¿Qué hay que hacer si desaparece una persona?

Si sospechamos que alguien puede estar en peligro, no hay que esperar ni una ni 24 horas para hacer la denuncia.

20 May 2018 Por Lucía Lozano

De repente, no contesta los mensajes de WhatsApp. Pasan los minutos y nada. No atiende las llamadas. No llega a la hora que suele volver a casa. Sus amigos, sus conocidos, sus compañeros... nadie sabe dónde podría estar. No ha dejado rastros. Como si se lo hubiera tragado la tierra.

En la Argentina hay más de 600 personas extraviadas o desaparecidas en las últimos años, según la página www.personasperdidas.org.ar. Se calcula que entre cuatro y seis individuos se pierden por día. Los chicos, en general, aparecen bien y rápido en un 90% de los casos. Los adultos, en dos de cada tres.

En Tucumán se denuncian casi dos desapariciones por día. Desde enero hasta ahora, en la Dirección General de Trata de Personas y Violencia de Género - adonde llegan prácticamente todos los casos de personas extraviadas en la provincia- ya se investigaron 250 denuncias, detalló Julio Fernández, quien dirige la dependencia.

De ese promedio de 12 desapariciones por semana en la gran mayoría de los casos se trata de mujeres de entre 13 y 17 años y casi siempre no hay un delito por detrás del hecho. Esto quiere decir que son personas que se van voluntariamente del hogar.

Suelen perderse por tres motivos: porque han rendido mal en la escuela y no quieren volver a casa (“en épocas de exámenes aumentan mucho las denuncias”), porque han conocido a alguien en internet y van a su encuentro en otras provincias o porque están huyendo de hechos de violencia doméstica.

“En todos los casos actuamos inmediatamente. Las primeras 48 horas son claves para la investigación”, explica el comisario Fernández, quien aclara que no hay que esperar ni una ni 24 horas para hacer la denuncia. Ese sigue siendo un gran mito a derribar. Tanto por las vías oficiales (comisarías o fiscalías) como por medios más “informales”, es necesario activar la búsqueda lo antes posible si uno sospecha que ese ser querido puede estar en problemas.

El área que dirige Fernández fue creada para ocuparse de investigar y de prevenir potenciales casos de trata. Por eso, la gran mayoría de las denuncias que se hacen en Tucumán sobre desapariciones se tramitan allí. Trabajan en conjunto con todos los fiscales de instrucción y con la Oficina de Búsqueda de Personas Extraviadas, la dependencia que funciona desde hace un mes en los tribunales de avenida Sarmiento al 400.

Cada vez que se denuncia una desaparición, hay que seguir un protocolo para lo cual no se espera ni un segundo. La denuncia se carátula como “medida de protección” y no como “fuga de hogar” ni “averiguación de paradero”. Los efectivos toman varias medidas: entrevistan a familiares y amigos, indagan por las redes sociales para conocer cuáles fueron los últimos contactos que tuvo o las últimas acciones que realizó la persona perdida. Además, se da intervención a todas las fuerzas de seguridad del país (incluidas las que están en las fronteras) y se ingresan los datos al sistema federal de búsqueda de personas extraviadas.

“También nos contactamos con las empresas de transporte, quienes ya están alertados que no pueden vender pasajes a menores de edad ni mucho menos a pasajeros sin documento”, resaltó Fernández. “Tuvimos casos en que rescatamos a jóvenes que ya iban en colectivo a contactarse con personas sospechosas, que le habían enviado boletos”, remarca.

Las redes sociales se han convertido en grandes aliados. Por eso, los policías siempre les piden a las familias que difundan fotos y datos de quienes están extraviados. Muchos de los casos se resuelven gracias a esta tecnología. La semana que pasó no fue una excepción: se compartieron hasta el cansancio fotos de María Luz Acosta, que había desaparecido misteriosamente. Y a las pocas horas un profesional la reconoció por esas imágenes y dio aviso a la Policía de que ella se encontraba en el interior de la provincia, detalla el comisario.

Fernández, que desde 2002 trabaja en la causa por la desaparición de Marita Verón, cuenta que casi todas las desapariciones se resuelven. Además del caso Verón, otros de los hechos más complejos que le tocó investigar fueron el de Diana Garnica , de 17 años (desaparecida desde el 6 de mayo 2017 en Alderetes) y el de Milagros Avellaneda y su pequeño hijo Benicio (desaparecieron de su casa del barrio Lola Mora el 28 de octubre de 2016).

Como estos casos, cuando se sospecha que puede ser una desaparición forzada, en la investigación entran en juego un montón de técnicas, que van desde las que se usaban antaño, como perros rastreadores, entrevistas personales y videntes, hasta las más modernas: georradares que buscan por tierra y agua y fotografías aéreas.

Hacer un escándalo

Dos factores son esenciales para encontrar a los chicos desaparecidos: la visibilidad y el tiempo. Así lo sostiene la organización Missing Children Argentina. La presidenta de la entidad, Lidia Grichener, habló con LA GACETA: “es falso que hay que esperar cierto plazo para denunciar una desaparición. Si un niño no está en el lugar y el horario en el que debe estar ya hablamos de un chico perdido. Si después nos damos con que se trató de una travesura, lo festejaremos. Pero si no lo fue, estamos perdiendo lo que llamamos ‘la hora de oro’, porque contiene mucha información que se va olvidando con el paso del tiempo”.

No hay que tener miedo de equivocarse sostiene Juan Carr, fundador de la Red Solidaria. “Hay que hacer un escándalo ante la duda sobre el paradero de una persona”, sugiere. Después tendremos tiempo para volver del ridículo, para arrepentirnos si es necesario, recomienda. “De lo que no se vuelve es de la tragedia”, añade.

