En la Maternidad, aún por cesárea, tienen a sus hijos acompañadas

La embarazada y una persona que ella elija reciben preparación adecuada. Contención.

06 Jun 2018

LEY DEL PARTO RESPETADO

Nunca se imaginó que podría vivir tan de cerca el nacimiento de su hijo. “Durante toda la cesárea mantuve apretada la mano de mi mujer. Viví los nervios y la ansiedad junto con ella y me emocioné hasta las lágrimas al recibir a mi hijo en brazos”, cuenta feliz Pablo Terán Posse, de 47 años, que se convirtió en el primer papá que ingresa en el quirófano de la Maternidad de Tucumán para presenciar el nacimiento de su hijo Lautaro. “Vi cuando lo sacaron y se lo pusieron en el pecho de mi esposa. Fue un momento mágico, que me llevo para toda la vida”, dice el acompañante que eligió María Belén Baigorria, de 27 años, para traer a su segundo hijo al mundo.

La Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes adhirió en un 100% a la Ley del Parto Respetado. Cuenta con 10 unidades de Trabajo de Parto - Parto y Recuperación (TPPR) donde la paciente puede estar acompañada por su pareja, su madre, un familiar o una amiga que ella elija, si así lo desea. El objetivo es que se sienta acompañada y contenida durante el trabajo de parto y el puerperio inmediato, explica la directora de la Maternidad, Elena Hurtado.

En la institución nacen 7.000 niños por año. A todas las madres se les ofrece participar de la Preparación Integral para la Maternidad (PIM) a partir de la vigésima semana de embarazo. Está a cargo de un equipo interdisciplinario formado por psicólogo, dos parteras, una médica neonatóloga especializada en lactancia, una médica ginecóloga, una psicóloga social que es profesora de Educación Física y una enfermera. Las pacientes y las personas que ellas elijan concurren a las charlas y prácticas todos los días. Las adolescentes tienen un espacio especial.

“Desde que ingresa en el hospital hasta que es dada de alta, la paciente está acompañada por una persona de su confianza. Cuando se trata de un parto normal, después de dar a luz la mamá pasa al piso y queda con una cuidadora de su elección que tiene que ser mujer porque en las salas hay sólo dos o tres camas, con televisor y baño privado”, agrega la directora.

Apenas el bebé nace es puesto en el pecho de su mamá. “Ese contacto piel a piel favorece el vínculo con la madre y fomenta la lactancia. Luego se hace una ligadura oportuna del cordón, es decir que se espera unos minutos para que pase la sangre de la placenta hacia el bebé para disminuir la anemia en el primer año de vida”, explica la médica.

“La presencia del papá es muy importante. La pareja se emociona, es una experiencia maravillosa para la familia y la pareja. También le da más transparencia al hecho y tira por tierra la idea de la mala atención. Todo esto hace que la mujer se sienta más contenida y tranquila para realizar su trabajo de parto”, señala.

En los talleres del PIM se enseña a la pareja, a la madre de la paciente o a quien ella elija a realizar los masajes a la futura mamá para relajarse, a respirar y a ayudarla a colocarse en las posiciones menos dolorosas. Se les muestra cómo será el trabajo de parto y también el proceso de la cesárea para que el acompañante pueda pasar al quirófano sin entorpecer las actividades médicas. También se realiza una visita guiada a los quirófanos y se les muestra videos informativos para que estén preparados para vivir ese día inolvidable.

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