Alerta en El Corte por una ola de “escruches”

Ocho casas, al menos, fueron asaltadas en las últimas tres semanas y bajo la misma modalidad: sin los ocupantes y a la siesta. “Nos están estudiando continuamente”, dijo el presidente del centro vecinal. Escapan por las fincas de limones

09 Jun 2018
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HUIDAS. Una vecina señaló que los supuestos autores de los robos escaparían por la quinta de limones y por un canal que llega a Yerba Buena. la gaceta / foto de iInés Quinteros Orio

Carolina Caram abrió la puerta de su casa, aceleró el paso y se dirigió al tablero de control para desactivar el sistema de alarma. Tres minutos después, volvió a conectarlo porque tenía que salir otra vez, aunque sólo un “ratito” esta vez. “Tengo que hacer esto hasta para poder ir a unos cuántos metros de mi hogar”, dijo ayer la mujer con un tono de entre lamento y resignación. Es que la mujer ya había sufrido dos robos en su vivienda el mes pasado.

En la comuna de El Corte, departamento Yerba Buena, se registraron en las últimas tres semanas ocho ataques, al menos, a casas. Los casos sucedieron, puntualmente, en el vecindario conocido como “San Agustín”, nombre elegido por la cercanía al hogar de los padres rogacionistas.

“Primero, robaron una bicicleta y el teléfono celular de un amigo, en mi casa. Días después, volvieron para robar la PlayStation de mi hijo”, contó Caram.

Preocupación

En la última semana, hubo tres robos en viviendas situadas en un área de ocho cuadras. Dos de esos ataques fueron en el mismo inmueble. Además, los vecinos remarcaron que los posibles autores de los hechos delictivos actuaron casi siempre al mismo momento del día: durante la siesta. “Cuando sucedieron los robos, no hubo gente en las casas. Aunque en una circunstancia, alrededor de las 20, un desconocido colocó una bolsa de carbón frente a uno de los dos visores para anular la alarma y poder ingresar. La vivienda está ubicada en la calle Sarmiento y tenía rejas y alarma perimetral. Pero vieron que había llegado la propietaria y, al observar que ingresaba a su vivienda, sustrajeron lo que había en el auto estacionado afuera”, rememoró Patricio Smitsaart, presidente del centro vecinal de “San Agustín”.

“Nos están estudiando continuamente”, añadió el vecino, quien manifestó, además, que había sido víctima de tres ataques tiempo atrás.

Con cada caso, hubo coincidencia en el hecho de que los supuestos delincuentes, tras cometer los ilícitos, habían huido por la quinta de limones -en la parte trasera del barrio- y por un canal que recorre una franja llamada “La Toma”, hasta Yerba Buena. A mediados de semana, representantes de la comisión vecinal se reunieron con Mauricio Argiró, secretario de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Yerba Buena, y con oficiales de la Unidad Regional Norte (URN) de la Policía y de la comisaría de El Corte.

Luego del encuentro, la intendencia dispuso ampliar el patrullaje, con móviles oficiales, del personal de la Guardia Urbana Municipal (GUM). También, según fuentes policiales, fueron afectados más agentes de la fuerza de seguridad provincial a esa área.

Venta por internet

Alejandro Palma vive hace dos años en el barrio “San Agustín”. El miércoles 30 de mayo pasado, a las 16, recibió el llamado telefónico de un vecino para contarle que estaba sonando la alarma de su casa. “Le respondí que no estaba allí. Entonces, se cruzó, ingresó por el costado de la vivienda y vio que habían arrancado la reja de la puerta trasera”, describió. El joven consideró que, al menos, dos personas habrían concretado el robo y que se llevaron varios elementos electrónicos: una tablet Ipad, un disco rígido externo, una GoPro, una billetera con toda la documentación, la computadora, una valija con herramientas, un teléfono celular y una mochila, entre otros.

“Amplié la denuncia inicial porque descubrí que ofrecían mi computadora por internet. A través de otra persona, compré la notebook y luego denuncié ante la Policía la dirección donde estaba el resto de mis cosas y el número de teléfono de la persona que lo vendía”, enfatizó.

Palma hizo hincapié en que ese miércoles 30 había sido el tercer robo en un año y medio. Los otros hechos habían ocurrido en enero y febrero de 2017. “Lo hicieron con la misma modalidad. En el primer robo, casi vaciaron la casa. Me dejaron la heladera, el sillón y la mesa, pero se llevaron muebles, ropa, microondas. Yo no estaba aquí”, finalizó.

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