Los argentinos y su gusto por los bombones

22 May 2018

> HOJEANDO EL DIARIO

MANUEL RIVAS | LA GACETA

En invierno y a fin de año es cuando se comen más bombones. Con estas palabras nuestro diario exponía en una nota de mediados de mayo de 1928 sobre los gustos de los argentinos y de los tucumanos en especial. En la misma línea se señalaba que el caramelo de dulce de leche y crema de chocolate “es el que tiene más éxito en las provincias”. Para el artículo fue entrevistado el confitero José Barilá, propietario de un importante negocio en la ciudad de Buenos Aires, que expresaba que en el invierno debido a las reuniones sociales, temporadas teatrales o fiestas los pedidos de bombones crecían. Y aseguraba: “la demanda aumenta alrededor del 20 de mayo y sigue acentuándose hasta fines de agosto”. Luego explicaba que a partir de ese mes los pedidos se reducían bruscamente, con una caída del 60 por ciento. Comenzaba a repuntar en diciembre para las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Ante la consulta periodística sobre si el azúcar nacional era de menor calidad que la extranjera, Barilá respondió con firmeza: “al contrario, es superior, tanto en calidad como rendimiento. He llegado a convencerme, en los tantos años que llevo en la profesión que el azúcar del país es insustituible para la preparación de los rellenos de dulce de leche, yema, damasco, guinda, guayaba y ciruela”. Los productos más solicitados eran las cajas de fantasía ovaladas con capacidad para dos camadas de bombones. Las bomboneras de cuero, seda, madera, bronce y cristal con cromos surtidos (figuras de color). Un producto muy codiciado eran los dátiles y ciruelas rellenas de dulce crema de leche. En cuanto a la calidad del producto argentino consideró que tenía el mismo nivel que los extranjeros.

Esta información, que nos permite acercarnos a los gustos de nuestros antepasados, era parte del suplemento de los domingos que nuestro diario tenía por tradición publicar desde casi sus inicios. Allí se podía encontrar información local, nacional e internacional, así como producciones especiales de interés para el lector. La cartelera de cine recibía un tratamiento especial de igual manera que el deporte. Había una página de los niños. El espacio para la mujer no podía faltar y allí se desarrollaban informes de moda, cocina, recetas y reportajes médicos. Había historietas y curiosidades. Los cuentos e historias de autores famosos tanto tucumanos como internacionales ocupaban espacios importantes. Los reportajes fotográficos de lugares lejanos, como aquellos más cercanos, pero de acceso difícil, se desarrollaban con amplitud para que el público los conociera de alguna manera. Temas que durante la semana se comentaban en los cafés, confiterías y hasta en las oficinas.

Consejos alimentarios

Otra de las secciones de la página femenina se presentaba como “Isabel Bellamy da a nuestras lectoras sus mejores consejos” y allí se tocaban diversos temas sobre salud, cuidados del cuerpo o alimentación. En mayo de 1928 con el título “El alimento restaurador y generador de energías” se hablaba del azúcar, la principal producción de nuestra provincia y tema de gran interés en todas sus facetas, desde la producción, plantación, pasando por la refinación y hasta su uso y consumo. Allí se manifestaba: “es un alimento muy energético, excitante, condimento excelente y especialmente restaurador de fatigas y diamógeno (que estimula el vigor físico) por excelencia. Su inclusión en la composición del chocolate, lo hace muy nutritivo”. Agregaba que 100 gramos representaban 511 calorías; “índice del poderoso valor que representa como alimento”. Y allí aportaba un dato curioso sobre el cacao matutino: “tan difundido en Francia”, cuyo poder e”xcitante hace que reemplace al funesto hábito de la copa de alcohol como único desayuno, y tiene la enorme ventaja de su poder nutritivo y generador de energía”.

Una buena dieta

En otra sección de aquel suplemento, “Lo que dice el médico”, se presentaba la información que las mujeres trabajadoras necesitan una “alimentación de 2.000 calorías”. Además expresaba una crítica a los dichos de entonces que señalaban que las mujeres necesitan menos alimentos que el hombre. A continuación se indicaba una dieta diaria, para una muchacha que trabaja o estudia, consistía en 50 gr de leche, 150 de pan, 100 de carne, 250 de papas, 100 de ensalada, 25 de nueces, 100 de confituras, 20 de manteca y 50 de azúcar.

El “mate-express”

Otra tema curioso que los tucumanos podían leer era “las confiterías de Buenos Aires desnaturalizan el mate”, que relataba la idea de algunos bares de expender “mate-express” y que usaban pajitas en vez de bombillas. En cuanto al “mate-express” refería que para la preparación de la infusión nativa se usaban los mismo métodos que para el café: “se filtra el agua hirviendo entre una porción de yerba, destilándose, así, el sabroso líquido”. El artículo expresaba que el sistema se implantó “hace alrededor de diez años en la confitería de Mayo y obtuvo favorable acogida. Todavía se usa, aunque se ha notado cierta disminución de interés por el mate”. Asimismo aclaraba que los legisladores provinciales en el Congreso Nacional, “particularmente los del norte, saborean el mate con pajita, cuidando de dejarlo en infusión cierto tiempo para extraer el mayor zumo de la yerba”. Sobre la infusión decía que se desnaturalizaba en recipientes de loza o de metal y que el “porongo clásico es insustituible en virtud de que se impregna del aroma del líquido”. El cronista indicaba que la bombilla no es reemplazable con “simples canutos de paja, pues aquella filtra el líquido con más delicadeza, y ésta es algo torpe para la función”. Se destacaba que el presidente Hipólito Yrigoyen tomaba mate en abundancia y muy dulce, pero “no podemos imaginarlo tomando el novísimo “mate-express”.

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