Sudáfrica 2010: la chance para el “10” y el golpe a su corazón

Maradona tuvo su oportunidad como entrenador, pero el equipo nunca brindó garantías y terminó esa Copa de la peor manera: goleado y mostrando su peor cara

11 Jun 2018
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EL FIN. Argentina se topó con la contundencia de Alemania que la goleó en cuartos de final. Palermo marcó un gol en el mejor momento de una Selección que no pudo alcanzar la gloria con Maradona.

La Selección no pasaba un buen momento desde lo futbolístico. Había rumores que indicaban que la distancia entre el cuerpo técnico liderado por Alfio Basile y el plantel se había agigantado. Al parecer la brecha generacional había afectado el vínculo y muchos jugadores hacían caso omiso de sus indicaciones, cuestionaban sus planteos, sus cábalas o su manera de hablar y ver el fútbol que tenía “Coco”. Lionel Messi, una de las grande figuras que tenía esa selección, había sido contundente tras la derrota con Chile, el último juego en el que Basile fue el DT. “No sabíamos a qué jugábamos. Necesitamos un cambio”, fueron las palabras del crack que casi eyectaron de su cargo al entrenador.

Basile dio un paso al costado y Julio Grondona decidió que era el momento de dar un golpe de efecto, por lo que decidió darle una oportunidad al ídolo de los argentinos: Diego Maradona.

El peso específico que tenía el nombre del nuevo DT era lo que necesitaba para descomprimir una situación que cada día parecía complicarse más. El “10” hacía mucho que no dirigía, pero eso importaba poco cuando se comparaba con el problema de fondo que tenía el seleccionado.

Maradona volvió a dirigir luego de 13 años. En 1995, había sido su última experiencia al mando de un equipo (Racing), y los resultados no habían sido los mejores. En ese momento tenía un objetivo bravo: clasificar al Mundial de Sudáfrica a Argentina. Tomó la posta para enfretar los últimos ocho juegos de las Eliminatorias; ganó cuatro y perdió la misma cantidad, entre ellos la derrota humillante 1-6 ante Bolivia, en La Paz. Así y todo, y pese a pasar varios sofocones, Maradona logró cumplir el objetivo de clasificar a la máxima cita.

Fiel a sus ideas

A partir de ahí, Diego armó un equipo fiel a sus ideas a partir de una estructura ofensiva, que siempre buscaba el área rival y que tenía muchas variantes en el ataque. Pero así como pintaba bien “picante” en ofensiva, tenía demasiadas debilidades en la última línea.

Repasando los números de su paso como DT de la Selección, uno no debería poner “peros”. Maradona dirigió 25 juegos, entre oficiales y amistosos; consiguió 18 triunfos y perdió en 7 ocasiones. De esa manera, cosechó el 72% de los puntos en disputa, siendo el DT con mayor eficacia de la historia del seleccionado.

Sin embargo, a Diego y a Argentina los condenaron esa inconexión entre defensa y ataque, algo que a lo que nunca pudo encontrarle la vuelta.

Ya en el Mundial, debutó con el triunfo por 1 a 0 sobre Nigeria, aunque sin mostrar una gran nivel. En el segundo duelo, el equipo mejoró un poco gracias al torrente ofensivo: el 4-1 a Corea del Sur que arrancó algunas ilusiones. Y con la clasificación casi en el bolsillo, apeló a la rotación y los supuestos suplentes, también cumplieron. Fue 2-0 ante Gracia para terminar la fase de grupos como líderes y puntaje ideal.

En octavos, al igual que en Alemania 2006, volvió a tocar México. Y fue ahí donde el equipo de Maradona siguió sumando confianza y dejando la autocrítica para otro momento. Apoyado en un Carlos Tevez brillante (marcó dos goles) y el aporte de Gonzalo Higuaín, venció 3-1 a los mexicanos y se metieron en cuartos de final.

Pero claro, ahí se topó con Alemania. La enorme autosatisfacción por las cuatro victorias y la casi nada de crítica fueron su peor medicina. El primer rival de peso que se le cruzó en el camino le dio una dura bofetada. Fue un 4 a 0 contundente que terminó con el sueño.

A la Argentina la habían atacado poco durante esa copa, pero cuando la atacaron en serio, le hirieron en serio. Así, se marchó del Mundial, mientras Diego se despidió de su cargo con un enorme golpe a su corazón.

Se fue invicta

Nueva Zelanda volvió a jugar un Mundial, tras su participación en España 1982, y se despidió sin perder ni un partido. Los “Kiwis” igualaron 1 a 1 con Eslovaquia y con Italia; el último juego terminó en empate 0 a 0 con Paraguay.

Salvó el honor de África

En la primera Copa del Mundo en suelo africano no podía faltar la mejor actuación de un equipo de ese continente. Ghana llegó a cuartos de final, como antes los habían hecho Camerún (Italia 1990) y Senegal (Corea-Japón 2002), aunque ninguno estuvo tan cerca como las Estrellas Negras de meterse entre los cuatro mejores del planeta. Cayó por penales contra Uruguay, aunque tuvo la chance de ganar en la prórroga.

Un adiós rápido y con muchísimas dudas

Dunga fue el DT del, quizás, Brasil más híbrido de la historia. Con Robinho, Luis Fabiano, Kaká y Gilberto Silva como estandartes, el “Scratch” mostró un juego muy opaco y se despidieron en cuartos de final, al perder 2 a 1 con Holanda.

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