En busca de las memorias que se urden en cada randa

El diseñador Leonardo Salanitri destaca la belleza de esta técnica textil que hoy es revalorizada.

03 Jun 2018
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RECUPERAR. “Que no se pierda la trama de la randa”, afirma el modisto.

Leonardo Salanitri, cuyos ojos y manos de diseñador y modisto han saboreado desde la adolescencia la exquisitez de los encajes venecianos (el bolillo de Burano) y de Flandes, asegura que ha caído rendido ante la belleza de la randa tucumana. No es el único entre los diseñadores “del centro” de la Argentina que están descubriendo esa técnica de arte textil que con la modernidad había quedado relegado al arcón de la abuela, y que hoy resucita como elemento de identidad propia ante tanta “globalidad”. Salanitri, que pasó por Tucumán invitado por amigos del centro Cultural “Lola Mora”, se llegó a la localidad monteriza de El Cercado, habló con randeras, vio sus obras y se llevó el propósito de que la labor de esas artesanas se haga visible en los circuitos nacionales de diseño sostenible.

Salanitri, que es diseñador de su propia marca de ropa - Taglie Forti-, dirigida a mujeres “de talle grande”, no sabe todavía si incorporará randas en sus prendas. Por ahora, afirma, quiere ser una herramienta para que la randa se dé a conocer como artesanía, como bien cultural “que los tucumanos tienen enfrente, y que no siempre lo ven”.

El primer paso, afirma, será insertarla en la flamante Asociación Argentina de Moda Sostenible. “Es un nuevo grupo que intenta nuclear de manera noble a diseñadores y artesanos que estén haciendo algo de manera diferente. Y en cuanto a las randeras, lo que pude ver a vuelo de pájaro es que la mayoría son mujeres que mantienen su hogar; y que educan a diferentes generaciones de randeras; y eso es parte de la trama. La idea -enfatiza- es que no se pierda esa trama”. Trama en el doble sentido, acota: la trama del tejido y la trama social. Dice, por ejemplo, que en El Cercado se encontró con mujeres que no corren, que todo lo mastican. “La randera se detiene nudo por nudo. Difícilmente un hombre podría hacer randa”, concluuye.

- ¿Le interesaría incorporar la randa a sus diseños?

- ( Se queda pensando) La gente de la Capital suele llegar con un espíritu muy invasor, paternalista. Por lo pronto, creo que hay que darles valor agregado a las intervenciones, reinterpretarla a la randa; pero que hay que dejarlas lucir a las randeras con voz propia.

Cuenta Leonardo que en un bar del centro tucumano se les acercó a cuatro mujeres (“señoras”, dice) que estaban tomando café. “Les hablé de la randa. Y me dijeron que la randa fue un exponente, que dejó de serlo; pero que a su vez hay muchos vestidos guardados con detalles de randa. Y esa pregunta les detonó las emociones; y empezaron a recordar vestidos que tenían olvidados. Ese es el proceso que puede producir la moda: reinventar, y traer de nuevo a la realidad cosas que están en la memoria. La memoria no es la randa, sino quién la usó. Y hay que ver quién fue la randera que tejió para qué novia. Eso es el textil en la vida de las personas.

- ¿Usted ha elegido un nicho poco explotado por el diseño de calidad: los talles grandes...Eso habla de inclusión...

- Es la base de mi trabajo. Y lo descarté de la casa de diseño de mis padres, Fasson, que trabajaba con la clienta de talle promedio. La clienta gordita estaba fuera del sistema. Y es un nicho que se sigue descartando. En mis tiempos libres, ya de chico, yo empecé a diseñar para esas clientas.

- ¿ Por qué casi no hay diseño para talles grandes?

-Porque cuando hay que hacer una comida, la gente opta por el fast food. Con la ropa está pasando lo mismo, y el talle especial sigue sufriendo, porque para diseñar para la mujer que tiene una morfología diferente hay que saber escuchar.

- ¿Qué claves acerca para la clienta de talle grande?

-Hay que usar la ropa que quede cómoda y natural; yo priorizo la comodidad, y materiales como el lino, la seda, el algodón. Géneros nobles, que no necesariamente tienen que ser caros. Hay que dejarse abrazar por la ropa; esa es la ropa que uno debería elegir, aquella que nos haga sentirnos abrazados.

-¿ Qué nos qué dice cada época, cuando hablamos de moda?

- Que hay que correr o hay que estar quietos; si hay que criar o hay que trabajar; si hay que dejar de comer o hay que pasar hambre. La moda siempre nos habla de lo que estamos viviendo.

- ¿ De qué nos está hablando hoy?

- De inconformidad.

- ¿Por qué hay tanta mano de obra esclava en la producción de moda?

- Porque hay gente que la consume; la gente no está consciente de a dónde está yendo el dinero de lo que están gastando.

- Eso nos trae a la Asociación de Moda Sostenible...¿ Cómo surgió?

- Surgió por la diseñadora Alejandra Gougy; ella tiene una misión en su vida, tiene la perspicacia, el ingenio, de convertir en algo bello, útil, lo que otros consideran basura ; o, de algún modo, ella hace que la basura vuelva a un sistema operativo; la basura no es basura, sino elementos dejados al azar. A propósito, en Tucumán he visto mucho plástico tirado, mucha basura en las calles. Reciclar no es una cuestión menor: es, en cierto modo, devolver al orden el caos.

- ¿Cuánto recicla usted en cada una de sus colecciones?

- En la última (inspirada en Africa) de todo lo que corté -el sobrante del corte, las sisas, o los bordes de las telas - no se tiró ni un centímetro: todo volvió como relleno, como vuelto a hilar, como bouquet, como forro. Hasta hice máscaras.

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