuve que esperar que el grupo de (el alemán Harald) zur Hausen desarrollase las técnicas que hicieron posible detectar el virus. Con esas técnicas nosotros realizamos estudios en unos 40 países en los cinco continentes y logramos en una década demostrar que el virus que se había aislado era realmente la causa principal y necesaria. Sin estos estudios epidemiológicos no se podía concluir eso. A partir de allí, nuestros estudios fueron muy importantes para identificar los tipos de virus más responsables del cáncer de cuello de útero. Esta información derivada de nuestros estudios fue la que usaron las farmaceúticas para desarrollar las tres vacunas que hay ahora mismo.

- A pesar de ello, Zur Hausen recibió el Nobel de Medicina en solitario en 2008¿Qué sintió al quedar fuera?

- No me puse muy triste, porque para mí el hecho de haber sido nominada fue algo muy grande. Sabía que era muy poco probable que me fueran a considerar porque hasta ahora los Nobel son para descubrimientos puntuales en el laboratorio y la investigación epidemiológica no ha sido tenida en cuenta. Lo más importante es que esos descubrimientos nuestros proporcionaron las armas para eliminar este cáncer.

- ¿En qué punto se encuentran los programas de vacunación?

- Hay países donde funciona muy bien, como en Australia, los países nórdicos, donde se dio educación a la población y a los médicos, con tasas de cobertura por encima del 80%. En otros países, como Estados Unidos, hay muchos grupos que no están por la vacuna y hacen cantidad de propaganda basada en rumores o en mala información. Los países que más han sufrido con esas campañas antivacunas son Japón, donde la recomendación activa para la vacuna se suspendió hace unos años, y Colombia, mi país, donde hubo un rumor en un pueblo que culpó a la vacuna de unas reacciones en unas niñas. La mala información y la ampliación de los medios de comunicación han hecho un mal terrible y desgraciadamente han arruinado estos programas.

- ¿A qué se pueden deber esas campañas antivacunas?

- Hay varias razones. Algunos tendrán razones religiosas y piensan que al vacunar a las niñas antes de que comiencen la actividad sexual se van a volver promiscuas. Esto no es verdad y ya se han hecho estudios. Otras razones son pura ignorancia y (que la gente) no se toma el esfuerzo de mirar la evidencia científica que hay y se cree en lo que está propagado en las redes sociales. Hay mensajes virales que se propagan a velocidades fantásticas y no hay otro contrapeso de grupos científicos que hagan lo mismo en las redes sociales. Yo creo que se ha descuidado la defensa a través de redes sociales.

- ¿Qué se puede hacer para contrarrestar esa desinformación?

- Es muy importante la educación y no sólo a la población general sino también a los médicos, porque muchos médicos no tienen claro que esta vacuna es eficaz y segura. Se han hecho muchos estudios basados en 4 o 5 millones de mujeres vacunadas y no vacunadas. Han mostrado que no hay evidencia de que haya un aumento de riesgo en las enfermedades autoinmunes, por ejemplo.

- ¿Qué efecto tuvo en Colombia el caso de 2014?

- Antes teníamos tasas de vacunación del 80-90 %, era uno de los mejores programas en América Latina. El programa iba muy bien hasta ese evento desafortunado y mal manejado; ahora tenemos tasas de cobertura alrededor del 17 %.

- ¿Cuál es el principal reto en la lucha contra este cáncer?

- El drama es que el 86 % de los cánceres cervicales en el mundo ocurren en los países más pobres: en África, en muchos países asiáticos, y son esos países los que más problemas tienen para introducir la vacuna. Ahora hay esfuerzos con una organización, GAVI, que negocia con las compañías farmaceúticas y ya tienen un precio de cuatro dólares para los países más pobres. Además hay estudios para comparar la (eficacia de la) aplicación de una dosis de la vacuna frente a dos, porque se piensa que una dosis puede ser suficiente. Si se demuestra, eso va a ayudar mucho.

- ¿Hasta qué punto se podría reducir la incidencia del cáncer de cuello de útero?

- Hace tres semanas, en la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, el director hizo un llamado público a eliminar el cáncer de cuello uterino, no sólo a los servicios públicos sino también a las compañías farmaceúticas, la ONU, el Banco Mundial. Esperamos que sea el comienzo de un despertar para que se den cuenta de que es un problema grande de salud pública y que ha estado hasta cierto punto ignorado, tal vez porque se trata de mujeres en los países pobres.

- ¿Se estudian menos las enfermedades que afectan a las mujeres?

- Depende. En los países ricos se estudia muchísimo el cáncer de seno, que es el más frecuente en mujeres. No solamente es cuestión de mujeres. Si son mujeres de países ricos hay muchos más recursos y más interés en estudiar cánceres que afectan a las mujeres.

- ¿Cómo ha sido su experiencia como mujer en la ciencia?

- No era muy fácil porque cuando yo empecé a estudiar Medicina de nuestra clase éramos 30 y sólo éramos cuatro mujeres, ahora la proporción ha cambiado notablemente. El problema es que sí hay mujeres que están en la ciencia pero muy pocas pueden llegar a posiciones altas, siempre hay esa discriminación de una mujer frente a un hombre con las mismas cualidades, siempre el hombre tiene ventaja. Es cultural, es de siglos y siglos.

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