Según el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas (RNIPME), hubo 2.571 nuevos casos de niños y adolescentes extraviados en 2017. El 77% tienen de 13 a 17 años y el 66% son mujeres. Grichener detalla que los conflictos familiares en la adolescencia son el motivo principal de extravío de menores. En la actualidad Missing Children está buscando entre 100 y 110 niños. A diario hay nuevas denuncias.

> Uno nunca sabe qué hay detrás de la desaparición

“Siempre hay que hacer la denuncia porque uno no sabe qué hay detrás de un caso de alguien que desaparece. Si hay una decisión personal de huir, esto también puede esconder algo. Por ejemplo, cuando una joven se va puede que lo haga porque es víctima de abuso sexual. Tambien puede ser grooming. Pueden haber sido engañadas por internet, las ponen en contra de la familia y las terminan convenciendo de que se tienen que escapar. También pueden estar huyendo porque son víctimas de violencia de género. Denunciar permite investigar, rescatar a tiempo a alguien, evitar que caigan en una red de trata, por ejemplo”, explica la abogada Lucía Briones, especialista en violencia familiar y derechos humanos.

la denuncia es lo primero
No importa si la persona ya desapareció y volvió en otras oportunidades. O si intuimos que se fue por su propia voluntad o por razones personales. O si creemos que puede ser una travesura. Ante la primera sospecha de que un ser querido puede estar en problemas hay que entrar en acción, tanto por las vías oficiales como por medios más “informales”. El primer paso es hacer la denuncia. Esta puede realizarse en las comisarías, en las fiscalías o en la Oficina de Búsqueda de Personas Extraviadas (Sarmiento al 400). Asegurate que la denuncia sea caratulada como “medida de protección” y no como “fuga de hogar”. Si la persona desaparecida es una niña, niño, adolescente, una persona con discapacidad o un adulto mayor, se puede denunciar en el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a través de la línea telefónica gratuita:
 0800 122 2442
 
¿Qué información aportamos? 
La descripción física de la persona desaparecida (aspecto, edad, la ropa que vestía) y la fecha y lugar en que se la vio por última vez. Es importante aportar a la policía y los representantes de la justicia la foto más reciente que se tenga de la persona que se busca. Conviene dar todo tipo de detalles (no ocultar nada por vergüenza). Hablar sobre los vínculos cercanos de la víctima, su rutina, si tiene tarjetas de crédito, si usa tarjetas de transporte público y todo aquello que permita hacer un seguimiento de sus posibles movimientos. Si contás con las claves para ingresar a sus redes sociales no dudes en ofrecerlas.
difundir el caso en las redes sociales
Está demostrado que ayudan y mucho. Lo importante es aportar bien los datos para no generar desconfianza en los usuarios. Hay gente que está cansada de recibir en grupos de WhatsApp casos falsos de desaparición. Antes de compartir, asegúrate de que las publicaciones contengan fotos actuales, nombre completo de la persona extraviada, día en que fue vista por última vez, su lugar de residencia y dónde desapareció. Ser muy específico (a veces las publicaciones dicen cosas como: “Vive en San Miguel”, pero hay muchos sitios llamados San Miguel en Latinoamérica). 
buscá a los amigos y compañeros
Muchas veces los padres, esposos u otros familiares directos no conocen lo mismo que su círculo más íntimo de amigos o compañeros. Hablá con ellos.  
> Paso a paso 
La denuncia es lo primero

No importa si la persona ya desapareció y volvió en otras oportunidades. O si intuimos que se fue por su propia voluntad o por razones personales. O si creemos que puede ser una travesura. Ante la primera sospecha de que un ser querido puede estar en problemas hay que entrar en acción, tanto por las vías oficiales como por medios más “informales”. El primer paso es hacer la denuncia. Esta puede realizarse en las comisarías, en las fiscalías o en la Oficina de Búsqueda de Personas Extraviadas (Sarmiento al 400). Asegurate que la denuncia sea caratulada como “medida de protección” y no como “fuga de hogar”. Si la persona desaparecida es una niña, niño, adolescente, una persona con discapacidad o un adulto mayor, se puede denunciar en el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a través de la línea telefónica gratuita:
 0800 122 2442
 
> ¿Qué información aportamos? 
La descripción física de la persona desaparecida (aspecto, edad, la ropa que vestía) y la fecha y lugar en que se la vio por última vez. Es importante aportar a la policía y los representantes de la justicia la foto más reciente que se tenga de la persona que se busca. Conviene dar todo tipo de detalles (no ocultar nada por vergüenza). Hablar sobre los vínculos cercanos de la víctima, su rutina, si tiene tarjetas de crédito, si usa tarjetas de transporte público y todo aquello que permita hacer un seguimiento de sus posibles movimientos. Si contás con las claves para ingresar a sus redes sociales no dudes en ofrecerlas.

> Difundir el caso en las redes sociales
Está demostrado que ayudan y mucho. Lo importante es aportar bien los datos para no generar desconfianza en los usuarios. Hay gente que está cansada de recibir en grupos de WhatsApp casos falsos de desaparición. Antes de compartir, asegúrate de que las publicaciones contengan fotos actuales, nombre completo de la persona extraviada, día en que fue vista por última vez, su lugar de residencia y dónde desapareció. Ser muy específico (a veces las publicaciones dicen cosas como: “Vive en San Miguel”, pero hay muchos sitios llamados San Miguel en Latinoamérica). 

> Buscá a los amigos y compañeros
Muchas veces los padres, esposos u otros familiares directos no conocen lo mismo que su círculo más íntimo de amigos o compañeros. Hablá con ellos.  


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