La falta de vacunación aumentó los casos de hepatitis

Recomendaciones en la conmemoración del Día de la Salud Digestiva.

29 May 2018

Las bajas tasas de vacunación y una cierta actitud de relajamiento frente a las medidas de prevención son las principales causas del aumento de casos de hepatitis A y B en Argentina. A esta situación se suma la falta de diagnóstico de hepatitis C, según lo alertaron hepatólogos y gastroenterólogos con motivo del Día mundial de la salud digestiva, que se conmemora cada 29 de mayo.

Los especialistas recordaron que la hepatitis A, que suele ser benigna pero puede evolucionar a un estado fulminante y poner en riesgo la vida u obligar a un trasplante, puede prevenirse mediante una vacuna que forma parte del calendario nacional, al igual que el virus B, que se contagia como el VIH pero es más infectivo.

“Las hepatitis virales son una verdadera preocupación a nivel internacional. Por eso este año la Organización Mundial de Gastroenterología las eligió como tema central para nuestro ‘Día mundial de la salud digestiva’, que es una oportunidad inmejorable para concientizar”, afirmó Ubaldo Gualdrini, presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).

En cuanto a la hepatitis C, el especialista enfatizó que si bien no hay vacuna disponible, en la actualidad se puede curar con medicación, aunque la gran mayoría de las personas infectadas desconoce su condición.

“Cualquiera pudo haber estado expuesto al virus sin sospecharlo, porque se contagia fundamentalmente por el contacto con sangre contaminada o con instrumental médico, odontológico o cosmético que estuviera en contacto con el virus y fuera mal esterilizado”, explicó.

Las infecciones

Por su parte, la hepatóloga Nora Fernández, miembro de la SAGE, agregó que las personas nacidas entre 1945 y 1975 tienen mayor prevalencia de infección por virus C por la falta de controles en las prácticas médicas en esos años. En ese sentido dijo que es recomendable que realicen el test para hepatitis C al menos una vez en la vida.

“De los cerca de 400.000 infectados que se estima que hay en el país, seis o siete de cada diez no saben que lo están”, advirtió la médica, que integra la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (Aaeeh).

Respecto de la hepatitis B, según estadísticas oficiales se sabe que en Argentina es la responsable del 45% de los casos “fulminantes” y que requieren trasplante. Si bien no hay datos poblacionales precisos, se estima que unas 150.000 personas portan el virus y que tres de cada diez requerirán trasplante de hígado si no se las detecta y trata a tiempo.

Ezequiel Ridruejo, ex presidente de la Aaeeh, remarcó a la agencia Télam que la vacunación es clave para evitar la enfermedad. “Quienes no tengan claro si se dieron las tres dosis indicadas para el virus B, pueden realizarse un sencillo análisis que mide la presencia de anticuerpos y así sacarse la duda. Vacunados no contraemos el virus y no lo contagiamos. Es una responsabilidad de todos cumplir con el calendario de vacunación obligatorio”, remarcó.

Argentina fue modelo en la implementación de un programa de vacunación contra la hepatitis A con una sola dosis, que luego fue replicado a nivel internacional.

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