Mito o realidad: ¿cuánto influye la mente en la fertilidad femenina?

Mente y cuerpo interactúan siempre. Uno afecta al otro. El anticonceptivo natural es el estrés. La relajación es clave en terapias integrales.

23 May 2018
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-ESPACIO INTEGRAL. Limpieza ritual de útero, clases de fertilidad y alimentación sana, gimnasia, encuentros grupales de mujeres, yoga y técnicas de respiración integran los cursos del espacio terapéutico de fertilidad integral.-

“Tu útero está endurecido”. “Tus óvulos son viejos”. “No retenés los bebés”. “Grande te has acordado de ser madre” ... Las frases negativas que escuchan muchas mujeres en el consultorio médico terminan debilitando aún más la sensación de impotencia con la que llegan a la consulta. Si a esto se le agrega la presión de la sociedad sobre la pareja: “¿para cuándo un bebé?” “¿y ustedes no piensan tener hijos...?” “miren que se les va a ir el tren...” todo va en detrimento de la fertilidad. Los intentos se vuelven vanos y la desesperación ganan terreno.

¿Por qué cuanto más es el deseo de un embarazo más se retrasa? La ansiedad juega en contra. Por eso muchos médicos recomiendan a las pacientes serenarse, bajar los niveles de estrés antes de iniciar un nuevo tratamiento. Para las terapias holísticas está claro que la mente y el cuerpo interactúan constantemente y que uno influye sobre el otro en todos los casos.

La terapeuta en fertilidad integral, instructora de yoga y doula Carolina Guchea Ghio habla del estrés como un “anticonceptivo natural”. “El organismo es sabio. El hipotálamo cuando ve tanta cantidad de hormonas del estrés circulando en sangre no colabora para que una mujer quede embarazada porque no va a sumar más tensión y empieza a bajar las hormonas que permiten la fertilidad”, explica.

“Muchas mujeres están desconectadas con su fertilidad. Y gastan mucho dinero en tratamientos de fertilización pudiendo ayudar a esos tratamientos con una mejor conexión consigo mismas. Desacelerarse, soltar algunos espacios y dar más tiempo a otros a través de la relajación y la respiración, para que el sistema parasimpático se distienda”, propone Guchea Ghio.

La médica homeópata Ana Lía Camacho coincide en la explicación de “anticonceptivo natural” y añade que cada persona se adapta a esas situaciones de forma diferente. “A muchas mujeres les cuesta quedar embarazadas cuando sufren estrés”, dice. “Consideramos que existe un constante diálogo entre cuerpo, mente y emociones, y por ende, si existe un bloqueo en el cuerpo, es porque está expresando otro bloqueo más interno, del que la mujer puede o no ser consciente”, sostiene la terapeuta.

“Las terminologías médicas lapidarias son una fuente de estrés muy importante para la mujer. Las terapias integrales (con yoga, respiración, dinámica grupal) ayudan a la mujer a que pueda verse a sí misma desde un lugar más sano. Ser fértil también tiene que ver con reencontrarse con una misma”, explica la psicóloga Josefina Fajre, que también es instructora de yoga.

“Desde lo psicológico trabajamos con los significantes que generan una fuerte presión con frases negativas que hace que el cuerpo se cierre más. Muchas veces estos mensajes terminan afectando la vida de las parejas porque la relación sexual se vuelve un trámite, y no un fin en sí mismo, un encuentro con el compañero. Las mujeres están pendientes de la ovulación y cuando les viene la menstruación se angustian. Todo esto lo sufren sobre todo las mujeres que trabajan muchas horas, que no tienen tiempo para sí mismas. El sistema nervioso está leyendo que no hay tiempo para un bebé, entonces hacemos que no se generen los óvulos y es muy común que se generen abortos espontáneos”, afirma la psicóloga.

Entender cómo funcionan los ciclos y tener en claro para qué se quiere ser madre es fundamental en una terapia integral que complementa los tratamientos médicos. Dilucidar porqué se quiere un hijo. Sincerarse y preguntarse si no es para salvar la pareja o para cumplir un mandato social.

testimonio 
“sentí culpa por no embarazarme”
“Con mi marido estuvimos cinco años buscando un bebé y nada. Hice una inseminación que no funcionó”, cuenta Gema Guiomar Huetagoyena, de 29 años. Desde que tuvo un accidente de tránsito todo pareció cambiar en su vida. Quedó con miedos. “Me volví irregular. Me diagnosticaron un síndrome ovárico poliquístico. Sentía culpa por no quedarme embarazada. Seguí con el tratamiento médico e inicié un curso para aprender a relajarme y a vivir mi ciclos con naturalidad. Ahí dejé de buscar y es cuando quedé embarazada”, dice Gema, encinta desde hace seis meses.

 Testimonio 

“Sentí culpa por no embarazarme”
“Con mi marido estuvimos cinco años buscando un bebé y nada. Hice una inseminación que no funcionó”, cuenta Gema Guiomar Huetagoyena, de 29 años. Desde que tuvo un accidente de tránsito todo pareció cambiar en su vida. Quedó con miedos. “Me volví irregular. Me diagnosticaron un síndrome ovárico poliquístico. Sentía culpa por no quedarme embarazada. Seguí con el tratamiento médico e inicié un curso para aprender a relajarme y a vivir mi ciclos con naturalidad. Ahí dejé de buscar y es cuando quedé embarazada”, dice Gema, encinta desde hace seis meses.

Prepará el terreno

1 - Tu cuerpo y tu mente deben estar lo más sanos posible. Comenzá a revalorizar tu propio ciclo menstrual viéndolo como en un proceso amplio y fértil de tu ser femenino. 

2 - Aprendé sobre tu cuerpo y tu sexualidad. Averiguá cómo funciona este sistema perfecto que es el organismo humano. Tratá de disfrutar y confiar en las funciones con las que has sido dotada.

3 - El ejercicio físico es fundamental. Caminar, hacer yoga, hacer gimnasia aeróbica o localizada, o de todo un poco. Salir a un lugar abierto y respirar profundamente. Ser constante en esta rutina.

4 - La relajación profunda es esencial para limpiar la mente. Practicar una respiración profunda que serene todo tu cuerpo, aunque sea una vez al día. El yoga es muy bueno para este fin. Las meditaciones y las visualizaciones ayudan mucho.

5 - Una dieta fértil. Es importante realizar una dieta equilibrada que incluya vitaminas y minerales para colaborar con el  funcionamiento hormonal óptimo y el nivel de glucosa en sangre. Acudir a un nutricionista sería lo ideal. Evitar alcohol y grasas. Cero cigarrillo.

6 - Observación de sí misma (buscar una terapia psicológica y/o integral) y buscar una mejor calidad de vida. Soltar los espacios que sobrecargan de tareas y que no suman al bienestar interior. Incluir espacios de relajación y de relación con la pareja. 

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