La Feria entre vanidades, polémicas y crisis

Esta semana cerró sus puertas la edición 2018 de la Feria del Libro de Buenos Aires. Literatura y feminismo fueron consignas que se repitieron en los libros y en las mesas. Auster, Coetzee, Vargas Llosa, Villoro y Ford se destacaron entre los invitados internacionales. Se alternaron ritos y novedades

20 May 2018
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clarin.com

Por Karina Ocampo - Para LA GACETA - Buenos Aires

La sensación es de impotencia. Es imposible absorber toda esa marea de charlas de escritores, eventos literarios, musicales, presentación de libros, ofertas en los stands y maratones de lectura que se dan en simultáneo en el enorme predio de la Rural. La intensidad abruma pero una vez que aceptamos la limitación física la experiencia se enriquece con nuestras elecciones. La Feria es esa quimera que año tras año se alimenta del mundo editorial y del público. El cierre del último fin de semana con asistencia completa y enormes colas para pagar los libros esperanzan y demuestran que el interés de los lectores también se renueva a pesar de que las cifras de ventas en el mercado editorial hayan bajado un 25% en los últimos dos años, según la Cámara Argentina del libro (CAL).

Quedan flotando las palabras del discurso de apertura de Claudia Piñeiro que reivindicó el ejercicio de la literatura como trabajo y destacó el papel de las escritoras, muchas veces invisibilizadas en mesas de debate, y otras, puestas en un sitio de exotismo que siempre se repite, sobre “literatura femenina”. Literatura y punto. Para Gabriela Cabezón Cámara, autora de Las aventuras de la China Iron, ya es tiempo de dejar de asombrarse y dar vueltas alrededor de un hecho que tiene tanta historia, como la presencia de autoras en el campo literario. No hay dudas de que el tema está en auge, literatura y feminismo fueron consignas que se repitieron en los libros y en las mesas: Feminismos, de Leticia Martín (Letras del Sur), Putita Golosa, de Luciana Peker (Galerna) y La historia argentina contada por mujeres, de Gilda Manso y Gabriela Margall (Penguin Random House), son solo algunos ejemplos.

La organizadora del ciclo de lectura Los Fantásticos, Gilda Manso, se dio el lujo de organizar uno dentro del stand de Grandes Libros y presentó su libro a sala llena. Ambas escritoras coinciden en destacar la cantidad de editoriales pequeñas -incluso micro- con llegada a mucha gente que se acercó hasta ellas y la oportunidad que brinda la convocatoria Nuevo Barrio, que habilita un espacio para doce editoriales hispanas nuevas o poco conocidas.

Habitués y debutantes

Este año, entre las visitas internacionales, algunos ya califican como “amigos de la casa”, eso sucede con John Maxwell Coetzee y Paul Auster, quienes saben que tienen un público fiel que siempre los espera. También fue el caso de Mario Vargas Llosa, que suele despertar polémica con sus declaraciones, esta vez acerca de la despenalización del aborto y las drogas, y su apoyo al presidente Mauricio Macri. Para el estadounidense Richard Ford fue su debut en la FIL de Buenos Aires. El creador del personaje Frank Bascombe pudo comprobar la eficacia de sus libros a través de una sala repleta y una larga cola de lectores que esperaban su firma durante uno de los tantos días lluviosos de abril. Otro de los destacados y multipremiados escritores fue Juan Villoro. El mexicano inauguró el ciclo “Diálogo de escritores latinoamericanos” junto a Eduardo Sacheri, y deslumbró a todos con sus anécdotas sobre fútbol. Luego participó de una mesa junto a Daniel Link y Julián Fuks acerca del Mayo francés, a cincuenta años de aquella revuelta política y cultural que tanta resonancia dejó en el mundo.

Para el escritor Julián Varsavsky, la segunda presentación de su libro Corea -dos caras extremas de una misma Nación- fue la ocasión ideal para invitar al público a viajar con ellos a través de la crónica oral, por momentos asfixiante, de lo que vivieron con su compañero, Daniel Wizenberg. Con el aporte de Eduardo Anguita como presentador, el diálogo tuvo el ritmo de una entrevista radial o televisiva que logró el efecto de sumergirlos en una realidad que despierta curiosidad en los lectores.

La presencia joven se destacó en la cantidad que participó en actividades como la que propuso el coordinador del taller El Cuaderno Azul, Juan Sklar, y la expectativa de los adolescentes para saludar a Chris Pueyo o Elvira Sastre, sumado al Encuentro Internacional de Booktubers y Bookstagrammers.

El cierre fue satisfactorio para muchas de las editoriales, Maximiliano Papandrea, de Editorial Sigilo agradece haber podido encontrarse con colegas de varios países, emprender algún negocio y tener un cara a cara con los lectores. Una de las novedades, El tigre en la casa. Una historia cultural del gato, de Carl Van Vechten, fue de lo más vendidas en su stand. La apuesta al formato y a la delicadeza de la edición, a pesar de la crisis, no se detiene.

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